GALA DE PREMIOS 52ª Ed. Aturo Pérez-Reverte

  Antes de empezar, conmocionados por la enorme tragedia que estos días ha sufrido Venezuela, queremos mandar todo nuestro cariño y un fortísimo abrazo a los compañeros que participáis desde allí. Mucho ánimo y nuestros mejores deseos. . El Tintero de Oro –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Las gradas de San Felipe eran un hormiguero revuelto. El comediante Rafael de Cózar había llevado de nuevo El arenal de Sevilla al Corral del Príncipe, y la variopinta humanidad de la Villa y Corte de Madrid no pudo evitar echarse a la calle para celebrar la ocasión vestida con sus mejores galas, como si el mismísimo Cuerpo de Cristo procesionara entre nubes de incienso y alfombra de romero. Y para hacer más atractivo el reestreno del Fénix de los ingenios, la bella María de Castro se había encargado de interpretar el papel de Doña Laura, bajo la atenta mirada de nuestro señor Felipe IV, gran amante de las comedias –y de las comediantas en general, y de la Castro en particular– qu...

El Bullicuzcuz(1), Cuento y Garatusa(2) entre Ballenatos(3)

 


Daban las once de una madrileña noche en el dédalo de callejas, que humildes vienen a desembocar su esencia en la Plaza Mayor. Los postreros corchetes(4) ya habían pasado ronda y hasta la inmundicia de orines, barro y aroma a aguardiente, cobra más forma en contra de la patarata(5) que se respira cuando las luces naturales de Dios se enseñorean con la ciudad. Mas, desta guisa, es como la villa late de veras.

Bien lo saben cuatro forfantes(6) que juegan al rentoy(7) con unos viejos y antiquísimos naipes, todos tendida la raspa(8) entre adoquines y piezas de adobe. Los hachones de cera sellados a unos socavones, les permitían verse a medias faces y ademanes que desvelasen el juego.

El primero a quien dicen Mastema –como el mismo diablo enemigo del Hombre– viste harapos, mas usa maneras de gran señor. Luce greñas y muy barbado como condenado a galeras. A su vera, cual si la calleja toda fuera un triclinium(9) romano, un jayán(10) a quien llaman «El Mirlo» por su nariz anaranjada por efecto de bebibles humores destilados de decenas de alambiques en figones de la villa, apuesta fuerte y confiado. Más recogido en el angosto hastial junto a los muros, el tercer compadre es un pío varón, Golmayo El Teatino, tan sólo a tenor de su estameña, pues aunque luce su cerquillo tonsurado, su aspecto es el de quien ha fenecido a las tentaciones del mundo. Y el último en cerrar la cuadrilla repantingada en la triste calzada,  es Sotirios, vestido como los seises de la catedral de Sevilla, si bien no porta chapeo(11) ni banda granate, y  otrora el carmín y blanco de sus telas, es de indefinible color de la inmundicia.

Los cuatro están a punto de retirarse a sus espeluncas(12) de Madrid, pues han ganado a gusto diferentes manos del rentoy, no saldrán a relucir las facas, mas, hete aquí, que contra todo pronóstico, es el teatino quien sugiere la tontuna de apostar cuatro doblones por ver quién bebe más rápido a modo de despedida postrera, del velicomen(13) que portaba entre las sayas estameñosas, lleno con el contenido de un par de botellas hurtadas en la sacristía de San Cayetano.

Todos ríen como si les fuera la vida en ello y aceptan; empero, Mastema se queja.

–¡Que me aspen si vuelvo a apostar con vuesarcedes(14) mis bien atesorados doblones! Si pierdo, les daré a conocer cosa de gran sorpresa que llevo prendida en el interior de mis barbas. ¿Dan el sí, señorías?

«El Mirlo», viéndose ya ganador, le daba lo mismo Antequera que Antioquía. Su fausta napia le precedía en los decires de caballeros torzuelos(15) de los bajos fondos, y todos sabían a qué debía su color.

Golmayo y Sotirios estaban algo escamados.

–¡Las barbas al hombro!(16) Mas, doy el sí desta azotaina –arengaba Sotirios–

De tal manera que a Golmayo no le quedó más remedio que aceptar que Mastema se  reservase alguna mala arte.

–¡Ejercicio de Fe pides, malandrín Mastema! Mas, tal es mi vocación.

De tal guisa estaba el conciliábulo de estos brujos aficionados, y empezaron a libar del velicomen y el contenido de las botellas mientras brindaban.

–¡Por la liebre de los alquimistas(17), que es salaz!–ya antes de acabar la hermeneútica frase, Golmayo había despachado su cuarta de extraño vino.

«El Mirlo», desternillado de risa, se deshacía de ansiedad por mostrar a los demás su hepática vis.

Y así clamó:

–¡Por «Garci Sánchez de Badajoz»(18) que

«sacó por cimera un diablo y dijo

Más penado y más perdido

y menos arrepentido!»

Y ninguno supo cómo, mas, escanciar y beber fue todo uno Sotirios, lacónico:

–¡Siempre Febrerillo El Loco!

Y libó, acaso un poco más lento que sus compadres.

Cuando le llegó el momento a Mastema, abrió sus barbas con la mano y surgió un thomalevú(19) –mezcla de quince centímetros de antroporuga y silfo con carusa de loco– y Mastema batió palmas mientras brindaba y trasegaba alcohol del velicomen con una cancioncilla que el thomalevú encarnaba en un raro tripudio(20) revoloteando ante las faces arrobadas de Sotirios, Golmayo y «El Mirlo» ...pero que luego, transubstanciaba en El Bullicuzcuz Sílfico

«¡Bullí, bullí,( 21)

bulli cuz cuz

de Veracruz!»

a quienes dada la ebriedad, con gestos nigromantes sisó los doce doblones camuflándolos en las barbas fluviales de su amo Mastema.

–¡Asaz cretinos vueseñorías(22)! Duerman el soponcio madrileño, en tanto thomalevú y un servidor, tornaremos al éter de esta Babilonia Cojuela(23).

Y puesto el thomalevú sobre la maraña de melenas de Mastema, le tiraba de las canas y salieron ambos levitando a cada orientado tirón por los aleros hacia el conticinio madrileño y la Plaza Mayor.

 

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¡Claves en Román Paladino!:

 

1.– Bullicuzcuz. Extraña danza del siglo XVI de la que apenas existen fuentes y que iba acompañada de una letrilla de allende los mares. Contravenía loscánones existentes. Respecto a la autoría....¡tiene miga!...

2.– Garatusa. Embeleco procedente del mundo de los juegos de cartas, y por extensión, traicionero engaño entre truhanes.

3.– Ballenatos. Gentilicio asaz desconocido de quienes son nacidos y viven en Madrid. Procede su primera estimación del siglo XVI.

4.– Corchetes. Autoridades de la época para el orden y la ley en Madrid.

5.– Patarata. Mentirijilla, deformación de lo real. Nada tenía que ver el día y la noche en Madrid.

6.– Forfantes. Bribonazos y farsantes. Pillos callejeros de «pura ley».

7.– Rentoy. Juego de naipes con la baraja tradicional española, parecido a muchos otros, pero que se oficiaba en aquellos tiempos...y por parejas.

8.– «Tender la raspa» Echarse a dormir, tumbarse para descansar o para ejercitarse en cualquier pecado...Los protagonistas se sentían cómodos con los pavimentos de Madrid por catre.

9.– Triclinium. Antiguos divanes del Imperio Romano donde se entregaban a lo epicúreo. «El Mirlo» era el más regalado de los cuatro. Un tipo feliz.

10.– Jayán. Sujeto de gran envergadura y de los que imponen respeto. Solían dedicarse al ganado equino.

11.– Chapeo. Prenda historiada de cabeza: Tricornio, Ros, etcétera.

12.– Espeluncas. Simas, abismos, lugares sórdidos. Figuradamente son los antros repugnantes donde viven estos cuatro pájaros en el ancho Madrid.

13.– Velicomen. Especie de ritón o recipiente ceremonial para beber en ocasiones de postín. Solían ser obras de arte.

14.– Vuesarcedes. Vuesas Mercedes, tratamiento galante.

15.– Caballeros torzuelos. El torzuelo era una cría de ave rapaz, y esos irónicos caballeros, no eran tales, más bien humildes recién llegados al mundo de la cetrería. Por extensión, gente de baja estofa.

16.– «Las barbas al hombro». ¡Generala! ¡Máxima Cautela! ¡Alerta Brutal!

17.– Liebre secreta. Los maestros arquitectos de catedrales la ponían en frisos y decoraciones, y su significado era libidinoso. Golmayo, pues, era profundamente pecador, y no venial. Contrapuesta la espantable liebre, al Pelícano, que representa La Sangre de Cristo.

18.– Garci Sánchez de Badajoz y su verso en cursiva. Poeta maldito del siglo XV y XVI, que tuvo serios problemas con La Inquisición. Sin embargo, se hizo famoso al transcurrir el tiempo por esta brevedad de «la cimera», enigmática, abracadabrante y que tanto plugo, que grandes gentilhombres adoptaron como divisa ese oscuro significado, todavía por dilucidar. «El Mirlo», pues, de manera sarcástica y burlesca, pues a nada teme, gusta de significarse con tales artes que bendicen su vis libatoria.

19.– Thomalevú. Ser Elemental entroncado con los homipolis diminutos (mitad varones mitad polillas) cuya mayor virtud es alterar la paz consuetudinaria. La hazaña de Mastema, es que doma a uno (que yo sepa) y juntos forman un dúo del Tártaro (El Averno) cuya misión, no está apenas clara. No existen referencias en ningún salterio esotérico. O sí. Qué más da.

20.– Tripudio. Danza en la antigua Grecia. El Thomalevú está loco. O no.

21.– Bullí, bullí /.../ Cancioncilla descarada que bautiza de tal guisa la danza.

No existen componendas sobre la autoría, pero finalizando estas notas, se explicará cierto homenaje.

22.– Vueseñorías. Vuesas Señorías. Tratamiento Aristocrático.

23.– Babilonia Cojuela. Además de ser un homenaje a Lo Anónimo y al desenfado erudito histórico del Gran Pérez–Reverte, también lo es, ¡clarinete!, a Madrid Villa y Corte, a través del único diablo oriundo del burgo del Manzanares: El Diablo Cojuelo, entroncando con la nota 1 y la 21, pues decía tal demonio, que él inventó El Bullicuzcuz.