¡ABRIMOS NUESTRA LIBRERÍA!

Esta temporada ha sido increíble.      Porque es verdaderamente increíble no solo la cantidad de relatos y autores que han participado en los distintos Microrretos y Concursos, sino que además nos ha traído un montón de publicaciones nuevas de muchos de los que "tintean" por aquí.     Raro ha sido el mes en el que alguno de nuestros compañeros de letras no hayan publicado una novela o una antología de relatos recopilatorios. Algunos han optado por la autopublicación, otros han logrado que una editorial haya apostado por su obra. Pero una vez logrado "el parto" viene el gran problema: la difusión.     ¿Cómo narices publicitar nuestra obra sin tener la sensación de ser pesado? Por no hablar de los escasos medios de los que disponemos, casi reducidos a publicar anuncios en nuestras redes sociales o dejar un enlace en la columna de nuestro blog, que normalmente pasan desapercibidos.     Así que he pensado que ¿por qué no abrir una librería en el blog? Vale, quizá es dem

TEORÍA ELECTROMAGNÉTICA DE LA INSPIRACIÓN


Coges el bolígrafo, un folio y... nada. Te vas al ordenador y abres un documento nuevo de Word. Menos todavía. ¿Qué sucede entonces? Si consideras que eres de los que escriben cuando realmente tienes algo que contar, desde luego no hay problema. Pero si eres de aquellos para los que un día sin escribir es un día perdido sentirás un sudor frío, el sentimiento de culpa comenzará a corroerte y te enfadarás. Sientes ira y es cuando te viene la frase de Star WarsEl miedo te lleva a la ira, la ira te lleva al odio; y el odio, al lado oscuro.

    En este caso, el lado oscuro es una página en blanco. 

    Lo reconocemos, ¡estamos bloqueados! Es el momento de elegir entre la pastilla roja y la azul: 
  • La pastilla azul. Regocíjate en tu situación. El victimismo y la queja siempre es una excelente actitud frente a la vida. Clamar a los cuatro vientos tus desdichas suele despertar la compasión y solidaridad de los demás, y eso es algo adictivo. ¿Para qué cambiar?
  • La pastilla roja. Pensar honestamente en qué es lo que impide que consigas escribir una historia y tomar medidas concretas.


    Si te has tomado la píldora roja. ¡Enhorabuena! Ya no hay vuelta atrás, bienvenido al equipo de búsqueda de la inspiración. No vamos a ir muy lejos, tranquilo. Solo necesitas encender la luz.

UNA TEORÍA ELECTROMAGNÉTICA DE LA INSPIRACIÓN

«Hágase la luz. Y la luz se hizo», así comienza el tercer versículo del Génesis bíblico. El simbolismo que une luz y creación se ha mantenido desde entonces. En los cómics se representa al personaje que ha encontrado una idea con una bombilla sobre su cabeza. ¿Os acordáis de Vicky, el vikingo? Al frotarse la nariz todos esperábamos los rayos que le saldrían de la cabeza cuando se le ocurriera algo brillante. ¡He visto la luz! Está iluminado, su cerebro es un faro, es un tipo brillante… hay muchas expresiones que se refieren a este vínculo entre luz e inspiración. Así que siempre es bueno buscar la luz. Salvo que estemos a punto de morir, claro. En este único caso ¡ve en dirección contraria!

    Pero, ¿cómo se propaga la luz? ¿Recordáis nuestra época de instituto? Me refiero a cuando el profesor se ponía firme y tras una larguísima explicación sentenciaba que la luz en ocasiones se comporta como una onda y en otras como una partícula (o quantum de energía). Es decir, la luz se irradia como una sucesión continua de ondas, como las que se producen en el mar o algún rio cuando tiras una piedra; o bien como paquetes completos de energía.

   Tranquilos, aquí se acaba la Física. Ahora vamos a hacer una cosa, vamos a sustituir la palabra luz por la palabra inspiración y ver qué es lo que sucede.




    ¡Tachán! Mágicamente, vemos que las historias pueden llegarnos de la misma manera: bien en forma de ondas sucesivas, bien como un quantum completo que solo precisa de ser narrado.

CUANDO LA INSPIRACIÓN NOS LLEGA EN FORMA DE QUANTUM NARRATIVO


Estás paseando, haciendo la comida, viendo algo en la tele o en internet y, de repente, sientes un chispazo que te eriza la piel. ¡Albricias! ¡Se te acaba de ocurrir una estructura completa para una historia! No una idea o una posible situación, sino el esquema básico con su inicio-nudo-desenlace. No sabemos la ambientación, apenas esbozamos el personaje y por supuesto nos falta el desarrollo. Pero sabemos cómo empieza y cómo termina. Y además tiene significado. Cuando nos pasa esto, es cuando sentimos mariposas en el estómago y una sensación casi orgásmica, ¿a que sí? 

    Os pongo un par de ejemplos personales. Un día, yendo al trabajo, vi corriendo a alguien. Ese hecho, sin saber cómo, provocó que se me alumbrara la idea de un relato en el que un tipo fuera perseguido por otro y, al final.. Bueno, no destripo el final. Si os llama la curiosidad os invito a leer Bucle en el segundo número de Relatos en su tinta que podéis descargaros de forma gratuita en Lektu AQUÍ ¡Fue un quantum narrativo en toda regla! Me daba una historia en la que sabía cómo empezaba y cómo acababa. Faltaba el desarrollo, claro, pero el esquema completo del relato estaba ya en mi mente.

     Creo que cuando hablamos de inspiración, pensamos en este regalo nacido del inconsciente, en esa vocecita que nos va dictando el relato. Cuando esto nos sucede nunca se producirá el bloqueo creativo. El relato va a salir sí o sí. 

     Este sería el ideal para cualquiera de nosotros, ¿verdad? Lamentablemente, esto nos ocurre en muy pocas ocasiones. 

   ¿Se puede entrenar nuestro cerebro para que nos regale estos quantum narrativos con mayor frecuencia? Bueno, si leemos a Isaac Asimov, uno de los autores más prolíficos del s. XX parece que sí:


   ¿Cómo conseguir ese proceso automático e incontenible de imaginar historias? Solo se me ocurre una manera: Acostumbrarnos a pensar en modo historia. Si algo nos llama la atención intentemos procesarlo como una historia, no nos quedemos en la sensación o la idea vaga. Por ejemplo, ha llegado la primavera y queremos escribir un relato sobre ello. Nos vienen a la cabeza imágenes de flores, del atardecer, de prados verdes, de nuestra infancia, de una mariposa, y así podemos estar divagando todo el día. Pensar en modo historia es buscar lo concreto, es hacernos preguntas con la finalidad de encontrar una historia. ¿Hemos mencionado una mariposa? Bien, ¿quién ve esa mariposa? ¿por qué está allí? ¿la quiere cazar? y si es así ¿para qué? ¿disecarla, regalarla? ¿a quién? ¿por qué? Si nos acostumbramos a ello, tal vez consigamos ese proceso automático e incontenible del que habla Asimov, quien era capaz de imaginar un relato observando el trasero de su esposa.
ESCRIBIR es plasmar por escrito una idea; NARRAR es plasmar por escrito una historia. Por tanto, no es tan importante lo que escribas sino lo que narres.
    Pensar en modo historia es, para mí, mucho más importante que escribir. En algunos artículos sobre el bloqueo del escritor se aconseja escribir cada día un determinado número de palabras, incluso se anima a llevar un diario. Está bien. Puede mejorar nuestra caligrafía, también puede venir bien para ejercitar la muñeca y prevenir la artrosis. Pero si no pensamos en modo historia mientras escribimos, nos podemos acostumbrar a divagar de forma escrita, a dejarnos llevar por sensaciones personales o ideas sin ton ni son, a enamorarnos de cómo escribimos en detrimento del desarrollo del hábito de narrar una historia.
 
De acuerdo, no es gran cosa como historia, pero es un ejemplo de cómo nos puede salir algo en apenas segundos

CUANDO LA HISTORIA NOS LLEGA COMO UNA ONDA

¡Aquí está el meollo del llamado bloqueo del escritor! Cuando la historia nos llega como ondas nos viene sesgada. En lugar de recibir una estructura narrativa completa recibimos sucesivas entregas de información y nuestra actitud debe ser la de buscar las siguientes para unirlas en un relato coherente. Tras recibir esa primera onda, tenemos que seguir escuchando en modo historia. La siguiente onda puede ser un posible personaje, tal vez un escenario, más adelante un inicio o un final… Tenemos que arremangarnos para captar esas ondas que finalmente nos lleven a una historia completa.

    Un ejemplo de esta forma de recibir una idea fue un relato en el que lo primero que me llegó fue la imagen de una madre y su hija autista que viven en un casa de las afueras. En un momento dado, la madre observa a alguien pululando por los alrededores. No me llegó nada más. Ni sabía las intenciones del merodeador ni la propia historia de la mujer y su hija. Podría ser un psicópata, pero eso estaba muy visto. ¿Por dónde tirar? Entonces, de los tres elementos (madre, merodeador e hija autista) reparé en la pequeña. ¿Y si ella fuera la clave de todo? ¿Y si ella fuera algo más? A fuerza de hacerme preguntas durante las siguientes semanas, el relato fue tomando forma. Si sentís curiosidad, podéis descargaros gratuitamente La abeja reina en Lektu (AQUÍ).

    ¿Dónde está el problema cuando recibes la historia en forma de ondas? Bueno, pues que estas pueden sufrir interferencias. Interferencias que pueden hacernos abandonar la “escucha” y, por tanto, la historia. Si esto nos sucede muy a menudo es cuando tarde o temprano proclamaremos a los cuatro vientos: ¡Estoy bloqueado! 

     Imagino que cada uno tendremos nuestras propias interferencias, por eso es importante parar y chequearnos para identificar cuáles son las que nos atormentan. En mi caso, identifiqué estas tres. Soy un tipo bastante corriente así que, a lo mejor, puede que también las compartáis y coincidáis con los remedios que os propongo.

LAS INTERFERENCIAS

1. LA IMPACIENCIA O LA ILUSIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD

Reconozcámoslo, vivimos en una sociedad en la que lo queremos todo y lo queremos ya. La idea de la productividad nos lleva a medirlo todo en números. ¿Cuánto escribes cada día? ¿Cuánto lees? ¿Cuántas publicaciones de las redes sociales compartes o visualizas? El tiempo es oro y parece que solo se emplea bien si podemos cuantificar nuestras acciones. Eso nos puede llevar a la dispersión, a considerar la reflexión como tiempo improductivo y, por tanto, algo para guardar en el fondo del armario.

   El mero acto de pensar, sin más, está hasta mal visto. ¿No? Vale, os lo demuestro. Estamos solos en casa, sentados en el sofá, no haciendo otra cosa que pensar. Nada más. Entonces nos llaman por teléfono y nos preguntan ¿qué haces? ¿Le respondemos que estamos pensando? No, le decimos que estamos limpiando, leyendo o haciendo cualquier cosa. Pero jamás que estábamos pensando. Ahora lo entiendes, ¿no?

  ¿Cómo nos influye esto? Muy sencillo. Cuando nos llega esa primera onda la recibimos con urgencia, esperando que sea un quantum narrativo, una historia ya estructurada con sentido. Como no lo es, la descartamos, esperando que otra idea nos la ofrezca. Queremos la historia ya. Y si esa primera onda no nos la da, buscamos otra. ¿Cómo vamos a perder el tiempo pensando en si esa idea puede llevarnos a algo más? 

   Hay disparadores creativos que consisten en ofrecen tres o más palabras aleatoriamente. La idea es que al pensar en cómo unir esos conceptos se nos ocurra una historia. Pero cuando estamos impacientes vemos las primeras palabras. Como no nos inspiran ese quantum narrativo que os he mencionado, pasados tres segundos hacemos clic para que nos dé otras opciones; tres segundos después otro clic, y luego otro… hasta que pasamos la tarde con agujetas en el dedo y ni un solo atisbo de relato.

EL REMEDIO: TENER PACIENCIA

Nos ha venido esa idea porque es algo significativo para nosotros. Démosle tiempo. Pensemos en modo historia sobre ello. Guardemos el móvil en el bolsillo y cojamos una libreta. Pongamos el foco, única y exclusivamente en esa idea. Dediquemos tres o cuatro días a hacernos preguntas, a visualizar posibles personajes. Garabateemos, hagamos esquemas; si no podemos escribir, imaginemos mientras estamos paseando o yendo en transporte público como una sardina enlatada.
  
    Si pasados esos días no nos sale nada, tranquilos. El trabajo está hecho. Hemos entrenado nuestra capacidad de narrar. Guardemos esas notas y, ahora sí, busquemos otra idea, más pronto que tarde se nos ocurrirá ese chispazo que dé sentido a ese trabajo en forma de historia.
Pensar y reflexionar jamás es una pérdida de tiempo

2. EL ABURRIMIENTO

Creo que lo único que es aceptable matar es el aburrimiento. Así que antes de hablaros de esta interferencia para crear una historia he pensado proponeros un pequeño ejercicio. Os espero.


    ¿Ya?

   Humm... no hagáis trampas que os veo. Venga ¡a escribir qué pensáis que viene a continuación!

   Así me gusta. ¿A qué me refiero con el aburrimiento? Hablando claro, llega un momento en el que nos aburren nuestras propias historias. Recibimos esa primera onda y nos sugiere un tipo de historia sobre la que ya hemos escrito mil veces. Pensamos en nuestros últimos relatos y parecen que todos son un calco. Los mismos temas, los mismos personajes, el mismo tono, el mismo estilo… ¿Para qué buscar la siguiente onda si voy a acabar en el mismo terreno narrativo de siempre?

   Sin ir más lejos, un servidor. Hubo una época en la que todos mis relatos terminaban con un muerto, en un entorno de suspense. ¿Cuántas variantes de ese tipo de historias pueden escribirse? El resultado es que dejas de emocionarte con ese proyecto de relato, y si no te emociona…

  ¿Por qué terminamos repitiéndonos? El cerebro humano es la joya de la corona de la Creación, aunque por supuesto no es perfecto. Eso sí, es muy eficiente intentando facilitarnos la vida, sabe lo que nos interesa en cada momento y, de entre todas las informaciones que recibe del exterior, selecciona aquellas que nos afectan emocionalmente. 

   ¿Qué? ¿No me creéis tampoco con esto? Vale, ¿tenéis hijos o se os ha roto alguna vez una pierna? ¿Sí? Y cuando os ha pasado, ¿no habéis empezado a ver a millones de embarazadas y millones de personas con muletas? En la tele, en la radio o cualquier medio comienzan a aparecer noticias sobre bebés, casos de muerte súbita o, si se os ha roto la pierna, famosos accidentados, anuncios de productos para acelerar la consolidación, los riesgos de la falta de calcio… 

   Esto se llama sesgo de frecuencia, uno de los veintitantos sesgos cognitivos que utiliza el cerebro para filtrar la ingente información exterior. Esto lo conocen como nadie los comerciantes y nuestros políticos, y desde luego lo utilizan para asegurarse la compra y el voto. Si no los conocíais, solo por esto os ha merecido la pena leer este artículo. Os dejo una lista de Wikipedia (Aquí), solo como punto de partida.

   Estos sesgos evitan que nos volvamos tarumbas con toda la información disponible y que solo nos fijemos en lo que nuestro cerebro entiende que nos parece importante. Es decir, si nos encasillamos en algo, solo veremos lo que esa casilla nos ofrezca. Por eso siempre tenderemos a pensar en las mismas historias.

EL REMEDIO: ECHA UN VISTAZO AL MUNDO DE FUERA

Si siempre piensas sobre lo mismo, siempre escribirás la misma historia.

Salgamos de lo que normalmente nos interesa. Demos una oportunidad a otros géneros. Si escribimos y leemos género negro vayamos al quiosco y hagámonos con un par de revistas de autoayuda. Si escribimos romántico, cojamos una revista de misterios paranormales, si nos gusta la ciencia ficción ¡a comprar revistas de cotilleos! Descubrir "otros mundos" suele dar elasticidad a nuestro cerebro. Esa sorpresa inicial ante algo nuevo es un fantástico chute de adrenalina creativa. 

   Un consejillo que a mi me sirve: Leed malas novelas. Cuando hablo de malas me refiero a esas que se venden 3 x 1 en supermercados, con ediciones chungas que anticipan lo que te vas a encontrar. Esa clase de historias que podemos ver en los telefilmes a granel de un domingo por la tarde. Son historias tan mal contadas que te provocan la necesidad de recoger sus elementos, darles la vuelta e intentar hacer una historia mejor.

    Ahora, sí. Volvamos al ejercicio que os propuse. Dejadme adivinar lo que se os ocurrió. Respecto al marido que pilló a su esposa en la cama con otro. ¿Tal vez una historia que termina con un crimen de los llamados pasionales? Si ha sido así, ¡hay que darle más vueltas a la imaginación! Bueno, en realidad os he inducido a ello. Al mencionar que lo saqué de un documental de Crimen e Investigación, el cerebro siguió el camino más rápido, relacionando la historia de ese modo. Pero, ¿qué pasaría si os dijera que en realidad ese planteamiento lo saqué de un programa de cotilleos? Entonces, quizá, el cerebro buscaría otros enlaces como, por ejemplo, fijarse en el tipo que estaba en la cama con la esposa que es el elemento, a priori, menos importante de la escena. En ese caso se nos podría ocurrir que lo que de verdad sorprende al marido es que su amante homosexual esté acostándose con su esposa. ¿A qué juega ese tipo?
  
   En el caso del tipo que observa al niño y al perro. ¿Habéis pensando en un rapto? ¿En alguna historia sobre un pederasta? Los elementos fuertes de ese planteamiento son el tipo y el niño. ¿Por qué no poner los focos en el perro? ¿Y si el objetivo de ese tipo desastrado no es el niño, sino el perro? ¿Y si se trata de un mendigo que quiere robar el perro porque sabe que las limosnas suben cuando tiene un perro a su lado? Cuanto más temas abarquemos, nuestra mente es más flexible y nos puede facilitar una mayor variedad de enfoques.

3. SOBREVALORAR LA ORIGINALIDAD

Puede que esas primeras ondas nos sugieran una historia que nos parezca que ya fue escrita. Esta se parece a…, esta recuerda a…, esto lo he leído en… Incluso podemos percibir que es un cliché o un espacio común. En ese momento nos desmotivamos. ¿Merece la pena dedicar nuestro tiempo a una historia que parece no ser original? 

   Por supuesto, encontrar una historia que jamás se haya escrito, es el ideal que tenemos todos. Pero pensad un momento en todas las novelas, relatos, series de televisión, películas que se han publicado y se publican cada día. ¿De verdad podemos llegar a pensar que se nos va a ocurrir algo que jamás se le haya ocurrido antes a alguien? 

   Bueno, se me ocurre una posibilidad para estar seguros de que nuestra historia es 100% original, pero nos podría pasar como al protagonista de este micro:


     Pensad en los vampiros. ¿Cuántas historias se han escrito sobre ese icono del terror? Y sin embargo, nadie acusa a sus autores de plagio o de utilizar historias ya escritas.

EL REMEDIO: JUEGA CON LOS FOCOS Y EL TONO DE LA HISTORIA

Sobre este cliché edificaré mi historia
Aunque esa primera onda nos parezca un cliché que ello no nos impida buscar las siguientes. Si se nos ha ocurrido es porque tiene un significado especial para nosotros. Si nos suena a algo muy manido lo único que debemos hacer es descomponer los elementos y enfocar los aspectos menos llamativos. O, simplemente, buscar el género o tono narrativo que nos parezca más alejado de lo que propone.

   Volviendo a los vampiros. Comenzó como algo surgido en el género de terror, pero el transcurrir de los años nos han traído historias vampíricas de toda clase de géneros: romántico, aventuras, humor, erótico, detectivesco. Creo que los ejemplos os han venido a la cabeza de inmediato.

  Por ejemplo, imaginad una primera onda con el planteamiento de un joven que debe marchar a la guerra y allí sufre en sus carnes los horrores de un conflicto bélico. A priori, y como lector, la verdad es que no me sugiere demasiado. No solo se han escrito miles de relatos partiendo de esa premisa, sino que es como predicarle a un converso. Ya sé que la guerra es la mayor infamia del ser humano. ¿Por qué leer una historia de ficción sobre ello? Pero, tal vez, la cosa cambie si en vez de darle un enfoque realista pensamos en una guerra escrita con humor o incluyendo un toque de fantasía o algún detective. O, ya que los hemos mencionado, incluyamos a algún vampiro.


Casi al final, se me ha ocurrido una cuarta interferencia: pensar que nos saldrá una mala historia. Eso hay que descartarlo de cuajo: la peor de las peores historias siempre será la que no escribamos.

   ¿Y vosotros? ¿Qué interferencias os apartan de escribir una historia? ¿Qué os bloquea? ¿Cómo se os ocurren las historias? ¿Os habéis identificado con estas reflexiones?

¡Saludos tinteros!

Comentarios

  1. Genial entrada, David, como ya es marca de la casa. Me guardo la publicación en mi colección particular para escribir bien.
    De todo lo que cuentas, lo del sesgo de frecuencia es lo que más me ha impactado porque es cierto que nuestro subconsciente juega con nosotros sin darnos cuenta. Ideas, situaciones que parece pasan desapercibidas son registradas por nuestro cerebro para luego mostrárnoslas de la manera más impredecible (yo nunca vi tantas embarazadas como cuando yo lo estuve).
    Los talleres de escritura, o los retos que tú mismo nos ofreces tan generosamente, son una magnífica fuente de inspiración. Los temas que se ofertan son un excelente punto de partida para idear historias, al menos a mí me funcionan. Otra manera de buscar historias es tomar un cuadro o cualquier imagen de una revista y pensar en algo que sale ahí y confeccionarle una "vida". Luego hay que darle forma, pero esa ya es otra "historia".
    Gracias por estas perlas tan valiosas que nos regalas.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Paloma. Me alegra que te haya gustado. La verdad es que los sesgos cognitivos es un tema que me gusta mucho, esos errores de percepción de nuestro cerebro que sirven de base para tantas campañas de información o publicidad creo que también pueden serlo para la ficción. Así que no descartes que en algún microrreto los traiga como fuente de inspiración.
      La inspiración es incontrolable, pero si mantenemos ese modo historia en nuestro día a día, creo que seremos capaces de ver historias en todas partes. Un abrazo!

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  2. Hola, David, muy inspiradora está entrada, y útil, cualquier ayuda es poca cuando te quedas en blanco. Gracias por todas las soluciones que nos das.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Ángel. Me alegra que te sirvan estas tribulaciones. Un abrazo!

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  3. Hola, David, me ha parecido una excelente entrada para combatir el miedo a la hoja en blanco o el bloqueo del escritor. En mi caso suelo hacer ejercicios creativos (seleccionar tres palabras aleatorias de una novela, la primera frase de un párrafo o la última, el título de una obra) y a partir de ellos dejar volar la imaginación como calentamiento. Añadiendo también un hilo musical adecuado (Jazz, clásica, electrónica… dependiendo de la intención) me suele funcionar bastante bien hasta ahora, y que siga así.

    Me ha parecido un artículo magnífico, el comienzo del mismo con las referencias al lado oscuro y Matrix me ha enganchado del tirón. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

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    1. Gracias, Carles. A mí lo de las palabras sueltas sinceramente no me funciona, las veo demasiado frías y no siento que me hagan ese clic emocional que me lleve a una historia. En lo de la música sí que coincido, de hecho, en función del relato que estoy escribiendo uso la música que más acorde vaya con la temática. Esto sobre todo me sirve cuando el relato ya está en marcha escritora y me ayuda a tener el estado emocional apropiado. Un abrazo!

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  4. Una auténtica joya esta entrada. Antídoto contra el desánimo y ese miedo al bloqueo tan inevitable. Yo siempre pienso, ante cada reto o cada propuesta, que voy a ser incapaz de escribir la historia pero luego el relato va surgiendo poco a poco, casi mágicamente, sin saber muy bien de donde viene. Creo que, en realidad, a mí lo que más me ayuda es leer. En algún momento, una frase, una situación... hace saltar la chispa y enciende algo.
    Tu texto es genial de principio a fin, David La comparación con las ondas de luz, las reflexiones de Asimov y las tuyas propias son toda una clase magistral. Mil gracias por este regalo.

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    1. Gracias, Marta. Bueno, en realidad son ocurrencias que se me han ocurrido pensando en esa circunstancia de que unas veces me viene la historia de principio a fin, y otras parece que que tengo que afinar la antena para ir escuchando y seleccionando el desarrollo. Asimov era un maestro de la cifi, además de un ejemplo de vida en modo historia, de ahí su productividad casi sin límites. Un abrazo!

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  5. Hola David, me encantó tu entrada, muy buenos consejos, te cuento que yo siempre ando por la vida con lápiz y papel a mano porque se me ocurren cosas, frases, ideas y voy a notando, pueden terminar en un texto o en una historia o quedar ahí guardadas esperando ver la luz; de lo que sí estoy segura es que bajo presión puedo funcionar, aunque no siempre. Si estoy en medio de la naturaleza se me ocurren muchas ideas, en el medio de la ciudad creo que " las luces" me distraen y me cuesta más. Gracias por los consejos, mi historia del marido que encuentra a su esposa con el amante en la cama, tendría un final divertido o disparatado, eso se me ocurrió, porque el asesinato está muy visto, en fin, me encantó muchas gracias, un abrazo. Patricia F.

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    1. Gracias, Patricia F. Como bien haces, contar con una libreta a mano para transcribir una idea es casi el primer mandamiento de un escritor. Es verdad también que las ideas más significativas no se nos olvidan, nos provocan una emoción, y esas suelen ser las que terminan germinando. A mi pasa al revés, en el campo hay demasiada tranquilidad y mi espíritu está demasiado relajado, ja, ja, ja... Allí tengo que venir con la idea de casa. Un abrazo!

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  6. Hola, David.

    Genial el título propuesto de la "Teoría electromagnética de la inspiración". Me ha llamado la atención como la famosa secuencia de 'Matrix' es ya tan universal que no hace falta ni mencionar expresamente la película para ser tan reconocible. Destaco tres elementos importantes de los que citas: paciencia, aislamiento y disparadores creativos. Por otro lado, me ha parecido fascinante como nace "Bucle" y como sus ondas llegan hasta nuestros días ;). Y bueno, qué bien está eso de pensar y reflexionar para llegar a buen puerto. Creo que el trazado de cualquier proyecto creativo o incluso emprendedor pasa por una buena relación con nosotros mismos y de largas conversaciones interiores.

    Espectacular entrada y narrada de manera tan humilde que me parece una lección de como compartir conocimientos implicando al lector-escritor de manera magistral.

    Abrazos.

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    1. Gracias, Miguel. Es que en esta época de la productividad e inmediatez se nos olvida que lo realmente importante precisa de pausa y reflexión. De paciencia. Si le dedicamos a cada idea apenas unos minutos al final la desecharemos y buscaremos otra sin darle la oportunidad de desarrollarse. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo!

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  7. Un trabajo magnífico David para los escritores, supongo que es como en todos los oficios o profesiones que en un momento determinado se produce un bloqueo, se corta la inspiración, los temas no aparecen. A veces desde afuera, como en mi caso, no se repara en ello, solo disfrutas o aprendes y hasta tratas de analizar el estilo, la sensibilidad, la originalidad.
    Por eso es necesario saber todo lo que conlleva crear. Genial.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Luz. Es que hay veces que estamos bloqueados simplemente porque no haya nada que nos motive contar. En esos momentos lo mejor es no forzar, escribir es algo que jamás puede ser mecánico, tiene que salirnos de dentro, despertar algo dentro nuestro mientras vamos añadiendo líneas. Un abrazo!

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  8. Me ha encantado esta entrada. Ya sabes que yo no escribo ficción más que para tus retos, pero en este último la verdad es que ando bastante «bloqueada». No sé si lo que aquí nos cuentas servirá para desbloquearme, pero sea como sea, me parecen un montón de buenos consejos para los escritores que por aquí pululan que son muchos.
    Me ha encantado ese micro del hombre que quería contar una historia nuca contada. Ese final es buenísimo. Y esa forma de comparar la inspiración con la luz y su transmisión en quantos y en ondas me ha parecido de lo más original. Ya tengo tus dos relatos en mi Kindle. A ver si esta tarde los leo.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Ese micro precisamente se me ocurrió en un momento en el que me obsesionaba demasiado sobre que una idea o argumento de base ya hubiera sido utilizada por alguien. Recapacitando, llegué a ese micro como una especie de terapia o medicamento. Ojalá la entrada te resulte para la escritura del reto... humm ¿qué tal una historia sobre Nick Corey o Lou Ford?
      Te agradezco la descarga de esos dos relatos, este año estoy probando distintas cosas para ver qué tal van. El de Bucle ya lo leíste en el blog. El otro, La abeja reina no llegué a subirlo al blog. Un abrazo!

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  9. Excelente exposición y, además, muy práctica. Creo que yo he pasado por ambas formas de "inspiración", aunque más frecuentemente por la de ondas. Sea como sea, la idea, ya sea forzada o espontánea, suele quedarse reposando, fermentando, hasta que, transcurrido un tiempo (a veces bastante largo) va tomando forma y aparece una historia completa, como el proceso metamorfósico que acaba dando lugar a la mariposa. De todos modos, hay épocas más "fecundas" que otras y posiblemente ello se deba a mi estado anímico y receptivo. La capacidad de observación y, a partir de ella, de creación de un relato, suele variar en función del estado de alerta. Quién está "despierto" atrapará más ideas que quien está en un estado letárgico o depresivo, en cuyo caso aparece la pescadilla que se muerde la cola. Cuando uno está bajo de moral, pocas cosas le inspiran y difícilmente surge una historia mínimamente interesante, y esta falta de ideas empeora la situación.
    Mi mayor interferencia es la impaciencia, al ver que el tiempo pasa y nada bueno acude a la mente creativa. Pero, hay que dejar pasar el tiempo, sin autopresionarse, pues cuánto más relajado, más predispuesto uno estará para la creación de historias.
    En los talleres de escritura creativa a los que asistí hace unos pocos años, se utilizaban varias técnicas para despertar la creatividad, mayoritariamente el empleo de fotografías o bien de palabras elegidas al azar. A mí me solía inspirar mucho más una imagen que mil palabras, je,je.
    Un abrazo, maestro, je,je.

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    1. Gracias, Josep. Es que esto de la inspiración es sin duda algo muy personal. A mí, por ejemplo, jamás me ha resultado una imagen o palabras al azar. No me producen ninguna sensación especial y por ello no me sacan ninguna historia. Yo soy más de flashes mientras leo un cómic, veo una película o leo alguna novela, a poder ser mala porque esas son toda una invitación a decirte cómo la hubieras planteado tú.
      Es cierto que el mayor bloqueo es el estado de ánimo. Cuando uno está cansado o agobiado por el día a día es muy difícil ser creativo, para esos momentos quizá lo mejor es el recurso de la escritura automática. Llenar folios y folios con lo primero que te pase por la cabeza, es una forma de vomitar lo que nos tiene aturdidos y, quién sabe, en ocasiones puede sacarse alguna historia. Un abrazo!

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  10. Hola David, la verdad es que yo si me he sentido identificada con tu gran aporte, que tengo que decirte que que lástima no haberte conocido antes, haberte conocido en el 2010 que es cuando empecé en este mundo del blog, te diré que mi primer blog de terror se llamaba " Historias del cementerio" el primer relato que escribí era uno de Drácula, pero al ver que era casi una novela, ya que me llevó casi 10 páginas, entendí que no sólo de ese género podía vivir el blog.
    Así que empecé a argumentar otras historias, y final lo tuve que cerrar, años más tarde en el blog que tengo del baúl, tengo una sección que se llama " Los cuentos de la morgue" y es aquí a donde más de uno se le han puesto los pelos de punta, ya que el terror que yo escribo es terror cotidiano, eso sí suelo dulcificarlo ya que no me gusta el terror gore, a ese me da asco.
    Y ya para terminar te diré que alguna vez que otra también me he bloqueado como tu bien dices.
    En cuanto a este taller es una verdadera fuente de sabiduría, así que te doy las gracias por todo lo que cada día aprendo contigo amigo, te deseo una feliz semana besos de flor.

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    1. Gracias, Flor. Puff, en el 2010 me parece que hubiera sido imposible, ja, ja, ja... Por esa fecha, aunque sentía esa necesidad de escribir, la misma estaba todavía en inane. Mi primer relato fue en 2012 y mis primeros pasos en la blogosfera allá por el 2014.
      Lo que comentas está muy bien y es sin duda un arma poderosa. Focalizarse en una temática es algo que nos ancla, evita que nos dispersemos y suele darnos muchas ideas. A veces nos sucede que termina por aburrirnos, pero si no es el caso, donde no hay un problema no hay que calentarse en buscar una solución. Un abrazo!

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  11. Hola, David
    Me he sentido muy identificada con todo lo que has contado de manera tan divertida. Me temo que tomo más la pastilla azul que la roja, ja, ja. Es que no muchas veces me viene encapsulada una historia completa como una bendita iluminación. Cuando llega es muy mala, pero el placer que da es de éxtasis. ¿Verdad que a veces parece que las historias estén ya escritas en algún sitio y que busquen “nacer” a través nuestro? Quizá hay un avión cargadito de historias que las va soltando…
    Muchas veces siento atisbos, ondas, pero no llegan a nacer... Dejamos que nuestra mente se llene de interferencias y entonces nada sale. Para mí lo mejor es relajarse y jugar con las palabras, las ideas, con todo lo que se deje… Y hacer el vago… en horizontal, mirando las nubes de las ideas pasar...
    Me encantaron tus consejos, especialmente en de pensar en "modo historia".

    La historia del bucle es genial. Puede ocurrir cuando no se pisan las mismas baldosas…
    Qué feliz te quedarías al llegar el paquete cuantum… y al descargarlo así de bien… :)
    ¡Enhorabuena por ese gran cuento!
    Un abrazo

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    1. ¡Hola, Volarela! ¡Nunca deseches una idea por ser muy mala! Te propongo un ejercicio, coge esa idea que te parece mala y luego añade debajo otra que en su momento también te lo pareciera. Una vez lo hagas deja que tu cerebro busque relaciones entre ellas, que busque la manera racional de unir las dos en una historia que tenga inicio, nudo y final. No hace falta que te pongas a escribir, simplemente déjate llevar sobre el papel con frases cortas, algún esquema, un dibujo... Si lo haces, cuéntame el resultado.
      También soy un poco platónico con esto de la inspiración, de hecho coincidimos ahí con King, que también cree que las historias está fuera, como las ideas, y los escritores solo deben escucharlas en plan mediums.
      Creo que de todos los consejos que aparecen el mejor es el que comentas dado que fue Asimov quien lo patentó, y hablamos de uno de los más prolíficos. Pensar en modo historia nos acostumbra a añadir al chispazo inicial un componente añadido de racionalización, eso hace que se asiente y alcance significancia para nosotros. De hecho, las ideas más fecundas son aquellas que, como decía Patricia Highsmith, nos provocan una reacción emocional.
      Me alegra que te haya gustado ese relato, la verdad es que recuerdo su escritura casi como un acto febril que no me ha pasado más de dos o tres veces en la vida, ja, ja, ja... ¡Ah! ¿Fuiste tú quien dejo la reseña en Lektu? Si es así, te agradezco doblemente el tiempo dedicado. Un abrazo!!

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  12. Me ha parecido un artículo genial.

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  13. Hola, David, nos has regalado un artículo redondo sobre la inspiración. Vaya curro. Empezando por el título. Al leerlo he pensado en una historia de ciencia ficción donde la inspiración era atrapada por un campo electromagnético que con su carga en movimiento la iba arrastrando a uno de esos agujeros negros...
    Cuando has propuesto lo de los amantes pillados por el marido de ella y la otra historia del niño, el perro y el vagabundo... ¿Lo habré leído en Relatos en su tinta? Porque mi cerebro ha tenido un ¿sesgo informativo?: en el primer caso fijarse en el amante y en el segundo en el perro.
    La historia de la La abeja reina la tengo leída. Me gustó mucho, sobre todo cuando empieza la magia y las cosas no son lo que parecen. Y ahora me ha encantado saber cómo se gestó.
    El Quantum narrativo tiene que ser lo más. Para mí empezar conociendo el final, es lo más maravilloso que me ha pasado. Si se me ocurre un buen final, no hay fatiga ni interferencias ni día o noche. Y el relato sé que es precioso, pero eso ocurre tan pocas veces.
    Las historias me vienen cuando alguien me propone un reto como los de El Tintero, leyendo, viendo una película, un paisaje, recuerdos, un olor como el de las lilas...
    Un Abrazo.

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    1. ¡Hola, Pilar! ¡Ostras, qué argumento para una SyFi en toda regla! Me ha encantado que el título ya te haya despertado la chispa, ja, ja, ja... Veo que tienes buena memoria, además. Este artículo lo publiqué hace años en ese blog, de hecho he republicado aquí los artículos de narrativa que aparecieron allí. Por un lado para traer una versión mejorada y revisada, por otro es porque quiero reenfocar aquel blog y poco a poco voy eliminando entradas que ya no tendrían sentido allí. Ojalá en septiembre pueda darle un nuevo inicio.
      Me alegra que te gustara La abeja reina, fue uno de los primeros relatos que escribí y seguramente el que más he revisado. De esas historias "onda" que cuestan trabajo. Bucle fue un "quantum" la idea me vino en la calle ¿qué pasaría si viera que alguien me sigue? ¿Y si luego soy yo el que persigue a otro? Lo escribí frenéticamente en una sola tarde de domingo. Y es que como dices cuando sabes cómo empezar y a dónde ir todo es más sencillo, pero eso ocurre tan poco...
      Me alegra que el tintero logre darte ideas para regalarnos tus estupendas historias. Un abrazo!!

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  14. Hola David, hay tantas cosas interesantes en lo que nos has compartido que es difícil ir una por una. Sin duda, todos nos hemos bloqueado, la mayoría de las veces seguro que nos vamos por la pastilla incorrecta, pero gracias a tus consejos creo que en mi caso particular, puedo mejorar. Cuando tengo alguna idea revoloteando en mi cabeza abro mi computadora, abro el bloc de notas y empiezo a escribir las ideas que se me van ocurriendo, cada cosa que escribo le hago consideraciones y sigo escribiendo sobre ello, después de un rato generalmente se me viene una idea más concreta que a veces se vuelve un relato. Voy a darme una vuelta por los links que nos has compartido y sin duda dejaré esta entrada para futuras referencias. ¡Muchas gracias!

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    1. Gracias, Ana. Me alegra que te haya gustado la entrada, en realidad hablar de inspiración es algo complicado dado que no existe una regla universal. En el artículo recojo mi experiencia personal en el tema, que coincidirá con algunos y a otros les resultará una tontería, ja, ja, ja... Lo importante es conocernos y saber qué situaciones nos generan más creatividad. Observar la vida en modo historia. Un abrazo!

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  15. ¡Hola David!

    Me ha encantado leer esta entrada, desde el título, las clases de física, los relatos tuyos, (me falta descargar "Bucle" y disfrutarla, y todas esas pautas y ayudas para crear una historia y que de paso, sea buena...

    Como sabes, soy principiante en esto de escribir relatos, pero corroboro eso que dices, de salir fuera y tratar otros géneros, pues a mi me ha valido un buen disfrute, he saboreado otros matices literarios (y porqué no decirlo,también de crecimiento interior), y sigo escribiendo reflexivamente. estoy segura que los visitantes de mi blog, agradecen esos otros géneros, y el blog luce menos monótono e insistente en lo mismo. Lo que demuestra que todo se puede conjugar, siempre y cuando venga de nuestro interior y surja con libertad de expresión (sin fórceps), para nada queriendo imitar, codiciando un trofeo o dinero, o el morbo de sentirse superior..., si dejamos esas tres cosas a un lado, es muy probable que narremos muy buenas historias.
    Por el momento, en mi corta vida como escritora de relatos, la inspiración me llega mayormente como un quantum, y la única interferencia ha sido la falta de interés o magnetismo por escribir sobre algunos de los temas planteados.
    Creo que en este caso, no hay mayor aliciente para la inspiración, que la atracción electromagnética por escribir con fervor sobre algo, enseguida las musas aparecen y toman el control.

    Una joya de entrada David, gracias por tanto y por tu generosidad sin límites.
    Recibe un fuerte abrazo.

    P.D. Me suscribi a Lektu, y mi hija Emilia me ha dejado su facebook para hacer las descargas.

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    1. Gracias, Idalia! Es que hay tanto por leer y por descubrir. Una de las frases que suelo llevar en mi ideario es aquella que dice "Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía." Y es que a veces nuestro cerebro comodón nos va limitando los temas, detecta lo que nos gusta con toda su buena intención, pero eso hace que el resto nos pase desapercibido, y entonces el gusto se convierte en una limitación. Salir de nuestros temas, de nuestros hábitos, siempre provoca que se enciendan las luces, que nuestro cerebro se cortocircuite y de esas chispas aparezcan ideas novedosas, al menor para uno mismo. Luego está, por supuesto, la energía vital que cada época tengamos en la reserva. Pero esto es como todo, cuando algo te hace mariposas te recargas de inmediato, cuando algo no te hace ni fú ni fá el contador energético se mantiene bajo.
      Me alegra que te hayan gustado esos relatos Bucle y La abeja reina. Un abrazo!!

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  16. Me corrijo la cuenta de mi hija es de twitter, ya descargué "Bucle"...

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  17. Hola, David. He de decirte que me he al terminar el artículo me ha asaltado una sensación de felicidad a la par que de empatía, pues es que has clavado casi todos los procesos por los que he pasado a la hora de escribir, todos menos esos de combinar estilos a modo de giro argumental; ese me lo reservo para futuros relatos.
    Si te digo la verdad, a mí me pasaba, y me pasa, que al leer o ver algo muchas veces anticipo un final, y la mayoría de ocasiones no es el final de la historia. En algunos de estos casos (pocos) me llevo una decepción, porque mi final me gustaba más, entonces un dia me dije: ”y si lo haces tú", y así comencé a escribir, o, más bien, a pensar en escribir, que eso es otra cosa, je, je.
    A mí, normalmente, las historias me vienen como un quantum de ondas; es decir, me topo con algo que me proporciona lo básico, principio pero sobre todo el final, y el resto va apareciendo a ráfagas. A veces, y cuanto más avanzada esté la historia, estas ráfagas encajan como si hubieran sido predestinadas. Eso, en las raras ocasiones en que pasa, es fantástico.
    Me ha encantado el artículo. Y me has tranquilizado con eso del sesgo de frecuencia; desde que tuve el primer hijo que todos los anuncios que veo están relacionados. Y es que, pensando en eso, tienes razón, últimamente pienso que escribo lo mismo, que me he obcecado, y ahí he visto un par de truquillos para salirme del bucle en el que me he visto envuelto. Todo sea por la diversión, porque, como dices, cuando das con una historia que te apasiona es una sensación casi orgásmica.
    En fin, paro ya que creo que ya llevo un buen tocho de comentario, aunque he visto que no soy el único; este tema es increíble y todos podríamos estar horas hablando, así que dejo al resto y me despido con un abrazo.

    Pd: En mi historia, el tipo desastroso se queda observando al niño con el perro hasta que aparece su supuesto padre, que no es otro que el amante de su exmujer, el mismo que pilló in fraganti años después con ella. Al verlos juntos, el hombre se maldice, sale a su paso y les dice: "Joder, ¡habéis llegado tarde!"

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    1. ¡Hola, Pepe! Jo, ¡pensaba que era el único que tenía esa rareza! En mi caso, desde que empecé a escribir siempre suelo acertar el final, al menos en películas o novelas donde el guionista o escritor hace bien su trabajo y adelanta detalles significativos. Por eso suelo preferir las malas, en su desarrollo consiguen que me adelante un final que luego no suele ser, con lo que me apunto el final que me imaginé para un relato. En ese caso, ¡ni te imaginas la alegría que me da!
      Tranquilo que lo del sesgo de frecuencia es un clásico, yo cuando tuve los míos aluciné con la noticias que salían de muertes súbitas de niños... Y es que si te pones a pensar, la cantidad de información que recibe nuestro cerebro cada día es inasumible. Necesita filtrar, con buena intención ejercita el algoritmo natural para facilitarnos la vida, pero eso hace que la imaginación, que necesita todo lo contrario, se resienta. A veces hay que cortocircuitar nuestro cerebro para que busque nuevas conexiones y nuevos procesos de racionalización. Una historia no deja de ser eso, la manera que tenemos de explicar racionalmente o lo que es irracional y sin sentido.
      Y veo que la sensación que sientes es la misma, ja, ja, ja... La sensación de poner el punto final a una historia es algo incomparable... bueno, o comparable con un buen... bueno, lo dejo que a lo mejor hay menores leyendo, je, je, je... Un fuerte abrazo!
      pd. ¡Buen desarrollo a ese planteamiento! Con él he intentado mostrar qué según nuestra predisposición o el contexto una misma situación puede darnos un lugar común o bien una historia nueva y original. Otro abrazo!

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  18. La Existencia me inspira por cualquier motivo: Un Abejorro zumbando con el abdomen como mil dianas, dañino a la vista de tan colorido; un día que tuve que pasar por quirófano (en el postoperatorio en mi habitación, escribiendo una poesía ¡casi me trasladan a psiquiatría!); el, cumpleaños de mi esposa; pedaleando con mi mountain bike (en una de las alforjas llevo lápiz y papel); una visita a un camposanto y un largo etcétera. En las pulsiones conforme me llega la mónada, soy imperfectísimo , porque a veces me llega el desenlace, y otras fragmentos de los trancos de los que debe disponer la estructura. Por todo lo cual no me quejo, porque por "Hache" o por "Be", como dijo aquel lejano artista Las Musas suelen pillarme trabajando y eso allana mucho el camino a que la escritura suponga divertimento, gallop y akelarre. Lo que advierto es que esta entrada tuya, va infundida de un ánimo didáctico impresionante, sin contar el cariño que comunica a quien transita por aquí.
    Para ti, no puedo sino exclamar...¡¡¡¡¡¡¡Supercalifragilísticoexpialidoso!!!!!!!!!!
    Gracias Muchacho.
    ¡¡¡¡¡¡¡Recibe Mis Consideraciones Más Portoventoleras y Admirativas por El Carisma de Entrega a Tus Semejantes!!!!!!!!🌿🌿🌿🌿🌿🌿🌿🌿🌿🌿🌿

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    1. Gracias, Juan. Ja, ja, ja... De verdad que cuando leo tus comentarios no sé qué responderte y siempre logras sacarme una sonrisa, algo que agradezco muchísimo por supuesto. En realidad, son unas tribulaciones escritoriles sobre mi experiencia personal, aunque la idea de la entrada era invitaros a que compartierais las vuestras y, desde luego, es una gozada descubrir las dispares fuentes de inspiración de todos vosotros. Un abrazo!!

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  19. Es muy practico y didáctico. Yo hasta ahora escribo de cualquier cosa, las ideas me sobran, lossimputs los cuento a centenares, pero me sient más cómoda en algo concreto que domine. Y es lógico, pero no se crece.

    Un abrazo

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    1. Gracias, Albada. No es tanto cuestión de crecimiento, sino del momento escritoril de cada momento. Si uno está cómodo y disfruta con el formato de ficción que escribe no hay ningún problema ni razón por cambiarlo. Un abrazo!

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  20. Es muy interesante lo que escribes y esas orientaciones tan sugerentes. En mi caso, me fío de lo que me duele y me pregunto cómo puedo retratarlo, cambiándole el vestido, sin hacerle perder su esencia. Si no hay dolor ni musas, siempre me puedo inspirar en viejos textos propios y permitirme variaciones sobre el tema principal.
    Las ideas nuevas solo son una posibilidad cuando uno tiene un abanico de viejas historias en el baúl que pueden revivirse y darles una vida distinta cuando se funden entre sí.

    Un abrazo

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    1. Gracias, doctor. Decía Patricia Higsmith que las ideas fértiles son las que nos provocaban una reacción emocional, ese dolor que mencionas. Las que terminan en las libretas son útiles sobre todo como complementos de la idea que nos ha atrapado. La mezcolanza de ideas y su inclusión en un único relato también es muy eficaz. Un abrazo!

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  21. Hola David, entre las bitácoras que sigo, éste es el de indispensable consulta y aprendizaje. En alguna parte alguien dijo que el bloqueo mental del escritor es una ficción. Con todo, hay que tener qué escribir, esa es la inspiración. Por eso, encuentro útil esta entrada.

    Saludos y gracias a todos por sus amables comentarios dejados en mi blog: http//www.microbrevedades.blogspot.com

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    1. Gracias, Guillermo. Te agradezco tus palabras, en realidad el bloqueo creo que se produce cuando nos forzamos a sentarnos en la mesa sin idea de lo que vamos a contar. Yo solo me siente frente a la página en blanco cuando la historia ya se ha formado en mi cabeza y sé a dónde quiero llevarla. Lo de escribir tantas palabras al día siempre me pareció un poco inútil, salvo que nos dejemos llevar sin más pretensiones. Un abrazo!

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  22. Puedo decirte que mis bloqueos los tumbo a base de martillazos... je, je. No, en serio. Estoy muy de acuerdo contigo en la importancia de pensar. Si dibujo la historia en mi cabeza con suficientes cimientos escribirla no me cuesta tanto. Le doy mil vueltas a una idea hasta que tiene consistencia, hasta que considero que se aleja de lo "vulgar" (lo cual no quiere decir que lo consiga una vez traslado la historia al papel).
    Me encanta imaginar una misma escena y hacer el ejercicio que dices, poner el foco en diferentes aspectos, en distintos personajes, en hacer relevante lo irrelevante. La ensoñación es la parte que más me gusta de la creatividad porque en la cabeza de uno las historias suelen ser perfectas. Se corrompen cuando les damos alas...
    En mi caso cuando me bloqueo me doy un descanso. Hago otra cosa. Leo, paseo... También me funciona escribir de otras cosas, salir de la ficción y entrar en mi versión periodista. La inspiración viene por otras vías, la redacción es diferente, el pensar también y me ayuda a desencallarme.
    Y con respecto a las historias no recuerdo qué escritor dijo aquello de que todas las historias estaban inventadas, lo que las hace diferentes es la forma de contarlas.
    Esto no deja de ser un constante aprendizaje….
    Gracias por tu excelente aportación, David

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    1. Gracias, Matilde. Me encanta que la entrada esté sirviendo para que cada uno la enriquezcáis con vuestra propia experiencia. Si algo hace irresistible la escritura es que no es una ciencia exacta y todo es válido. Coincido en que también tengo que ver la historia en mi cabeza, me imagino una situación y dejo que se vaya desarrollando mientras voy en el metro o paseando. Esa es la parte más chula, vas hacia delante hacia atrás y todo ello a la velocidad del pensamiento. Solo me pongo a escribir cuando sé que quiero escribir, no hay nada peor que sentarte frente a la hoja en blanco y en ese momento intentar forzar una historia. Eso nunca sucede.
      Creo que todos pasamos por la fase del "voy a escribir algo que no ha escrito nadie". Eso es imposible, cuando escribí mi libro de relatos de ciencia ficción tuve un ataque de sesgo de frecuencia. ¡Veía en todas partes los planteamientos de los distintos relatos! Entonces entendí aquello de que cuando escribes algo de un género lo mejor es no leer nada del mismo en el proceso. Un abrazo!

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  23. ¡Hola, David!
    Espero que tu familia y tú, estés bien.
    A mí me pasa algo curioso. Cuando estoy en un descanso o limpiando en casa, esto último me tiene obsesionada por el tema covid. Se me ocurren muchas historias, las creo así sin más y las recito en voz alta, pero cuando me pongo delante del ordenador, no sé qué me sucede, que de repente se esfuman y no soy capaz de plasmarlas. Así que admiro a los que os dedicáis a escribir con soltura. Y de forma tan correctísima. A veces pienso que deberían inventar algo para que yo sea capaz de poder escribir, jiji.

    Gracias por aportar tanto, David.
    Un fuerte abrazo y besitos.

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    1. Gracias, Mamen. Pues tienes que intentarlo! Que se te ocurran historias es un síntoma de que tienes ese algo para contarlas. Sin presiones, escribiéndolas como si se las contarás a alguien. Te diría incluso que te grabaras y comenzaras por transcribir lo que allí recojas, lo importante es la primera palabra. Las demás vendrán a continuación. Un abrazo!

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  24. ¡Hola, David! Una entrada fantástica y didáctica, más allá de mis pequeñas reseñas para el blog no escribo nada, pero me encanta leerte y siempre puedo aprovechar algún consejo puesto que muchas veces también me quedo en blanco.
    Gracias por compartir.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Lebasi. Me alegra que te hayan resultado interesantes estas tribulaciones escritoriles. Un abrazo

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  25. No sé, David, tú que ya estás entrenado igual lo ves más fácil. O quizá es que yo soy un poco más pesimista, pues sólo veo principios y finales, o historias que ya han sido contadas.
    Quizá no venga al caso, pero leyéndote me he acordado mucho de mi trabajo. Como sabes, yo trabajo en la tele dirigiendo el departamento de programación y contenidos, lo que implica, entre otras cuestiones, la creación y compra de nuevos contenidos. Mi tele es pública, y como ocurre en todas, cada legislatura viene un nuevo gerente -nunca perteneciente al gremio- que siempre "viene a descubrir la pólvora" y, cíclicamente se va desinflando a medida que se va dando cuenta de que todo "está ya creado". Supongo que el día que traigan a un creador de contenido los procesos serán mucho más fluidos.
    En fin... batallitas.
    Un fuerte abrazo!!!!

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    1. Gracias, Macarena. Como dices, si queremos basar la fuerza de nuestra creación en su originalidad, mal vamos. Por ejemplo, el famoso Harry Potter. ¿De verdad esa historia no se ha escrito miles de veces en la historia? Un niño huérfano que tiene unos poderes mágicos que luego debe desarrollar para enfrentarse al mago malvado. Que me aspen si no encuentro miles de novelas, cómics o series que no hayan partido de esa premisa, e incluso del desarrollo que realizó Rowling. Pero su acierto es que supo crear una historia sencilla y con unos personajes muy capaces de lograr que según qué lectores, muchísimos, empatizaran con ellos de inmediato.
      En TV, creo que siempre ha funcionado algo tan sencillo como ver a alguien haciendo algo. Yo apenas veo la tele convencional, pero programas como Forjado a fuego, en el canal Historia, me tienen enganchadísimo y fíjate que es solo tres tipos forjando espadas y un oriental probándolas. Pero, jo... Programas como La clave, Más Allá, incluso aquel que hizo hace años Miquel de la Cuadra Salcedo, en el que los concursantes le iban llevando de un lado a otro en un viaje. Creo que son fórmulas que siempre funcionan, o el de Chicho, historias para no dormir, eso siempre engancha. Creo que con calidad todo funciona, sea o no original. Un abrazo!

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  26. ¡Hola David!
    Mil gracias por este artículo! Cómo siempre es buenísimo contar con esta ayuda, ya que aunque al principio parece sencillo cuando se escribe, pero crear y estructurar un relato no resulta ser tan fácil; incluso cuando tenemos clarísima la idea de lo que queremos transmitir.Voy guardando la entrada. ¡Gracias por compartir!
    ¡Feliz fin de semana!
    Un abrazo

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    1. Gracias, Yessy. Pienso que lo más complicado es la idea, porque es algo que o te llega o no. Luego solo hay que tener paciencia para darle vueltas e intentar exprimir lo bueno que pueda llegar a ofrecernos. Un abrazo!

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  27. Hola, David.
    Lo leí ayer por la tarde y , al final, no tuve tiempo para contestarte. Me ha parecido una entrada fabulosa, marca de la casa todo sea dicho, para la colección de recursos de escritura que tienes en el blog. Al final , te veo impartiendo un taller de escritura, lo que pasa es que no se si tendrás tiempo...jejeje.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Gracias, Pedro. Para impartirlo antes tendría que ser escritor, tener la preparación adecuada y mínimamente exigible y luego haber demostrado algo más que elucubrar aseadamente, je, je, je... Eso sí, te agradezco el halago. Un abrazo!

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  28. ¡Hola! Me parecido un artículo interesantísimo. Me he sentido identificada con algunas reflexiones y hay consejos muy útiles. Lo de "pensar" me ha llamado mucho la atención, es verdad, a veces he necesitado parar de escribir porque he necesitado solo pensar para estructurar ideas y es bastante útil (aunque nos haga sentir que no estamos haciendo nada je, je, je). Estoy de acuerdo con que una vez que nos llega la idea luego tenemos que pasar por una serie de pasos para darle forma y no hay que desesperarse si nos encontramos con un bloqueo. Hay una frase que dice "la inspiración se encuentra trabajando", pero también es bueno reposar las ideas y tomar un descanso para alejarnos y reflexionar.
    Me ha encantado el post. Todo está expuesto de una forma muy amena y completa.
    Un abrazo :)

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    1. Gracias, M.A. Es que el problema de escribir sobre la marcha es que luego nos da reparos en borrarlo, o en el peor de los casos añade información confusa y un ruido de información que nos va entorpeciendo la claridad de la historia. Creo que lo mejor en ese caso es esperar a viajar en el autobús o el metro y allí, solo con el pensamiento, ir visualizando a nuestros personajes, ver las acciones en modo película para aclararnos. Nunca he creído en eso de escribir tantas palabras al día, o tienes algo que contar o solo sirve para ejercitar la muñeca. Un abrazo!

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  29. Hola David, la verdad es que no se cuál de las dos pastillas sería la más adecuada para mi. Me parece una entrada tan interesante que volveré a leerla a ver que me inspira. He de decir, que tras presentar varias novelas y poemarios, presentar los libros de otros autores, recitales, entrevistas, etc. Terminé con tal acumulo de estrés que llegué a enfermar y lo dejé todo. Después de tres años, descubrí Twitter, poco a poco me fui animando a participar en los retos que me apetecía y que al no generarme ninguna obligación me reconfortaba. Después por casualidad, descubrí tu blog que me obligaba a marcarme unos parámetros que al ser mensual me siento comoda porque puedo escribir las historias con más tranquilidad.
    Sinceramente me has ayudado mucho, a dejar el miedo a escribir por temor a una recaída. Cada día disfruto más escribimiendo para tus retos; y eso que no lo pones nada fácil.
    En fin, gracias por tanto. Un abrazo

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    1. Gracias, Nuria. El mejor sinónimo de escribir es jugar, y si se convierte en algo que en lugar de emocionarnos nos agobia, lo mejor es darse un respiro. La verdad es que esa es la razón por la que presento las distintas ediciones al inicio de la temporada, para que quien tenga interés en participar tenga todo el tiempo del mundo para poder rumiar y paladear su historia. Entre nosotros, yo mismo sería incapaz de escribir un relato contando con solo quince días.
      Me alegra que te haya gustado esta entrada que intenta, sobre todo, que nos enfrentemos a la hoja en blanco no con estrés, sino como un reto divertido. Un abrazo!

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  30. ¡Hola, David!
    Te estaba leyendo y me daba la sensación de que tu post estaba destinado a entenderse daba igual quien te leyera. Tu naturalidad, y ese conocimiento de lector escritor que tienes me parece abrumadora, como si empatizaras a la perfección por los cuadros que pasa alguien al ponerse delante de la hoja en blanco. Cuando empecé con el blog, por el 2014, recuerdo que publicaba prácticamente cada semana, y ahora que lo mencionas, funcionaba con el modo quantum, y era una maravilla, ciertamente, la historia casi salía sola, como si tuviera que contarla. Pero de un tiempo atrás, creo que me pasé al de la onda y he de reconocer que sale "el bloqueo" y voy aparcando borradores, ja,ja. También supongo, que otros factores son determinantes para mí ahora. Lo bueno es, que no dejo de escribir, aunque sean cortos escritos que pongo en Facebook al ver una imagen o tener cierta emoción sobre algo, y me gusta, pues veo que la inspiración sigue estando aunque sea en pequeñas dosis.
    El corto que elaboraste de "La historia jamás contada" es buenísima, realmente, toda la información que nos compartes es una valiosa joya, la guardo para repasarla más veces.
    Acabo de descargar El Bucle, ya mismo empiezo a leerlo.
    Un millón de gracias por toda tu ayuda, y solidaridad.

    ¡Un fuerte abrazo!

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    1. Gracias, Mila. Me alegra que te haya gustado esta ocurrencia que seguro me salió en una época de bloqueo, ja, ja, ja... Al contar mi propia experiencia es quizá más fácil redactar estos artículos, la idea del mismo salió leyendo un número de Muy interesante en el que hablaba de la propagación de la luz. Se me encendió la bombilla al leerlo y darme cuenta que las historias me llegaban de ambas formas en forma de ondas o quantums. Como bien dices, en el segundo caso es imposible no ponerse a escribir dado que sabes cómo empezar y cómo acabar, con ello solo se trata de coger el boli y casi cerrar los ojos dejando que la historia casi se escriba sola.
      El micro nació como una manera de solucionar un conflicto que tuve en cierta ocasión, cuando escribía género fantástico y cada vez que se me ocurría un planteamiento encontraba una historia similar en forma de película, relato o cómic. Al final concluí que si quería algo original al cien por cien, seguramente no escribiría nunca, dado que es imposible encontrar algo nunca escrito. Te agradezco la lectura de Bucle. Un abrazo!!

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