CONCURSO DE RELATOS XXXIII ED. EL GRAN GATSBY DE FRANCIS SCOTT FITZGERALD

El primer paso adelante que la novela americana ha dado desde Henry James. T.S. Eliot. De niño soñaba que no era hijo de su padre, sino un huérfano de sangre real; de adolescente envidiaba la popularidad de ciertos estudiantes; de adulto, la fortuna de los ricos de Nueva York. Se fijó en Zelda por ser la chica más cortejada de Alabama, aspiraba a ser el mejor escritor de todos los tiempos y dominar el arte de gustar fue siempre para él una obsesión. Sin embargo... Más vanidoso que orgulloso, apenas se respetaba a sí mismo, temía la derrota e incluso cuando el éxito le rozó con su varita un presentimiento de catástrofe lo acechaba.

RELATO A REVISAR: DUERMETE NIÑO, DUERMETE YA

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    Arrancamos Taller de Relatos, una sección pensada no solo para ayudar a mejorar los relatos presentados, sino para aprender de vuestros comentarios. Pienso que el ejemplo práctico es la mejor manera de asimilar conceptos y seguro que encontraremos sugerencias que nos ayuden para nuestra propia escritura.
     El primer relato recibido es de género policíaco y nos lo envía un compañero bajo el seudónimo de Señor Negro. Nos pide, además de correcciones ortográficas y ortotipográficas, que indiquemos si la historia es comprensible o si el ritmo de la narración es adecuado, aspectos sobre los que tiene muchas dudas.
    Os dejo con la transcripción literal del relato tal y como lo he recibido.
    Os invito a mejorarlo.

DUERMETE NIÑO, DUERMETE YA... 

    
    Llegué tarde a la escena del crimen, como me gustaba. Prefería llegar cuando la policía científica ya había avanzado en la recopilación de pruebas y los de apoyo psicológico habían tranquilizado a la víctima. Eso me daba perspectiva para investigar, sin todos esos dramas emocionales tan molestos para el razonamiento. Sobretodo cuando se trata de la desaparición de un bebé de dos meses, como era el crimen denunciado por la madre, la Sra. Díaz, quien, parece ser, se despertó por la mañana y no encontró a su hijo en el moisés. 

    Vivía sola en un piso de una escalera de pocos vecinos, solamente dos plantas y tres viviendas en cada una. Pregunté a la científica si la puerta de entrada había sido forzada y me dijeron que no. Tampoco habían encontrado huellas y la casa no presentaba mayor desorden que el normal. El piso era pequeño un comedor, un lavabo y un pasillo que conectaba las dos habitaciones. Pregunté a la de apoyo psicológico si había podido sacar algún dato relevante de la madre. Me dijo que no, estaba en estado de schock. Salí al rellano, en la vivienda que daba a la izquierda vivía el matrimonio González, el agente Martínez estaba hablando con el marido, de unos cuarenta y tantos años que vestía un mono azul de trabajo. En la que daba a la derecha parecía que el dueño se había ido un mes antes. Subí a la segunda planta, un agente estaba acabando de interrogar a una anciana le comentó que no sabía que estaba embarazada dado que la Sra. Díaz no salía mucho a la calle desde que se separó, si que sabía que el matrimonio vecino, los Sres. González, habían tenido un niño hacía poco. En las otras dos viviendas vivían dos estudiantes y un matrimonio con dos hijos. Corroboraron lo dicho por la anciana y añadieron que las peleas de la Sra. Díaz con el exmarido eran habituales antes de separarse un año antes. Bajé a la primera planta. El agente Martínez me dijo que el Sr. González no escuchó nada raro esa noche. Con la mujer no había podido hablar, se encontraba durmiendo. 

    Entré otra vez en la casa, la madre se encontraba sedada, ya no la oía gritar. Una agente me llamó, encontró en el lavabo muchos fármacos que la psicóloga de apoyo reconoció que se recetaban a enfermos de esquizofrenia. Me quedé mirando el moisés vacío. Llamé a comisaría para que localizaran en el Registro civil si la madre había inscrito a algún niño. También pedí que se consultara en todos los hospitales de la ciudad por sí habían asistido a la Sra. Díaz en algún parto. Mientras revisaba los armarios donde encontré numerosa ropa de bebé, me confirmaron que habían localizado al exmarido. Dijo que la última vez que la vio fue un año antes más o menos, textualmente comentó que no quería saber nada de esa loca. Busqué fotos del niño mientras la psicóloga apuntaba la necesidad del ingreso de la mujer en un centro. No encontré ninguna foto. 

    En comisaría me informaron que no había inscrito ningún niño en el Registro y que no constaba historial médico del parto en los hospitales a nombre de la mujer. Había oído hablar de embarazos psicológicos e incluso de que algunos animales se apropiaban de muñecos a los que trataban como a sus crías. Parecía que ello también se podía dar en humanos. 

     Una semana después me acerqué al centro donde ingresaron a la Sra. Díaz. Hablé con la psicóloga que la trataba. Le seguían la corriente diciéndole que la policía buscaba a su hijo. Tampoco decía gran cosa, solo dibujaba. Pedí ver esos dibujos por si me servían de algo. Eran solo caras esquemáticas de niño, y en todas tenía un pequeño punto en la mejilla. La psicóloga me dijo que a veces eran signos de reafirmación. También me llamó la atención una hoja donde se mostraba a ella misma tumbada, y un niño sostenido por una figura masculina de color azul. Del niño todavía colgaba el cordón umbilical. Le pregunté si sabía que podía significar esa figura azul, no lo sabía a veces podían significar algo y a veces nada. 

    Quería ver el piso por última vez y, en silencio, observar si las paredes podían decirme algo más. Cuando llegué me encontré con la Sra. González en el rellano. Llevaba a su bebé durmiendo en el cochecito. Observé una tirita sobre su mejilla. Me dijo que tenía unas uñas muy afiladas y le ponía calcetines en las manos para que no se arañara. Me fijé en que en ese momento no los llevaba. Le comenté que iba a cerrar el caso, la Sra. Díaz estaba desequilibrada y había fantaseado su maternidad. Me confirmó que era muy rara mientras rebuscaba las llaves en su bolso. Estaba nerviosa. Miré al bebé, recordé el mono azul de trabajo que llevaba su marido en la mañana de la desaparición y exclamé — De todas formas perder a un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre—. La mujer dejó de rebuscar las llaves. Sollozó mientras yo le quitaba la tirita al bebé dejando visible un negro lunar en su mejilla, el mismo de los dibujos que a veces sólo reflejaban la realidad, sin más significado. 

    Devolví el bebé a su madre, todavía ingresada. La mujer rompió a llorar cuando lo puse en su regazo. La psicóloga sorprendida se me acercó. Le expliqué que la Sra. Díaz había llevado su embarazo en secreto por temor a que, por su enfermedad, le quitaran la custodia. Por otro lado el matrimonio vecino, los Sres. González llevaban mucho tiempo deseando tener un hijo, habían sufrido varios abortos, hasta que por fin lo tuvieron. En la noche del parto la Sra. Díaz se asustó, les pidió ayuda. El vecino la asistió en el parto y también le prometió no decir nada a nadie. Sin embargo el bebé del matrimonio murió, y el vecino desesperó. Fue entonces que le pasó por la cabeza que él y su esposa se merecían ser padres y podrían dar un futuro mejor al bebé de la Sra. Díaz, que al fin y al cabo estaba loca. Enterraron a su bebé en la montaña y utilizaron una llave que le sustrajeron en una visita por la mañana. Pensaron que como nadie creería que había tenido un bebé, la policía no lo buscaría. El lunar del bebé era el único signo distintivo por eso lo taparon con una tirita hasta que nadie notara que el suyo no lo tenía cuando nació.

    CÓMO COMENTAR

     Imagino que no hace falta decir que la idea no es juzgar la escritura ni al autor, sino proponer mejoras y comentarios constructivos. Así que para orientar un poquito los comentarios os propongo que los dividáis en dos partes:
  • Aspectos formales: Relativos a la escritura del relato. Si existen faltas de ortografía o errores de puntuación o en la construcción de frases; etc... También podemos hablar de la estructura del relato, si la narración es lenta o demasiado rápida, etc...
  • Aspectos de fondo: Relativos a la historia en sí. Si es comprensible y, si no, destacad qué os ha hecho dudar. También podréis indicar si el final es precipitado o demasiado lento, si el desarrollo de la historia es fluido o espeso, etc...
    En ambos casos, podría ser ilustrativo que indiquéis frases concretas para justificar vuestra apreciación. También podéis comentar solo una parte, si no disponéis de tiempo para un análisis de todo el texto.

      ¡No seáis tímidos! Como lectores tenemos criterio suficiente para decir qué nos ha gustado y qué no. Y ello resultará enriquecedor para todos.


       ¡Saludos tinteros!


Comentarios

  1. Genial David, esta vez me pillas temprano. Me lo guardo y lo leo con tiempo, ya sabes a ojear y no hojear, jeje. Un abrazo, y otro para el señor oscuro también.

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    1. Gracias, Eme. Creo que esta sección puede ayudarnos a entrenar nuestro ojo crítico, algo que también nos ayudará para nuestros propios escritos. A ver qué sugerencias nos aportas con tiempo. Un abrazo!!

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  2. Lo primero es agradecer al señor Lobo que nos haya aportado este relato, espero que los comentarios te sirvan para mejorarlo.

    Centrándome ya en el relato me gusta mucho cómo has elaborado el argumento. Es un relato clásico de detectives que comienza con la escena del crimen y a partir de ahí se desarrolla la investigación hasta la revelación del misterio final. Eso demuestra que hay simiente de contador de historias. Dicho esto, te aporto estas sugerencias:

    ASPECTO DE FONDO
    Creo que el problema es el formato. Al leerlo, todo sucede muy rápido. Casi diría que más que un relato es un resumen del argumento de una posible novela. Hay demasiada historia para contarla en poco más de mil palabras. No das tiempo al suspense ni a que el lector asimile las pistas. Los personajes se suceden uno tras otro, pero no hay espacio para caracterizarlos y que el lector sienta lo que está leyendo.
    Sinceramente, pienso que la historia tiene potencial, pero necesita de una mayor extensión para poder desarrollarse.
    En cuanto, a la historia en sí, es comprensible. Aunque la celeridad de los acontecimientos hace que en ocasiones haya que releer un poquito.
    Como apunte de esta parte. En el inicio se menciona “Prefería llegar cuando la policía científica ya había avanzado en la recopilación de pruebas”. En la realidad, los inspectores de policía solo pueden acceder a la escena del crimen cuando la policía científica ha terminado de recoger pruebas. Ello no es una opción del inspector. Te recomiendo el libro “Que nadie toque nada” de Blas Ruiz. Ha sido publicado recientemente y es un excelente punto de partida para documentarnos sobre el proceso de investigación real.

    ASPECTOS FORMALES
    Me centro en el título y primer párrafo:
    En el propio título nos falta una tilde en “Duérmete”.
    Hay una reiteración de “llegar”: —Llegué tarde… Prefería llegar…—
    “Sobretodo”, así junto es un abrigo; la expresión correcta en este contexto requiere una separación “sobre todo”.

    Reitero creo que tiene mucho potencial esta historia, merece la pena desarrollarla más. ¡Un fuerte abrazo!

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  3. Pongo todo el texto, con las modificaciones que he creído oportunas.
    He puesto en negrita las palabras que he incorporado o cambiado, añadiendo algún comentario entre paréntesis si me parece conveniente.
    Modifico muchos signos de puntuación (sin más explicaciones) para que quede más a mi gusto, lo que no quiere decir que sea mejor
    .


    Llegué tarde a la escena del crimen, como me gustaba. Prefería llegar cuando la policía científica ya había avanzado en la recopilación de pruebas y los de apoyo psicológico habían tranquilizado a la víctima. Eso me daba perspectiva para investigar, sin todos esos dramas emocionales tan molestos para el razonamiento. Sobre todo (“sobretodo” es una prenda de vestir) cuando se trata de la desaparición de un bebé de dos meses, como era el crimen denunciado por la madre, la Sra. Díaz, quien, parece ser, se despertó por la mañana y no encontró a su hijo en el moisés.

    Vivía sola en un piso de una escalera de pocos vecinos, solamente dos plantas y tres viviendas en cada una. Pregunté a la científica si la puerta de entrada había sido forzada y me dijeron que no. Tampoco habían encontrado huellas y la casa no presentaba mayor desorden que el normal. El piso era pequeño: un comedor, un lavabo y un pasillo que conectaba las dos habitaciones. Pregunté a la de apoyo psicológico si había podido sacar algún dato relevante de la madre. Me dijo que no, porque estaba en estado de shock (“schock” no aparece en la RAE). Salí al rellano. En la vivienda que daba a la izquierda vivía el matrimonio González. El agente Martínez estaba hablando con el marido, de unos cuarenta y tantos años, que vestía un mono azul de trabajo. En la que daba a la derecha parecía que el dueño se había ido un mes antes. Subí a la segunda planta. Un agente estaba acabando de interrogar a una anciana. Le comentó desconocer (simplifico) que estaba embarazada, dado que la Sra. Díaz no salía mucho a la calle desde que se separó. Sí que sabía que el matrimonio vecino, los Sres. González, habían tenido un niño hacía poco. En las otras dos viviendas vivían dos estudiantes y un matrimonio con dos hijos. Corroboraron lo dicho por la anciana y añadieron que las peleas de la Sra. Díaz con su exmarido eran habituales, antes de separarse un año antes. Bajé a la primera planta. El agente Martínez me dijo que el Sr. González no escuchó nada raro esa noche. Con la mujer no había podido hablar, porque se encontraba durmiendo.

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  4. Entré otra vez en la casa. La madre se encontraba sedada. Ya no la oía gritar. Una agente me llamó. Encontró en el lavabo muchos fármacos, que la psicóloga de apoyo reconoció que se recetaban a enfermos de esquizofrenia. Me quedé mirando el moisés vacío. Llamé a comisaría para que localizaran en el Registro civil si la madre había inscrito a algún niño. También pedí que se consultara en todos los hospitales de la ciudad, por sí habían asistido a la Sra. Díaz en algún parto. Mientras revisaba los armarios, donde encontré numerosa ropa de bebé, me confirmaron que habían localizado al exmarido. Dijo que la última vez que la vio fue un año antes, más o menos. Textualmente comentó que no quería saber nada de esa loca. Busqué fotos del niño, mientras la psicóloga apuntaba la necesidad del ingreso de la mujer en un centro. No encontré ninguna foto.

    En comisaría me informaron de (creo que sin “de” es queísmo) que no había inscrito ningún niño en el Registro y que no constaba historial médico del parto en los hospitales a nombre de la mujer. Había oído hablar de embarazos psicológicos e incluso de que algunos animales se apropiaban de muñecos, a los que trataban como a sus crías. Parecía que ello también se podía dar en humanos.

    Una semana después me acerqué al centro donde ingresaron a la Sra. Díaz. Hablé con la psicóloga que la trataba. Le seguían la corriente, diciéndole que la policía buscaba a su hijo. Tampoco decía gran cosa. Solo dibujaba. Pedí ver esos dibujos por si me servían de algo. Eran solo caras esquemáticas de niño y en todas tenía un pequeño punto en la mejilla. La psicóloga me dijo que a veces eran signos de reafirmación. También me llamó la atención una hoja donde se mostraba a ella misma tumbada, y un niño sostenido por una figura masculina de color azul. Del niño todavía colgaba el cordón umbilical. Le pregunté si sabía qué (con acento) podía significar esa figura azul. No lo sabía. A veces podía significar algo y a veces nada.

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  5. Quería ver el piso por última vez y, en silencio, observar si las paredes podían decirme algo más. Cuando llegué, me encontré con la Sra. González en el rellano. Llevaba a su bebé durmiendo en el cochecito. Observé una tirita sobre su mejilla. Me dijo que tenía unas uñas muy afiladas y le ponía calcetines en las manos para que no se arañara. Me fijé en que en ese momento no los llevaba. Le comenté que iba a cerrar el caso, porque la Sra. Díaz estaba desequilibrada y había fantaseado su maternidad. Me confirmó que era muy rara, mientras rebuscaba las llaves en su bolso. Estaba nerviosa. Miré al bebé, recordé el mono azul de trabajo que llevaba su marido en la mañana de la desaparición y exclamé: De todas formas perder a un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre (no parece correcto poner barras, sino comillas). La mujer dejó de rebuscar las llaves. Sollozó mientras yo le quitaba la tirita al bebé dejando visible un negro lunar en su mejilla, el mismo de los dibujos que a veces sólo reflejaban la realidad, sin más significado.

    Devolví el bebé a su madre, todavía ingresada. La mujer rompió a llorar cuando lo puse en su regazo. La psicóloga sorprendida se me acercó. Le expliqué que la Sra. Díaz había llevado su embarazo en secreto por temor a que, por su enfermedad, le quitaran la custodia. Por otro lado el matrimonio vecino, los Sres. González, llevaban mucho tiempo deseando tener un hijo. Habían sufrido varios abortos, hasta que por fin lo tuvieron. En la noche del parto la Sra. Díaz se asustó. Les pidió ayuda. El vecino la asistió en el parto y también le prometió no decir nada a nadie. Sin embargo el bebé del matrimonio murió y el vecino se desesperó. Fue entonces cuando le pasó por la cabeza que él y su esposa se merecían ser padres y podrían dar un futuro mejor al bebé de la Sra. Díaz, que al fin y al cabo estaba loca. Enterraron a su bebé en la montaña y utilizaron una llave, que le sustrajeron en una visita por la mañana. Pensaron que como nadie creería que había tenido un bebé, la policía no lo buscaría. El lunar del bebé era el único signo distintivo; por eso lo taparon con una tirita, para que nadie notara que el suyo no lo tenía cuando nació.

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    1. Gracias, Macondo, por tan precisa corrección. Seguro que el señor Negro tomará buena nota. Un abrazo!!
      P.D. ¿Cómo has conseguido resaltarlo en negrita en el comentario?

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    2. Me sale mal si te lo explico por aquí, así que voy a mandártelo al correo que tengo tuyo.

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  6. Le dejo mis impresiones de la lectura, señor Negro o señor Lobo, como le llama David.

    —En primer lugar, el contraste entre el título y el argumento. Al leer el título, yo que soy una adelantada, esperaba un cuento infantil. Quedo maravillada y sorprendida con el giro argumental del relato. Ahí me ha ganado usted por goleada.

    —Me gusta cómo ha compactado el argumento en torno al acto criminal y que el lector va descubriendo la información necesaria a medida que la investigación avanza. Se lee con fluidez y buen ritmo hasta llegar al último párrafo. En este, una vez que el lector ya conoce el desenlace, el interés baja ante las explicaciones del por qué habían actuado así. (Siempre según mi opinión) Muy expresivo el recurso de la madre para comunicarse a través del dibujo, me ha encantado. También resaltaría alguna frase como: “Quería ver el piso por última vez y, en silencio, observar si las paredes podían decirme algo más”. Es una chispa fugaz que detiene el tiempo y exalta la imaginación del lector ante una nueva pista. (Le recuerdo que soy una lectora que se va adelantando, luego nada es lo que parece)
    Solo un pero que a mi parecer es importante, he tenido la impresión de que me estaba contando el resumen de una obra que tiene escrita. Verá por qué se lo digo, no me ha llegado ese fluir de las emociones en los puntos más álgidos. Un ejemplo: “Sollozó mientras yo le quitaba la tirita al bebé…” y después: “Devolví el bebé a su madre” Yo soy madre y si un extraño se acerca a mi bebé se lo impido aunque necesite forcejear con él y perder mis buenos modales. Sacarlo del moisés… ¡Por encima de mi cadáver!

    —Algunos detalles que se pulen sin más.-
    .Repeticiones: “ *Llegué* tarde… preferiría *llegar*…” “ *Antes* de separarse un año *antes*” “Le seguían la corriente *diciéndole* que… Tampoco *decía* gran cosa.” “Le pregunté si *sabía* qué podía *significar* esa figura azul, no lo *sabía*, a veces, podían *significar*…” “… *observar* si las paredes… *Observé una tirita*”. ¿Sinónimos?
    .Tildes: “Si que sabía que el vecino…” Ese sí, con tilde. En cambio en: “hospitales de la ciudad por sí habían…” Sin tilde.
    .Dos puntos: “El piso era pequeño un comedor, un lavabo y un pasillo que conectaba las dos habitaciones.” El piso era pequeño antecede a una enumeración.

    Solo me queda por decirle que ya me gustaría ser yo la autora de esta historia.

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    1. Gracias, María Pilar. Ja, ja, ja... Soy un fanático de Pulp Fiction y en esa película aparece un personaje fantástico, el señor Lobo. También es verdad que en otra de Tarantino, aparece un señor Negro. ¡Se me cruzaron los cables!
      Me encantó tu análisis. Y comparto lo que dices, creo que hay mucha más historia que espacio para desarrollarla. Con ello se impide el suspense y la pausa emocional que comentas. El poco espacio hace que todo esté muy telegrafiado.
      Seguro que el señor Negro tomará buena nota de tu comentario. Un fuerte abrazo!!

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  7. Suele pasar que una muerte es el GRAN GIRO que le dan al final de una historia de suspenso o terror. Yo mismo he usado y abusado de ese cliché. Remata tu relato revelando que alguien o el propio protagonista muere o estuvo siempre muerto, y ya te crees el escritor más ingenioso de tu generación. Sin embargo en este texto desde el principio se nos avisa que hubo una muere, y quien avisa no es traidor. Y no es tan predecible a pesar de todo. Tiene un segundo giro interesante. Me gustó. Hubo un par de cositas con la falta o sobra de comas y puntos, pero es perdonable. Entre más lea este autor, mejor va entender cómo escribir.

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    1. Gracias, Julio David. ¡Qué gran verdad has comentado! El giro sorpresivo de que el muerto es quien cuenta la historia se ha convertido en un cliché, aunque que levante la mano quien no haya escrito algo así. Servidor en un par de ocasiones.
      Leer desde luego es la mejor escuela, aunque cuando escribes creo que esa lectura es distinta. En mi caso, suelo usar mucho lápiz cuando encuentro algo que yo no habría podido escribir o para anotar esos trucos de trama que aparecen escondidos. ¡Ay, con la escritura perdí el placer de la lectura evasiva!
      Un abrazo!!

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  8. Me vino una duda. En el relato se usa la abreviatura de sr. o sra., en lo personal siempre prefiero la forma larga en un texto literario. Aquí, sin embargo, al haber tantos nombres en tan poco espacio quizá es más visual la forma corta, ¿qué os parece?

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    1. Hola David. Yo también prefiero el señor o señora completo en un texto literario, El Sr. o Sra. me parece apropiado para un formato tipo carta o documento. El Señor Negro ha evitado, con buen criterio, mezclar las dos fórmulas en todo el relato.

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  9. Buena idea David. Creo que cuando adelantaste algo de esta sección comenté que la mejor mejor manera de presentar un relato así era desde el anonimato o con un seudónimo. Creo que Macondo ha realizado un estupendo trabajo de corrección. Yo me percaté de dos errores cuando lo estaba leyendo: sobretodo y shock. Respecto al fondo, me ha parecido un relato atractivo. El comienzo es muy bueno. Ese: "llegué tarde a la escena del crimen" engancha al lector. El resto creo que dependerá de los gustos del lector por el género tratado.
    Un abrazo para ambos.

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    1. Gracias, Miguel. La verdad es que lo bueno del pseudónimo es que de esta manera quien comente lo haga con total libertad, sin sentirse "cortado" por hacerlo con un autor que conozca de las redes. Así es más objetivo que es de lo que se trata en esta sección.
      La verdad es que la respuesta de los compañeros está siendo fantástica en aportes. Un fuerte abrazo!!

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  10. Hola, señor Negro:
    Muy ágil su texto, salvo el tramo final de las explicaciones.
    No voy a reiterar las observaciones de sobre puntuación y acentos de Macondo y de María Laura. Las compartoMe gustó el recurso de los dibujos, bien aprovechados para la investigación.
    Aunque no abunda en detalles descriptivos, los que presenta son puntuales, como el del mono azul del Sr. González. Esta carencia favorece la fuerza del relato.
    Un saludo.

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    1. Gracias, Beba. Seguro que el señor Negro toma buena nota de tu comentario sobre las explicaciones finales. Un abrazo!

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  11. I really enjoied to read this text and comments after that!

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  12. Me parece una iniciativa estupenda de la que todos podemos aprender mucho.
    Desde que tenga un poco de tiempo y calma voy a por el trabajo del Señor Negro, si es que queda algo por destripar ;)

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  13. Me lo leeré con calma, a ver qué puedo aportar. Pienso que tendré también que leer los comentarios que ya han aportado algunos compañeros para no incidir en los mismos puntos.
    Una excelente idea. Todos necesitamos mejorar y debemos aceptar con humildad cualquier crítica que sea constructiva.
    Un abrazo.

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    1. He revisado el texto y tengo unas cuantas sugerencias y correcciones a hacer, pero no hay forma de que queden marcadas en negrita, en rojo, ni resaltadas de forma alguna, por lo que ir mencionñandolas una a una sería demasiado prolijo. A ver si alguien (¿Macondo?) sabe explicarme cómo lo puedo hacer.
      Un saludo.

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    2. No lo sé explicar bien por aquí, porque se ejecutan las órdenes y no sale lo que quiero decir, sino el resultado. Se lo he comentado a David con un mensaje a su correo electrónico (el tuyo no lo tengo). Puedes pedírselo.

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    3. Reproduzco a continuación el relato a revisar, en el que he marcado en negrita las correcciones según mi criterio. He puesto en cursiva el término “víctima”, en la tercera línea, porque considero que, en una escena de un crimen, víctima es, para mí, sinónimo de muerto. En este caso, yo sería más partidario de usar el término de testigo o testigos directos. Es solo una sugerencia.
      No creo que las correcciones necesiten explicación, pues son fácilmente deducibles. En algunos casos he optado por añadir un punto y seguido en lugar de una coma. En el segundo párrafo, la expresión “pregunté a la de apoyo psicológico” me ha sonado a demasiado familiar y he propuesto sustituirla por “la responsable del apoyo psicológico”. Por lo demás, espero que el Señor Negro entienda mis sugerencias, que solo son eso, propuestas.
      A mí también me resulta un texto demasiado denso. La historia es muy interesante.
      Un abrazo.

      DUÉRMETE NIÑO, DUÉRMETE YA...

      Llegué tarde a la escena del crimen, como me gustaba. Prefería llegar cuando la policía científica ya había avanzado en la recopilación de pruebas y los de apoyo psicológico habían tranquilizado a la víctima. Eso me daba perspectiva para investigar, sin todos esos dramas emocionales tan molestos para el razonamiento. Sobre todo, cuando se trata de la desaparición de un bebé de dos meses, como era el crimen denunciado por la madre, la Sra. Díaz, quien, parece ser, se despertó por la mañana y no encontró a su hijo en el moisés.

      Vivía sola en un piso de una escalera de pocos vecinos, solamente dos plantas y tres viviendas en cada una. Pregunté a la científica si la puerta de entrada había sido forzada y me dijeron que no. Tampoco habían encontrado huellas y la casa no presentaba mayor desorden que el normal. El piso era pequeño un comedor, un lavabo y un pasillo que conectaba las dos habitaciones. Pregunté a la responsable del apoyo psicológico si había podido sacar algún dato relevante de la madre. Me dijo que no, estaba en estado de shock. Salí al rellano. En la vivienda que daba a la izquierda vivía el matrimonio González. El agente Martínez estaba hablando con el marido, de unos cuarenta y tantos años que vestía un mono azul de trabajo. En la que daba a la derecha parecía que el dueño se había ido un mes antes. Subí a la segunda planta, un agente estaba acabando de interrogar a una anciana le comentó que no sabía que estaba embarazada dado que la Sra. Díaz no salía mucho a la calle desde que se separó, pero sí que sabía que el matrimonio vecino, los Sres. González, habían tenido un niño hacía poco. En las otras dos viviendas vivían dos estudiantes y un matrimonio con dos hijos. Corroboraron lo dicho por la anciana y añadieron que las peleas de la Sra. Díaz con el exmarido eran habituales antes de separarse un año antes. Bajé a la primera planta. El agente Martínez me dijo que el Sr. González no escuchó nada raro esa noche. Con la mujer no había podido hablar, se encontraba durmiendo.

      Entré otra vez en la casa, la madre se encontraba sedada, ya no la oía gritar. Una agente me llamó, encontró en el lavabo muchos fármacos que la psicóloga de apoyo reconoció que se recetaban a enfermos de esquizofrenia. Me quedé mirando el moisés vacío. Llamé a comisaría para que localizaran en el Registro civil si la madre había inscrito a algún niño. También pedí que se consultara en todos los hospitales de la ciudad por sí habían asistido a la Sra. Díaz en algún parto. Mientras revisaba los armarios, donde encontré numerosa ropa de bebé, me confirmaron que habían localizado al exmarido. Dijo que la última vez que la vio fue un año antes más o menos, textualmente comentó que no quería saber nada de esa loca. Busqué fotos del niño mientras la psicóloga apuntaba la necesidad del ingreso de la mujer en un centro. No encontré ninguna foto.

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    4. En comisaría me informaron de que no había inscrito ningún niño en el Registro y que no constaba historial médico del parto en los hospitales a nombre de la mujer. Había oído hablar de embarazos psicológicos e incluso de que algunos animales se apropiaban de muñecos a los que trataban como a sus crías. Parecía que ello también se podía dar en humanos.

      Una semana después me acerqué al centro donde ingresaron a la Sra. Díaz. Hablé con la psicóloga que la trataba. Le seguían la corriente diciéndole que la policía buscaba a su hijo. Tampoco decía gran cosa, solo dibujaba. Pedí ver esos dibujos por si me servían de algo. Eran solo caras esquemáticas de niño, y en todas tenía un pequeño punto en la mejilla. La psicóloga me dijo que a veces eran signos de reafirmación. También me llamó la atención una hoja donde se mostraba a ella misma tumbada, y un niño sostenido por una figura masculina de color azul. Del niño todavía colgaba el cordón umbilical. Le pregunté si sabía qué podía significar esa figura azul. No lo sabía. A veces podía significar algo y a veces nada.

      Quería ver el piso por última vez y, en silencio, observar si las paredes podían decirme algo más. Cuando llegué, me encontré con la Sra. González en el rellano. Llevaba a su bebé durmiendo en el cochecito. Observé una tirita sobre su mejilla. Me dijo que tenía unas uñas muy afiladas y le ponía calcetines en las manos para que no se arañara. Me fijé en que en ese momento no los llevaba. Le comenté que iba a cerrar el caso. La Sra. Díaz estaba desequilibrada y había fantaseado su maternidad. Me confirmó que era muy rara mientras rebuscaba las llaves en su bolso. Estaba nerviosa. Miré al bebé, recordé el mono azul de trabajo que llevaba su marido en la mañana de la desaparición y exclamé: De todas formas, perder a un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre. La mujer dejó de rebuscar las llaves. Sollozó mientras yo le quitaba la tirita al bebé dejando visible un negro lunar en su mejilla, el mismo de los dibujos que a veces sólo reflejaban la realidad, sin más significado.

      Devolví el bebé a su madre, todavía ingresada. La mujer rompió a llorar cuando lo puse en su regazo. La psicóloga, sorprendida, se me acercó. Le expliqué que la Sra. Díaz había llevado su embarazo en secreto por temor a que, por su enfermedad, le quitaran la custodia. Por otro lado, el matrimonio vecino, los Sres. González, llevaban mucho tiempo deseando tener un hijo, habían sufrido varios abortos, hasta que por fin lo tuvieron. En la noche del parto la Sra. Díaz se asustó, les pidió ayuda. El vecino la asistió en el parto y también le prometió no decir nada a nadie. Sin embargo, el bebé del matrimonio murió, y el vecino desesperó. Fue entonces cuando le pasó por la cabeza que él y su esposa se merecían ser padres y podrían dar un futuro mejor al bebé de la Sra. Díaz, que al fin y al cabo estaba loca. Enterraron a su bebé en la montaña y utilizaron una llave que le sustrajeron en una visita por la mañana. Pensaron que como nadie creería que había tenido un bebé, la policía no lo buscaría. El lunar del bebé era el único signo distintivo, por eso lo taparon con una tirita hasta que nadie notara que el suyo no lo tenía cuando nació.

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    5. Excelente trabajo de corrección, Josep. Un fuerte abrazo!!

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  14. Me tienes anonadado David, me encanta esta nueva idea. En una antigua comunidad de la que formaba parte nuestra teníamos un apartado similar. Por desgracia duró activo muy poco tiempo. Volviendo a esta sección, me parece muy acertada la idea del anonimato, porque así no hay tanta presión. Ahora me gustaría analizar un poco el texto del Señor Negro. Y he de decirle que en lineas generales me ha gustado. Además, el título queda de maravilla y el plot twist del final es muy chulo.

    Vayamos a por las cosas que intentaría arreglar:

    1) La idea/concepto es bueno. Pero la narrativa falla, es demasiado acelerada. Este efecto también puede darse por el fallo número dos.

    2) El abuso de oraciones muy largas que conectan muchas ideas, volviéndolas algo confusas. Pongo un ejemplo:

    "Sobretodo cuando se trata de la desaparición de un bebé de dos meses, como era el crimen denunciado por la madre, la Sra. Díaz, quien, parece ser, se despertó por la mañana y no encontró a su hijo en el moisés".

    "Yo quizá lo arreglaría así. Ojo, que es una observación personal:
    Sobre todo cuando se trata de la desaparición de un bebé de dos meses. La Sra. Díaz despertó por la mañana y no encontró a su hijo en el moisés. Tardó muy poco en denunciar el crimen..."

    O poniendo mas punto y aparte también se puede solventar eso.

    3) Los diálogos. Jamás, pero jamás se ponen en el mismo párrafo seguido. Ejemplo:

    "Miré al bebé, recordé el mono azul de trabajo que llevaba su marido en la mañana de la desaparición y exclamé — De todas formas perder a un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre—. "

    No sé si yo mismo lo haría de forma correcta, pero creo que lo pondría así:

    "Miré al bebé, recordando el mono azul de trabajo que llevaba su marido en la mañana de la desaparición. Tuve una corazonada.
    —De todas formas —añadí— perder a un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre...

    4) Varias repeticiones a tener en cuenta.

    5) Documentación. Y aquí podemos pecar todos. Yo intento investigar un poco a la hora de escribir, aunque hay temas en los que cuesta mucho.

    Bueno, creo que ya está. En general me ha gustado el relato eh, jeje, fallos podemos cometer todos.
    ¡Un abrazo!




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    1. Me encantó tu comentario, Ramón. Seguro que el señor Negro tomará buena nota de cada uno de los puntos. En mi caso, me llevé para el saco ese término de Plot twist que desconocía en su forma anglosajona. Un excelente trabajo corrector, Ramón. Un abrazo!

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  15. A ver, primero pido disculpas si lo que comento ya ha sido reseñado por algún otro comentarista anterior, pero ando volada y debo restringir mis tiempos.
    Aspecto formal: creo que las abreviaturas 'Sra', 'Sres', no deberían ponerse, entiendo que está mejor poner la palabra completa, 'señora'. A mi modo de ver falta una coma después del adjetivo : "El piso era pequeño, ...." Hay un 'si' sin tilde que no es condicional por lo que debería ir acentuado (por cierto, para localizar estas cosas vendría bien que el texto viniera numerado en las líneas, aunque entiendo que esto puede ser muy engorroso para publicarlo, pero es una técnica que se usa en la revisión de artículos científicos, así el que recibe el comentario sabe exactamente dónde tiene que mirar). Otra cosa que a mí no me parece correcta es que una frase que dice el protagonista va acotada con guiones, pero debería ir entrecomillada.
    Aspectos de fondo: La primera parte del texto empieza con ritmo y detalle también, uno se mete en la acción sin problema y además interesado (al menos yo) por lo que haya podido ocurrir, además, la descripción de los vecinos y posibles testigos es muy buena. Pero el final aparece algo brusco y con explicaciones demasiado precipitadas y algo obvias (lo de la tirita y el lunar enseguida se ve venir y creo que no hacía falta explicarlo). En cualquier caso esto es una opinión mía muy subjetiva, que no tiene por qué ser acertada.
    Estupenda iniciativa, David, me encanta este "taller". Enhorabuena, eres una factoría de ideas en constante funcionamiento.
    Un besote.

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    1. Gracias, Paloma. Tomo nota a lo que apuntas respecto a facilitar la localización de las frases. Intentaré aplicarlo aunque como dices el editor de blogger es limitado para hacer florituras. Una excelente sugerencia para el futuro.
      También me parece que lo de la tirita es muy obvio, pienso que el problema es la extensión, hay mucha historia para tan poco espacio y las pistas se presentan y se revelan muy rápido.
      La verdad es que estoy encantado con la respuesta que habéis dado a esta experiencia. Creo que es un ejercicio de revisión que nos enriquece a todos.
      Desde luego, el señor Negro debe estar encantado. Un fuerte abrazo

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  16. Hola Señor Negro. De entrada decirte que no se me da bien el género detectivesco, así que los aspectos formales del género lo dejo para quienes entiendan de ello. Ya veo que te han hecho un buen desguace técnico y corrección ortográfica, por lo tanto, no incido en lo mismo. ¡Bravo por los comentaristas anteriores! Me ha encantado leer sus críticas y he aprendido con ellas. Intentaré aportar mi granito de arena.

    El tono frío y algo distante creo que le va bien. No se hace necesario empatizar, (el narrador lo define dramas emocionales molestos), menos aún desde el punto de vista del narrador investigador, “gajes del oficio”. Aunque es inevitable, ponerse de parte de la víctima sobre todo si se trata de un bebé. El estilo que has utilizado diría que es una mezcla entre el formal y el asertivo: técnico, lleno de datos necesarios para la investigación, (prima el valor informativo prescindiendo de las emociones del narrador), y aunque es “lo correcto” del género, me habría encantado ver al detective algo, solo un pelín “despeinado” para equilibrar el aspecto profesional, un tal vez, un quizás, algún elemento modalizador, desconcierto o duda que humanice la figura del eficiente inspector y la haga más verosímil, pues nadie es del todo infalible aunque al final se resuelva el caso.

    La tirita tapando el lunar me parece, por parte de los raptores, una argucia demasiado inocente, pero quien ha dicho que los delincuentes tengan que ser inteligentes. Inteligente debe ser el autor, el que propone la estrategia narrativa, y además tiene casi la obligación de distraer. El ritmo, por tanto, se hace muy importante, para que no decaiga la atención, no solo lo que se cuenta, sino “cómo se cuenta”.

    Es un relato minucioso, no has dejado ningún cabo suelto, no hay despistes (yo no los veo), y se nota el curre.

    Y por supuesto, Señor Negro, felicitarte por tu valentía al exponer tu trabajo a los ojos y a la crítica de nosotros, tus compañeros. Es un género difícil, desde luego.
    Un abrazo, y gracias de nuevo por dejarnos pasar el cepillo de la garlopa por tu relato.

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    1. Gracias, Isabel. Un minucioso y fantástico comentario. Seguro que el señor Negro estará tan encantado como yo. Tenía mis dudas con esta sección, pero la respuesta que habéis dado es alucinante, dejando un montón de correcciones y sugerencias que le servirán a él y a todos nosotros.
      Además, de esta forma entrenamos nuestro ojo crítico para aplicarlo a nuestras propias historias. Un fuerte abrazo!

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  17. Vaya, ¿ahora que digo yo? Lo primero, que me parece genial la iniciativa de comentar aportando al autor datos para mejorar o cambiar, bueno esto lo decide él o ella ( él en este caso), pero si es muy interesante todas esas apreciaciones que enriquecen mucho al texto y por supuesto, a la historia, además, que se aprende un montón. Lo segundo, es que gracias al Señor Negro por ofrecernos su historia y podamos "trabajar" sobre ella. Para mi la historia está bastante clara, hecho de menos descripciones de los personajes, pequeños detalles de como son, y sobre todo, no contar todo, todo, dejar algo para la imaginación. Estoy de acuerdo que parece una síntesis de un caso (informe) pedido por el jefe al inspector de turno. Yo utilizaría mucho más los sinónimos para no reiterar palabras, no entro en detalles porque ya se ha dicho anteriormente, al igual que en los aspectos de ortografía. Felicidades a los dos por este espacio y este tiempo usado de forma tan constructiva. Espero que el texto definitivo del Señor de Negro podamos leerlo también. Un abrazo

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    1. Gracias, Eme. Ojalá tengamos ocasión de leerlo a ver cómo queda tras el buen número de excelentes recomendaciones. Veo que te ha pasado como a mí. Al leer el relato me ha parecido más como un resumen de argumento de una novela que un relato en sí. Es como esos dos folios que se pasan a las editoriales explicando la trama. Un fuerte abrazo!

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  18. Me parece de lo mas divertido lo que organizas. Jamas corregiría nada ya que no soy maestra Disfruto algo, o no lo disfruto
    No creo que corregir haga maravillas en nosotros, pero si crear algo mejor, algo nuevo brillante y fácil de leer en un mundo de prisa como el que vivimos hoy. Juzgar corregir son dos palabras negativas para mi
    Admirar crecer es lo que quiero
    Te espero por mi rincón
    No crezco pero cambio lo que hago
    un abrazo infinito muchacho para vos

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    1. Gracias, Mucha. Hay un consejo que me dieron una vez: Sé orgulloso en la escritura, pero humilde en la corrección. Te aseguro que el autor de este relato está encantado por todas las sugerencias y correcciones recibidas. Saludos

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  19. Hola.
    Ayer escribí una corrección enorme y detallada y por aqlgo que seguramente hhice mal en otra vida el karma la borró, así que hoy resumo.

    Empiezo diciendo que yo no soy nadie para corregir, aporto mi opinión porque las opiniones constructivas pueden ayudar, pero nadie tiene que estar de acuerdo conmigo.

    El tema ortográfico lo han corregido ya muy bien así que solo diré cuatro cositas: la tilde en el título, shock, sobretodo en vez de sobre todo, podía en lugar de podían, qué con tilde. Además falta algún de, también algún porque, por ejemplo en; Me dijo que no porque estaba en estado de shock, él no ha puesto ese porque. O también en la frase: Con la mujer no había podido hablar, se encontraba durmiendo. Yo habría puesto: Con la mujer no podía hablar porque(o pues) se encontraba durmiendo. Y como dice Paloma mejor poner señora que la abreviatura. Hay alguno más pero Macondo lo ha hecho genial.
    Con la puntuación también veo fallos, cuando describe el piso no pone dos puntos y claro, no es correcto. Me falta una coma cuando la psicóloga, sorprendia, se acerca. Las frases a veces son muy largas, con muchas comas(un fallo que yo cometo muchísimo) y quizás es mejor que sean menos y cortas, pero que expliquen bien.

    Por lo demás me ha gustado, quizás el final es pelín precipitado pero claro, es un texto muy corto y es difícil saber qué cortar, quizás los diálogos, tal vez las descripciones, a lo mejor la resolución...además, y esto es algo mío y es subjetivo, creo que al resolverlo da la s explicaciones en un tono que no me encanja con el resto. Es una explicación que podía darse de un modo más indirecto: el policía rellenando un informe, contándoselo al comisario...de esta foma suena paternalista y se supone que el lector es avispado y no ha que explicarlo todo como a un niño pequeño. Y la manera tan rápida de ceder de la mujer que robó el bebé no es creíble, lo lógico sería negarlo, intentar escapar, contradecirse, no sé.

    Enhorabuena al autor, los fallos son mínimos aunque puestos aquí parezcan mucho y es una obra rápida. ágil y entretenida.

    Muy feliz día y gracias por esta iniciativa.

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    1. Gracias, Gemma. ¡Qué me vas a contar! A veces, cuando más enrollo en los comentarios y le doy a publicar me aparece una pantallita gris y ¡adiós muy buenas! Te agradezco mucho que hayas vuelto a comentar y además con estas sugerencias tan acertadas. Sois unos cracks!! Un fuerte abrazo!

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  20. He leído con atención el relato y la verdad es que todos los fallos en la forma que he encontrado ya los apuntan María Pilar y Macondo.
    Respecto al contenido, creo que es una historia demasiado compleja para un relato tan corto. A una trama tan elaborada, desde mi punto de vista, hay que darle más espacio. De esta forma, me ha resultado un tanto precipitada la historia. Se cuentan demasiadas cosas para la extensión del relato lo que hace que sea un poco confuso y es una lástima porque por lo demás, me ha entretenido y enganchado y lo he leído con agrado.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Comparto plenamente lo que comentas. Plantear un relato de detectives con inicio y desarrollo de una investigación es imposible hacerlo adecuadamente en 1000 palabras. Ello provoca que todo marche muy rápido y se pierda el suspense que provocan las pistas, las descripciones, la atmósfera... Estupendo comentario, Rosa. Un fuerte abrazo!!

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  21. Yo soy un poco reticente a las correcciones, David, y quiero que se entienda el motivo porque sé a ciencia cierta que se trata de "deformación profesional". Trabajo como responsable de un grupo de creadores y suelo mostrarme muy respetuosa con sus ideas, aunque yo sea quien en última instancia soy la que da luz verde a sus trabajos. No soy laxa con lo que hago, pero salvo errores insalvables o guiones infumables, suelo dejar que mis compañeros, como profesionales que son, decidan, desarrollen sus ideas y superen sus obstáculos. Por este motivo, porque valoro enormemente el esfuerzo creativo, no me gusta ser demasiado incisiva en mis apreciaciones. Así que aquí sólo haré una y pequeña que sería la sustitución de la continua narración a través del verbo reflexivo en primera persona -con un uso excesivo de "me"-, por otro tipo de giros y tiempos verbales que creo que podrían aportar mayor dinamismo a la narración evitando la reiteración.

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  22. Hola
    PREMISAS -
    1. Compañero bajo seudónimo,
    2. Pide, correcciones ortográficas y ortotipográficas,
    3. Indicaciones acerca de si la historia es comprensible,
    4. O si el ritmo de la narración es adecuado,
    (Aspectos sobre los que tiene muchas dudas)

    REFLEXIONES sobre las PREMISAS -
    1. Seudónimo :Dicho de un autor: Que oculta con un nombre falso el suyo verdadero
    Heterónimo : Identidad literaria ficticia, creada por un autor, que le atribuye una biografía  y un estilo particular.
    Hago las siguientes reflexiones bajo seudónimo para mantener igual estatus con “autor” del texto.
    2. Correcciones ortográficas : Comparto el dicho atribuido a Borges : «No hables a menos que puedas mejorar el silencio.» Hay comentarios acertadísimos e inmejorables desde mi conocimiento.
    3. Historia comprensible: Sí lo es. Es una variante más y se entiende bien de las historias y leyendas clásicas del «niño cambiado». En el texto propuesto hay elementos suficientes para justificar el cambio si nos atenemos a las numerosas adaptaciones literarias sobre el tema, por ejemplo catálogo de miedos: a lo desconocido, muerte, defectos físicos, enfermedad mental. Deseos de cambiar el futuro etc. Ejemplos hay y numerosos en la literatura universal desde Petronio, a Hermanos Grimm, Lovecraft, y leyendas nórdicas, incluyendo las xanas asturianas.
    4. Ritmo de la narración adecuado o no : A fuer de ser correcto más bien se debería decir que la respuesta debe ser indeterminada.
    En el texto que se presenta falta una variable decisiva : El contexto. Y eso es algo que de una u otra forma se registra en casi todos los comentarios que preceden al mío.
    Aplicando un símil musical se podría decir que el ritmo es el resultado de la combinación de figuras y silencios. En el texto que se presenta, ( la estructura como ya se indicó en algún comentario, puede ser un informe, puede ser un relato oral, puede ser …) no hay silencios, todo sucede en torrentera. En el caso de una narración escrita los silencios, las pausas, son imprescindibles para que el lector pueda sentirse a gusto. Para conseguir los silencios resulta muy conveniente trabajar las elipsis, entendidas estas como la omisión de porciones importantes del contenido de una obra para que el lector pueda deducirlas o inferirlas a partir de lo que sí esté dicho.
    Con un trabajo concienzudo sobre el texto, las 1000 palabras serían suficientes y aún sobrarían para mantener la comprensión de lo relatado y obtener un ritmo con el que el lector se sienta “atendido”. Como se puede deducir, con esta reflexión discrepo afectuosa y respetuosamente de algunos comentarios anteriores de compañeras y compañeros de los que tengo especial consideración en sus críticas y aportaciones.

    CONCLUSIONES -
    La ausencia de un contexto o reglas de juego admitidas por el lector hace que el relato sea inverosímil con independencia de lo irreal o no que pueda parecer. En este sentido, TODO lo referido a la situación médica-psicológica-terapéutica etc de la protagonista (es quien hace la denuncia y lanza la acción no nos olvidemos, porque sin ella no existiría la historia) sería aconsejable que fuese revisado e incluso suprimido, porque es inverosímil y eso solo se puede tapar con una inverosimilitud mayor. Inverosimilitud no descartable y que también se podría proponer y algo apunta el propio autor cuando habla de la existencia de embarazos psicológicos o la pista medio mostrada de la falta de visibilidad de varón en los tres meses que van de la fuga del marido a la preñez de la mujer.
    De otro modo parece más plausible adecuar la situación al tipo de relato afinando las reglas y el contexto de la situación.
    Y eso es todo lo que se me ocurre, dejando claro que son puras reflexiones personales a partir de una propuesta. Agradezco a David la oferta generosa del texto para su análisis.
    Saludos

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    1. Gracias, Coruxa. Jo, ¡sois geniales! Nunca hubiera imaginado que el anonimato se extendiera al comentarista, je, je, je... ¡Un doble ciego! Aunque ya he comentado que la razón por la que me parece adecuado el anonimato del autor es sobre todo para que el comentarista no se sienta cohibido.
      Dicho lo anterior, me parece una excelente aportación. Ahora que mencionas la extensión, quizá podría ser, pero pienso que habría que enfocar la historia de otra manera. No con esa trama de investigación policíaca, sino desde el punto de vista del detective, por ejemplo, devolviendo el niño a la madre. O desde esta, enfocando la historia en sus pensamientos. Pueden ser otras derivaciones.
      Un abrazo, apreciado anónimo.

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  23. No me gusta nada juzgar el trabajo de los demás,... y menos así abiertamente. Desde mi punto de vista el relato tiene consistencia pero creo que debido a la densidad de información se ha transformado casi en una crónica de sucesos. Por otra parte el final se adivina en cuanto se comenta el color azul en el dibujo, desde mi punto de vista es demasiado obvio. Por último algunos términos como la científica (imagino que se refiere a la policía científica) son demasiado recurrentes.
    Ahhhh! perdonaaaaaa Señor de Negro!

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    1. Gracias, Norte. Creo que debemos perder el miedo a las sugerencias o correcciones, no son un castigo, sino una bendición. Y más en esta sección en la que el autor aporta un relato que a él mismo no le ha terminado de convencer y por ello pide esas opiniones que seguro le servirán en el futuro.
      En mi caso concreto, buena parte de lo mucho o poco que sé de narrar lo aprendí en una página que partía de la premisa de esta sección. No hay mejor forma de aprender que hacerlo sobre un texto propio. Así que seguro que el señor Negro no solo no tiene nada que perdonarte, sino agradecerte tu aportación.
      Un fuerte abrazo!!

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  24. Me parece bien las correciones que han hecho los compañeros. Un abrazo

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  25. Hola David,
    Me he quedado super impresionada por la participación tan completa de los comentaristas. No tengo la capacidad de corregir un trabajo. Solo me limitare a decir que, me parece un buen relato con esa mezcla de thriller, negro y terror.
    Me gustó muchísimo el suspenso! Felicitaciones por tus maravillosas ideas, que ayuda a tus lectores mejorar con las críticas constructivas.
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Yessy. Te agradezco muchísimo tus palabras, la verdad es que estoy muy contento por como han respondido los compañeros. Correcciones, sugerencias, ideas... Pienso que esta es la manera de poder mejorar: trabajando con ejemplos concretos.
      Seguro que además del señor Negro, todos hemos aprendido algo que nos pueda servir para nuestra propia escritura.
      Un fuerte abrazo!!!

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  26. Me encanta la idea. Veo que hay compañeros que ya han hecho comentarios, sobre el relato, y como en general coincido con ellos, no voy a redundar en lo mismo. ¡Enhorabuena por la propuesta y al autor por el relato!

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    1. Gracias, Rebeca. La verdad es que estoy muy contento por cómo se ha desarrollado la experiencia, no solo se han aportado correcciones ortográficas, sino sugerencias en cuanto a la narración y la trama. Y todo ello con muy buen ánimo constructivo. Un abrazo!

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  27. ASPECTOS FORMALES:

    "Subí a la segunda planta, un agente estaba acabando de interrogar a una anciana le comentó que no sabía que estaba embarazada dado que la Sra. Díaz no salía mucho a la calle desde que se separó, si que sabía que el matrimonio vecino, los Sres. González, habían tenido un niño hacía poco." Pienso que se podría reformular el párrafo para hacerlo más comprensible. Pues al menos a mí, me surgen dudas: no sé quién está separada, ni quién es la que apenas sale a la calle desde su separación.

    Quizá algo similar a esto podría contribuir a aclarar el argumento un poco:

    "Subí a la segunda planta. Allí un agente interrogaba a una anciana. Esta argumentaba ignorar que la Sra. Díaz estuviera embarazada, puesto que la denunciante no salía mucho a la calle desde que se separó. Pero la anciana sí sabía que los señores González, el matrimonio vecino, habían tenido un niño recientemente".

    Por supuesto es solo una propuesta. Por otra parte, a veces conviene ahorrar palabras, y ello ayuda a facilitar al lector tanto la lectura como la comprensión global del texto.

    Un abrazo.

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    1. Muy buena observación, Rebeca. Siempre se puede ser más preciso, y ello siempre es algo que agradece el lector. Gracias por esta sugerencia!! Otro abrazo

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