Dictamen
del calificador Fray Hernando de Arce en la causa contra la rea Zoraida de
Granada, cuyo nombre cristiano se ignora por rehusar ella misma a darlo. La
dama es morisca, de edad aproximada de veintidós años, nacida en los barrios
populares de Valladolid de familia oculta tras la gran expulsión. En la
actualidad es vecina de la parroquia de San Lorenzo en dicha ciudad, donde
reside sin familia ni oficio conocido, salvo vender hierbas y pasas en el
mercado. La obra confiscada es un cuaderno titulado Layla, que contiene una tragicomedia en un acto con canto, baile y
guitarra de cinco órdenes, declarada por la dicha rea como recomposición a
manera de comedia de un antiguo poema persa escrito en aljamía. El intérprete
de este tribunal ha trasladado la redacción en castellano viejo.
Preámbulo de los hechos
que motivan este proceso
En
el mes de octubre del año de 1655, don Felipe Pardeza, párroco de San Andrés ,
guardó los primeros testimonios contra la rea, constando que andaba por
tabernas de Valladolid representando de manera contrahecha e irreverente la
pieza Antíoco y Seleuco de Moreto.
En el pasado mes de mayo de 1657,
nuevamente don Felipe Pardeza denuncia a la morisca por la representación de
una obra que atenta seriamente contra las buenas costumbres y la cristiandad y
que analizaremos minuciosamente en este documento. Según consta en las
declaraciones acumuladas, la rea representó la dicha obra durante las fiestas
populares al son de guitarra de cinco órdenes, durando el escándalo cerca de
media hora. El párroco advirtió en la obra travestimiento, bailes lascivos y
risas diabólicas que amedrentaban a infantes y ancianas.
Por todo ello, la rea fue trasladada a
las cárceles secretas, donde declaró:
«Y
si reír es pecado, ¿por qué Dios hizo la risa?»
Desestimada su declaración. Paso a
dictaminar sobre el contenido de la obra.
Dictamen y valoración
teológica del calificador
He
leído la obra entera, cuyo argumento sitúa en Persia, año de 1188, tierra de
infieles. El intérprete de aljamía señala que el vocablo Majnun no es nombre propio, sino que significa "loco" o
"poseído" en lengua árabe, prefiriendo la rea el apelativo popular.
Ser la rea mujer y morisca, habituada a
andar por tabernas con su guitarra de cinco órdenes, excita los sentidos e
incita al vulgo a pecado de lujuria.
Analizo a continuación las partes más
condenables del manuscrito:
En la jornada primera aparece el demonio
Ahriman, de piel roja y cuernos, que asume el oficio de narrador y dice que a
los dioses les divierte el patetismo y a él le divierte corromperlo. Comento
que habla de dioses en plural, lo cual es politeísmo nefando. Dios no aparece y
el demonio dirige la función, lo cual es herejía manifiesta.
En la jornada segunda entra el tal
Majnun dirigiéndose a Ahriman,
preguntándole si siente el peso de un amor no correspondido. El demonio
responde que lo que siente es acidez. Sin duda, se burla del sufrimiento humano
y de la poesía sagrada. Luego, Majnun rasguea su instrumento con ritmo
endiablado y canta las coplas que dicen: “¿Qué harás cuando te sientas sola y
nadie te espere en el hogar? Has estado corriendo demasiado tiempo… ¡Layla!” El
estribillo es una invocación que sustituye a nuestro Señor por una deidad de
carne. Lujuria pura.
En la jornada tercera entra Layla para
contarle que según su padre tiene la cabeza hueca. Majnun cae de rodillas y
vuelve a tañer desbocado cantando: “Me tienes de rodillas, Layla… Te estoy
rogando, mi bien, por favor…”. Comento que los cristianos nos arrodillamos ante
Dios y no ante la carne. Layla añade en voz baja que lo sabe, y ese saber es
pecado, pues coquetea con el adulterio.
En la jornada cuarta entra el padre con
turbante desmesurado ordenando callar a Majnun por no poder ser esposo para su
hija ya que le faltan camellos. Majnun lo ignora y canta a Layla acelerando el
compás diciendo que intentó darle consuelo cuando su viejo la decepcionó. El
padre explota gritando que esa es la gota que colma el turbante. El padre la
arrastra fuera y Layla grita que si la cordura es callar, que su vida sea un grito.
Comento que San Pablo manda a las hijas obedecer, y la rea llama a esa
obediencia muerte del alma, lo cual es subversión del orden natural.
En la última jornada se queda Majnun
solo y Ahriman lo congela en una pose de dolor, diciendo al público que se quedará
allí repitiendo el mismo rasgueo de guitarra en su cabeza para siempre, como
monumento a la estupidez. Con ello niega el libre albedrío, niega el
arrepentimiento y niega la resurrección, pues el alma se queda atrapada en un
gesto ridículo y mundano.
Conclusión y penas
solicitadas
La
obra no es inocente, pues busca la quiebra de las buenas costumbres. Voto por
la relajación al brazo secular para la rea por reincidencia en ritos heréticos,
y para sus bienes solicito la quema pública del manuscrito en aljamía, así como
la destrucción de la guitarra de cinco órdenes por ser canal y herramienta del
demonio.
Añado como posdata del calificador que
el carcelero de estas dependencias asegura que por las noches se escucha en las
mazmorras un canto bajo, sordo y repetitivo, como si el nombre de Layla se
golpeara eternamente contra la piedra.
Fray Hernando de Arce, Valladolid,
1658