GALA DE PREMIOS 52ª Ed. Aturo Pérez-Reverte

  Antes de empezar, conmocionados por la enorme tragedia que estos días ha sufrido Venezuela, queremos mandar todo nuestro cariño y un fortísimo abrazo a los compañeros que participáis desde allí. Mucho ánimo y nuestros mejores deseos. . El Tintero de Oro –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Las gradas de San Felipe eran un hormiguero revuelto. El comediante Rafael de Cózar había llevado de nuevo El arenal de Sevilla al Corral del Príncipe, y la variopinta humanidad de la Villa y Corte de Madrid no pudo evitar echarse a la calle para celebrar la ocasión vestida con sus mejores galas, como si el mismísimo Cuerpo de Cristo procesionara entre nubes de incienso y alfombra de romero. Y para hacer más atractivo el reestreno del Fénix de los ingenios, la bella María de Castro se había encargado de interpretar el papel de Doña Laura, bajo la atenta mirada de nuestro señor Felipe IV, gran amante de las comedias –y de las comediantas en general, y de la Castro en particular– qu...

Informe del Santo Oficio. ¿Por qué Dios hizo la risa?

 


Dictamen del calificador Fray Hernando de Arce en la causa contra la rea Zoraida de Granada, cuyo nombre cristiano se ignora por rehusar ella misma a darlo. La dama es morisca, de edad aproximada de veintidós años, nacida en los barrios populares de Valladolid de familia oculta tras la gran expulsión. En la actualidad es vecina de la parroquia de San Lorenzo en dicha ciudad, donde reside sin familia ni oficio conocido, salvo vender hierbas y pasas en el mercado. La obra confiscada es un cuaderno titulado Layla, que contiene una tragicomedia en un acto con canto, baile y guitarra de cinco órdenes, declarada por la dicha rea como recomposición a manera de comedia de un antiguo poema persa escrito en aljamía. El intérprete de este tribunal ha trasladado la redacción en castellano viejo.

 

Preámbulo de los hechos que motivan este proceso

 

En el mes de octubre del año de 1655, don Felipe Pardeza, párroco de San Andrés , guardó los primeros testimonios contra la rea, constando que andaba por tabernas de Valladolid representando de manera contrahecha e irreverente la pieza Antíoco y Seleuco de Moreto. 

En el pasado mes de mayo de 1657, nuevamente don Felipe Pardeza denuncia a la morisca por la representación de una obra que atenta seriamente contra las buenas costumbres y la cristiandad y que analizaremos minuciosamente en este documento. Según consta en las declaraciones acumuladas, la rea representó la dicha obra durante las fiestas populares al son de guitarra de cinco órdenes, durando el escándalo cerca de media hora. El párroco advirtió en la obra travestimiento, bailes lascivos y risas diabólicas que amedrentaban a infantes y ancianas.

Por todo ello, la rea fue trasladada a las cárceles secretas, donde declaró:

«Y si reír es pecado, ¿por qué Dios hizo la risa?»

Desestimada su declaración. Paso a dictaminar sobre el contenido de la obra.

 

Dictamen y valoración teológica del calificador

 

He leído la obra entera, cuyo argumento sitúa en Persia, año de 1188, tierra de infieles. El intérprete de aljamía señala que el vocablo Majnun no es nombre propio, sino que significa "loco" o "poseído" en lengua árabe, prefiriendo la rea el apelativo popular.

Ser la rea mujer y morisca, habituada a andar por tabernas con su guitarra de cinco órdenes, excita los sentidos e incita al vulgo a pecado de lujuria.

Analizo a continuación las partes más condenables del manuscrito:

En la jornada primera aparece el demonio Ahriman, de piel roja y cuernos, que asume el oficio de narrador y dice que a los dioses les divierte el patetismo y a él le divierte corromperlo. Comento que habla de dioses en plural, lo cual es politeísmo nefando. Dios no aparece y el demonio dirige la función, lo cual es herejía manifiesta.

En la jornada segunda entra el tal Majnun dirigiéndose a Ahriman,  preguntándole si siente el peso de un amor no correspondido. El demonio responde que lo que siente es acidez. Sin duda, se burla del sufrimiento humano y de la poesía sagrada. Luego, Majnun rasguea su instrumento con ritmo endiablado y canta las coplas que dicen: “¿Qué harás cuando te sientas sola y nadie te espere en el hogar? Has estado corriendo demasiado tiempo… ¡Layla!” El estribillo es una invocación que sustituye a nuestro Señor por una deidad de carne. Lujuria pura.

En la jornada tercera entra Layla para contarle que según su padre tiene la cabeza hueca. Majnun cae de rodillas y vuelve a tañer desbocado cantando: “Me tienes de rodillas, Layla… Te estoy rogando, mi bien, por favor…”. Comento que los cristianos nos arrodillamos ante Dios y no ante la carne. Layla añade en voz baja que lo sabe, y ese saber es pecado, pues coquetea con el adulterio.

En la jornada cuarta entra el padre con turbante desmesurado ordenando callar a Majnun por no poder ser esposo para su hija ya que le faltan camellos. Majnun lo ignora y canta a Layla acelerando el compás diciendo que intentó darle consuelo cuando su viejo la decepcionó. El padre explota gritando que esa es la gota que colma el turbante. El padre la arrastra fuera y Layla grita que si la cordura es callar, que su vida sea un grito. Comento que San Pablo manda a las hijas obedecer, y la rea llama a esa obediencia muerte del alma, lo cual es subversión del orden natural.

En la última jornada se queda Majnun solo y Ahriman lo congela en una pose de dolor, diciendo al público que se quedará allí repitiendo el mismo rasgueo de guitarra en su cabeza para siempre, como monumento a la estupidez. Con ello niega el libre albedrío, niega el arrepentimiento y niega la resurrección, pues el alma se queda atrapada en un gesto ridículo y mundano.

 

Conclusión y penas solicitadas

 

La obra no es inocente, pues busca la quiebra de las buenas costumbres. Voto por la relajación al brazo secular para la rea por reincidencia en ritos heréticos, y para sus bienes solicito la quema pública del manuscrito en aljamía, así como la destrucción de la guitarra de cinco órdenes por ser canal y herramienta del demonio.

Añado como posdata del calificador que el carcelero de estas dependencias asegura que por las noches se escucha en las mazmorras un canto bajo, sordo y repetitivo, como si el nombre de Layla se golpeara eternamente contra la piedra.

 

Fray Hernando de Arce, Valladolid, 1658