¿NUEVAS FORMAS DE CENSURA?


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   Bienvenidos a la Cafetería de EL TINTERO DE ORO. Mientras pedís vuestro café o té acompañado con pastitas y demás productos de repostería, dejadme que os reproduzca este fragmento de un artículo de Juan Soto Ivars, publicado en el número de abril de 2018 de la revista Qué leer

«La moral de la época siempre es enemiga de ciertas voces disolventes. Da lo mismo que la moral sea nacional católica, comunista, o políticamente correcta. El poder siempre es el poder, y siempre hay poder cuando alguien calla por miedo. El poder proyecta su poder sobre el escritor, porque el poder, por ridículo que parezca, siempre teme la palabra libre.» 
Juan Soto Ivars, revista Qué Leer, abril 2018

   Como veo que habéis tomado asiento y comenzado a disfrutar de vuestro pedido me gustaría invitaros a debatir sobre un tema que puede generar polémica, aunque espero que la misma sea sana y no como esas tertulias políticas de opinólogos que tanto abundan en televisión. Así que hay va la premisa del artículo: 

     ¿El escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana? 

     Veo que todos habéis asentido con la cabeza. Es de sentido común, ¿verdad? Si la Literatura es un medio artístico de expresión, la libertad con la que debería contar el autor habría de ser ilimitada en cuanto al tema, la caracterización de sus personajes o el desarrollo de la trama. 

      Muy bien, vamos a enredar un poco más. 

      Imaginad a un escritor que piensa en una novela sobre un tipo que ha sido condenado a muerte. A lo mejor os viene al recuerdo la película Cadena Perpetua, aquella en la que el protagonista se pasa media vida por un asesinato que no cometió. Pero en este caso, el escritor imagina a un tipo que ha violado, torturado y asesinado a tres niñas. Lo arrestan, y entonces es defendido por un abogado idealista que, tras mover cielo y tierra, no solo consigue evitar la pena de muerte de su cliente, sino que pasados unos años consigue que le revoquen la cadena perpetua y salga a la calle. Pero resulta que el tipo no se ha rehabilitado, sigue sintiendo ese impulso criminal y vuelve a delinquir. Y lo hace violando, torturando y asesinando a la hija del abogado que lo defendió quien, en venganza, acabará matando a la persona que en su día evitó que fuera condenada a muerte. 

      ¿Qué me decís de esta historia? Veo que algunos ya han torcido el gesto como diciendo: «Espera, espera… ¿ese autor está justificando la pena de muerte?» Y quizás ya estén buscando los antecedentes del escritor para ver de qué pie cojea. 

    No, ese escritor solo ha pretendido contar una historia de suspense, pero su obra podría ser interpretada como un alegato a favor de la pena de muerte. La intención del autor es más mundana, solo ha escrito una ficción, no sabemos su opinión personal respecto a ese tema, ni tampoco nos debería importar. Simplemente ejerce su libertad de expresión para escribir la historia de ficción que le ha venido en gana. 

      ¿Seguimos imaginando? Creo que no nos costaría demasiado visualizar la respuesta de las redes sociales. «¡Literatura fascista y retrógada!», podría ser la sentencia de según qué corriente de opinión que, tal vez, además de tuits incendiarios y los correspondientes dislikes y caritas enfadadas iniciara campañas pidiendo el veto de la novela, amén de condenar socialmente al escritor. Si la cosa se saliera de madre, tal vez ello llegara a las tertulias de opinólogos, donde seguramente el pobre escritor sería puesto a caldo por unos; aunque también defendido por otros no tanto en aras a la libertad de expresión, sino usando torticeramente la obra para apoyar sus tesis. En todo caso, la novela sería engullida por el espectáculo mediático. 

    Si os habéis fijado, en esta fantasía no he mencionado a gobiernos ni a ninguna autoridad inquisitorial. Os hablo de la censura de la comunidad. Como sigue diciendo Juan Ibars en el artículo que os he mencionado: «La moral reinante no siempre está encarnada en las estructuras de poder. Las comunidades han demostrado ser igual de inflexibles a la hora de apartar a sus apestados.» 

     He escogido la pena de muerte por ser algo un tanto ajeno en España, y quizá de esa forma no altero demasiado. Ahora imaginad temas más calientes y polémicos como el aborto, feminismo-machismo, la inmigración, el cambio climático, el movimiento animalista, el capitalismo-anticapitalismo, nacionalismos, etc. Como diría la prensa, las redes sociales arderían con según qué argumentos contextualizados en esos temas. Y reconozcamos que en las redes sociales todo el mundo opina, juzga y condena. Sepa del tema o no, porque ¿alguien ha esperado a opinar sobre algo tras leerse, digamos, 10 libros sobre la cuestión?

     Antes de la era digital, la censura venía del Poder Público, bien de manera expresa en regímenes totalitarios, o velada en el caso de regímenes democráticos. Por supuesto, la Opinión Pública siempre fue un ente disuasorio para según qué publicaciones. Sin ir más lejos, el qué dirán fue una de las razones por las que cuatro editoriales rehusaron publicar la fábula satírica que homenajeamos este mes en el concurso, Rebelión en la granja de Orwell. Pero con la llegada de internet y las redes sociales esa Opinión Pública ha tomado un cuerpo palpable, es la democratización de los Medios de Información, para lo bueno; pero también para lo malo. Es por ello que he añadido esos interrogantes al título. En todo caso, las redes sociales pueden ser una nueva forma de censura explicita frente a la que el escritor deberá rendir cuentas con su obra. Y deberá estar preparado. 
     Voy a repetir la pregunta que os hice:

     ¿El escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana? 

    Humm, empiezo a ver gestos más dubitativos. Si tuviera telepatía podría escuchar la mente de alguno pensando en que la Literatura, como arte, tiene la finalidad de intentar mejorar el mundo y aunque el escritor tiene libertad para escribir lo que quiera debe asumir cierta responsabilidad con el mensaje de su obra. 

    Y es verdad. El arma más poderosa no es una bomba nuclear, sino una simple idea. La bomba es un objeto pasivo, inerte hasta que la idea decide apretar el botón. Pero aun entendiendo ese planteamiento, me resultaría abrumador hacer cargar a los escritores con semejante responsabilidad. De entrada, habría que decidir cuál es la moral a la que deberían ajustarse. ¿La de lo políticamente correcto? 

     Si ese fuera el caso, creo que correríamos un serio riesgo de convertir la literatura en algo parecido a aquellas canciones que escuchaba la sociedad utópica que imaginó Aldous Huxley en Un mundo feliz. Si no lo habéis leído o no las recordáis os dejo una estrofa: 

¡Frasco mío, siempre te he deseado! 
Frasco mío, ¿por qué fui decantado? 
El cielo es azul dentro de ti, 
y reina siempre el buen tiempo; porque 
no hay en el mundo ningún Frasco 
que a mi querido Frasco pueda compararse. 


    Desde luego, nada hay en la canción que pueda molestar a nadie. Ni molestar, ni emocionar, ni entretener, ni… bueno, ya paro. Aunque ya que hemos empezado con referencias literarias me pregunto qué pasaría hoy día si se publicara Lolita de Vladimir Nabukov. 

    Aunque no creo que haga falta decirlo, trata del romance entre un profesor de literatura de mediana edad con una niña de doce años. En su día, fue censurado en países como Francia, Reino Unido o Argentina. ¿Qué pasaría si Nabukov fuera hoy día a una editorial con su obra? Desde luego, la editorial valoraría tanto su calidad literaria como su impacto social. ¿Compensaría la polémica que se creara en las redes sociales con los beneficios que la misma podría conseguir? ¿Podría una campaña en la red social conseguir que retiraran la obra del mercado?

   En mi opinión personal, siempre voy a conceder al escritor total libertad para que cuente la historia que tiene en la cabeza; sin condenar moralmente a la obra, ni mucho menos a la persona de su autor. ¿Acaso los autores de novela negra son asesinos por escribir historias de asesinos? ¿Los autores de género romántico son promiscuos amantes por narrar historias apasionadas? ¿Están locos los autores que escriben novelas de terror? Evidentemente, no. 

   Cuando abrimos una novela, nos encontramos con una ficción. Disfrutemos o no de la misma, pero dejemos los dogmas y verdades universales guardadas en el cajón. La Literatura debe reflejar la compleja realidad del ser humano, una realidad con muchos más matices que el famélico blanco o negro que ofrecen las ideologías o creencias. Estas nacen de un punto de vista que aspira a dogma, un dogma que debe competir contra otros, no para enriquecerse de la diferencia, sino para aplastarla. 

   Como ya he sobrepasado las mil palabras y ardo en deseos de escuchar vuestra opinión dejad que me siente con vosotros mientras me tomo un café.

    ¿Y vosotros qué opináis?

¡Saludos tinteros!

Comentarios

  1. Una entrada muy interesante, Soto Ivars es un referente para mi.

    El autor debe ser libre de leer lo que quiera y el lector de leer lo que quiera. Me explico. No todas las personas tenemos capacidad o estómago para leer según qué temas. Y no pasa nada.

    El problema es que la producción literaria se centra en la venta y no en la historia. Por eso se busca que sea políticamente correcto. Pero corremos el riesgo de perder grandes historias y hasta grandes enseñanzas.

    Más posts como este por favor. Un abrazo.

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    1. Ay, quería decir "el autor debe ser libre de escribir lo que quiera".

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  2. Pienso que el escritor debe tener en cuenta a la hora de escribir, como en otra rama artística o circunstancia de la vida, o mejor dicho debe estar preparado para recibir una critica buena o menos buena de su obra, es lo que sucede cuando se escribe, y por supuesto nunca por lo que un escritor nos desvele a través de su historia , debemos juzgarlo por su ideología o su forma de pensar. Hemos de saber separar la literatura de lo personal . Es como si yo dejara de leer por ejemplo a Vargas Llosa porque esta con Isabel Preysler, pues no, porque me gusta como escribe, a quien quiera o deje de querer es cosa suya y de nadie mas, a mi me importa como escribe y punto.
    Y es cierto como bien dice el comentario anterior, se pierden grandes historias por lo políticamente correcto, y yo creo que las editoriales deben de ser mas libres en ese sentido porqué quienes hemos de juzgar una obra somos los lectores no las editoriales, pero claro también hay que entender que tienen que vivir,y claro para ganar dinero que es su objetivo, tiene que publicar mas novelas políticamente correctas que algo que no les haga ganar dinero, no se arriesgan y es licito pero no correcto bajo mi punto de vista, además lo que cuesta un libro, uf, pero bueno eso da para otro post.
    Yo también quiero mas post como este, me gusta esto de reflexionar sobre temas tan interesantes. Muchas gracias David.
    Un abrazo.

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  3. Leer siempre nos abre nuevas perspectivas y nos sirve para crecer emocionalmente. Sin embargo para crecer emocionalmente es imprescindible liberarse de los prejuicios.
    Con la escritura ocurre otro tanto, si no somos capaces de liberarnos de los prejuicios, entonces nuestras letras se limitarán a expresar un "universo" sesgado, que no responde al real y como tal nuestros lectores enseguida lo captarán.
    Opino que los prejuicios son propios de personas prepotentes, que si para colmo de males son editores o tienen un puesto relevante político dentro del mundo de la cultura, pues harán lo posible e imposible por censurar aquello que no entra dentro de sus creencias, valores, etc. Por tanto, las obras que sean censuradas estarán perdiendo su auténtico valor literario y el mérito de cada autor se verá totalmente desprestigiado.
    Interesante tema para debatirlo ampliamente.
    Muchas gracias, compañero y amigo David, por este aporte fundamental a la hora de tener un criterio claro, sobre esta cuestión de la libertad del escritor, cuando trata de contribuir con sus letras a esa posible riqueza de la cultura literaria y que nunca debiera estar empañada por las etiquetas o prejuicios.

    Un fuerte abrazo.

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  4. Hola.
    Interesante debate. Hace tiempo publiqué un post reflexivo en el que comentaba que en algunos sitios pretendían prohibir los cuentos clásicos por el tema de los roles de género. Yo soy partidaria de dar la vuelta al tema, es decir, hacer ver a los niños que antes las niñas "tenían que casarse" y ahora, pueden elegir y no necesitan un hombre. Lo que no entiendo es la idea de hacer desaparecer algo que es cultura.

    La novela debería ser libre, y es más, si se ambienta en ciertas épocas debería reflejar cosas que no son políticamente correctas pero dan realismo. Yo no podría creeme una historia ambientada en el siglo XVIII en la que las tareas del hogar se repartan entre el matrimonio, o con una mujer siendo directora de un banco. Y que un autor cuente eso no significa que sea machista, o que yo como lectora lo vea bien, solo veo una realidad de la época .

    Soy muy muy fan del género negro, y jamás se debería cortar la pluma de sus autores. Me encanta, por ejemplo James Ellroy, que vamos, la censura con él se pondría morada. O con Thomas Harris, yo soy fan de Hannibal Lecter, de su vocabulario, elegancia y exquisited. Obviamente no me marcaría un Clarisse, nuestras vidas mejor separadas, pero vamos, que el personaje es genial y no creo yo que este autor vaya matando gente y guisando sus riñones en Jerez para servirlos en la cena.

    Otra cosa es la no ficción, lógicamente no me gustaría leer un libro que incite a la violencia, al machismo, racismo o a cualquier abuso, o que haga apología de la violencia. Pero vamos, que hoy en día se sacan muchas cosas de contexto.

    Muy feliz finde y gracias por proponer este debate tan interesante.

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  5. Durante toda la lectura ha estado viniendo a mi memoria esta cita: “Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo” (Voltaire).

    Creo que nos ha costado mucho llegar a la libertad de expresión, como para que renunciemos a ella sin revelarnos. Ya están los tribunales de justicia para que quien se sienta ofendido pueda acudir a ellos. Me está dando la sensación de que muchas personas no son partidarias de la censura, salvo en el caso de que puedan ser ellas las que la ejerzan. Por recurrir a un sencillo ejemplo, no creo que un chiste machista o feminista (con el que no tiene por qué comulgar el que lo cuenta) pueda ofender ni a mujeres, ni a hombres. A lo sumo, se puede considerar que está reñido con el buen gusto. Me preocupa que quien escriba tenga que sentirse obligado a ser políticamente correcto, porque creo que su mensaje nos va a llegar descafeinado.

    Un abrazo.

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  6. Primero de todo decirte que me ha parecido un post super interesante!
    En mi opinión cada lector tendría que ser libre de leer lo que quiera y cada escritor no debería trabas en poder escribir lo que desee.

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  7. ¡Ay que susto! me pareció leer esto:

    ¡Franco mío, siempre te he deseado!
    Franco mío...
    no hay en el mundo ningún Franco
    que a mi querido Franco pueda compararse.

    Y casi me decanto por el NO, no se puede ser libre para escribir cualquier cosa.

    Pero en serio, claro que el escritor debe ser libre, saltar por encima de los convencionalismos, los prejuicios y las actitudes correctas. Claro que el escritor debe sentir la libertad correr por sus venas y ponerse en el lugar hasta de un violador, asesino, genocida... la moralidad impuesta infravalora literariamente a los personajes de ficción, a no ser que se trate de un tipo con esas caracteríscas.
    ¡Cuántas obras geniales nos habríamos perdido si pusiéramos rejas a la imaginación y a la libertad del escritor!
    Mis compañeros lo han explicado muy bien.

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  8. Simplificando, yo diría que cesura NO, crítica SÍ. Una cosa es que el propio autor se autocensure por temor a que la crítica sea descarnada, y otra que sea una editorial quien censure la libertad de expresión y opinión del creador de la historia. Pero ya se sabe que quien paga manda, las editoriales tienen, en este sentido, la paella por el mango. Lo único que yo censuraría es una obra que haga apología del odio racial, religioso, etc. Un libro que, por ejemplo, alabara la figura de Hitler y contara las bondades del Tercer Reich sería inimaginable verlo en las librerías.
    Yo me he encontrado con novelas en las que el autor expresa opiniones que no comparto en absoluto y, como bien apuntas, he ido a documentarme sobre su ideología, si eso es posible, que no siempre lo es. Si no me acaba de gustar el tema o como lo trata, abandono la lectura y en paz.
    Lo que sí me ocurre, y en cierto modo no deberia tenerlo en cuenta, es que de entrada evito leer obras de autores cuyo pensamiento y posicionamiento social y político me resulta vomitivo, por muy buen escritor que sea y aunque tenga un asiento en la mismísima Real Academia. Por poner otro ejemplo, no leería jamás una novela, aunque fuera de ficción y la crítica le fuera muy favorable, de Santiago Abascal, ja,ja,ja.
    Magnífica polémica la que has creado.
    Un fuerte abrazo.

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  9. Yo creo que tanto como la lectura como escribir tiene que ser en plena libertad. Soy consciente que se censura y si miramos atrás siempre lo hacían bien en el cine o bien libros. Pienso que escribir es un acto de libertad y se puede escribir lo que nos viene en gana, reconozco que nos limitamos mucho al escribir sobre violencia sobre todo. Es un tema muy interesante para que cada persona exprese su opinión con plena libertad. Un abrazo.

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  10. Una reflexión muy acertada. Tristemente la realidad es lo que expones. En la era de la suprema comunicación, estamos censurados en la libre expresión. Y es así.
    Somos libres de pensar, y escribir, lo que se nos ocurra, pero no de publicarlo en cualquier medio.
    Las editoriales temen ser la diana de las críticas, si la sociedad rechaza el contenido con una crítica feroz en las redes sociales o los medios de comunicación.
    Y en las redes sociales, censuran el contenido por inapropiado, si así lo deciden sus robóticos algoritmos; o permiten denuncias de personas que pueden censurarte por motivos que nadie supervisa, sin derecho a defender tus argumentos.
    A día de hoy existen temas tabú, y hay que ir con pluma de plomo para publicar según qué cosas.
    Y es bien verdad, que hoy no saldrían a la luz libros que en su día marcaron época.
    Muy interesante la tertulia en la Cafetería.
    Por favor, sírvame una tila bien calentita...
    ¡Gracias!

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  11. Yo abogo por la libertad a la hora de crear historias. lógicamente se gustará a unos y no a otros, pero eso independientemente de la corrección política. me encantan los autores que la desafían y se meten en jardines pantanosos.Respecto a la historia que has imaginado, yo no pensaba que el autor estuviera a favor de la pena de muerte (que deploro), sino de la venganza, que creo que es lógica aunque no muy recomendable y ya por eso, me estaba gustando la historia. La venganza no es nada correcta políticamente y me estaba pareciendo que el autor arriesgaba bastante. Claro que el que esté a favor de la pena de muerte o de la venganza dependería del resto de la historia.
    Como ya he dejado de manifiesto en alguna entrada reciente, no hay que ir buscando que los libros confirmen nuestras opiniones, sino que debemos buscar lecturas que nos sorprendan y nos pongan todo en duda y nos hagan reflexionar.
    Yo no leería un libro que ensalzase valores que repudio, como el fascismo o el racismo... a no ser que estuviera muy bien escrito y la historia llegara a interesarme.
    Dice Tara más arriba "¡Cuántas obras geniales nos habríamos perdido si pusiéramos rejas a la imaginación y a la libertad del escritor!". Cuántas se estarán dejando de escribir en esta época de ñoñería con lo políticamente correcto y de querer quedar bien a toda costa con unos y otros, por parte de autores y, sobre todo, de editoriales.
    Muy interesante el melón que has abierto. No sé si dulce o amargo, pero interesante..
    Un beso.

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  12. Hola
    Pasaba por Bloguer y vi el articulo. Gracias por la invitación. El café me viene bien a esta hora... creo que pediré una tarta también. Me sumo a lo que han comentado los vecinos blogueros antes. Además es que si la literatura y el arte son reflejo y crítica de la realidad que nos envuelve no cabe eso de que "tiene la finalidad de intentar mejorar el mundo" Esa sola premisa de "mejorar el mundo" ya lleva implícita una ideología, un dogma, ¿mejorarla en relación a qué? ¿según quién es lo mejor o lo peor? por cosas así se pretende reescribir el arte «adaptado» a las nuevas ideas... un poco lo que decían el los comentarios de arriba, reescribiendo épocas antiguas en donde se compartan las tareas domésticas ¿? eso no paso, eso es inventarse una realidad, y por tanto el arte ya no refleja: ya no es espejo de nuestros actos, ni nuestro espíritu como sociedad en un tiempo y espacio determinado. Ya no puede ser crítica, sino que contrario a su "intención" se vuelve dogmático, acomodado y no me sorprenderia que terminemos con un super Iphone que, mientras nos planche a ropa, reproduzca la canción del frasquito. Gracias por el café, la tarta y la tertulia. Los dejo que tengo que seguir con Juego de historias, que me quedan algunas ilustraciones por limpiar...Saludos🐾

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    1. *artículo/ un poco lo que decían en los /eso no pasó /nos planche la ropa/
      Ops...! Eso de comer, teclear y tomar café al mismo tiempo no es lo mío... 😁

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  13. Pues yo, cuando he leído el resumen de la historia del abogado asesino, he pensado «menuda trama más impactante, de aquí podría salir un genial libro o película»; pero eso solo ha sido porque este es un blog literario y he entrado con esa predisposición. Si hubiera sido un blog contra los pueblos que promueven la pena de muerte sí habría pensado eso. Y esto ocurre porque en el fondo, estamos en cierta medida influenciados.
    El otro día, me llegó una noticia chorra sobre anuncios antiguos que hoy en día serían censurados. Me eché las manos a la cabeza viendo a niňos fumando o leyendo que el mejor regalo para la mujer es la plancha. El mensaje era claro: tiempos pasados nunca fueron mejores, ya que, después de visualizar los casi cien ejemplos, pensé que en aquella época todo se hacía así, cosa que si fuera de verdad aún seguiríamos viviendo del mismo modo.

    Yo (desde mi humilde y macabra opinión) creo que la censura está cogida de la mano de la manipulación. Además, hoy en día la cosa que la promueve (llámele como se quiera) va siempre por delante, incluso ha cambiado de hábitos, rodeando de ignorancia nuestros ideales para incarles el diente y marcarnos un camino que, aunque preestablecido, creemos que hemos tomado por iniciativa propia. Y es que, los que promueven esa censura obran de forma subjetiva. Para lograr un objetivismo (y sigo en mis creencias y opiniones) deberían empezar por tratar de enseñarnos, desde los primeros años de vida, a pensar libres de ningún ideal ni idea preestablecida. Ser capaces de leer entre líneas y crecer libres de censuras y manipulaciones que nos acercan a un autimatismo sin pasado y condenado a repetir, indefinidamente, nuestros errores.

    Uff, me extendí un poco más de lo que quería... Culpa tuya, David, has accionado el botón del parloteo mental de mi cabeza, je, je.
    Un abrazo.

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  14. Hola, David.
    Pienso que las nuevas formas de censura son las más peligrosas que nunca hubo en la historia de la literatura, el cine o el periodismo: es decir, la autocensura. La libertad en la ficción literaria debe ser radical; sin embargo en los ensayos que pudieran incitar al odio, a la violencia o al autoritarismo también creo radicalmente que deberían ser prohibidos y retirados de la circulación. De hecho, se retiró un libro para niños por definir a Hitler como «un gran líder que dedicó su vida a mejorar su país». Otra cosa es la opinión que por mucho que no nos guste debe ser respetada. Por ejemplo, en el género periodístico yo hubiera visto bien que se entrevistara a Bin Laden o a Sadam Hussein como se hizo en su momento. Eso son documentos para la historia de incalculable valor. Pero volviendo a lo que nos trae aquí quiero finalizar con un sí rotundo a todo lo que se pueda escribir en una ficción literaria. Ya sean estas violaciones, crímenes de guerra o cualquier cosa que pase por la mente de un autor. Jamás esto justificaría que el autor suscribiera estos deleznables acontecimientos.
    Muy buena entrada y muy habilidosa para generar debate ;-)

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  15. Esta película la he vuelto a ver después de mucho tiempo. Lo que hace original es su contenido emocional, la esperanza y la fuerza que eso proporciona. No es de regla que todo escritor este de acuerdo o defienda el tema implicado en su trabajo literario. Los autores que quieren ser tomados en serio no dejarán que nadie les impida de escribir lo que quieren escribir. Nosotros como lectores recorremos un largo camino, un camino con muchas sendas y bifurcaciones. El problema es que muchos se dejan llevar por la opinión general, y no se dan cuenta de que el camino a nuestro estilo predilecto, es complejo, y no siempre vamos en busca de lo mismo, somos humanos y por lo tanto, circunstanciales. No creo que existan en general libros buenos o libros malos, sino que hay libros que están dirigidos a mentes abiertas, nada más.
    ¡Un placer saludarte!

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  16. Buenas... ¡me asomé y vi que la tertulia estaba a todo trapo! Coincido con Pepe en que la censura está de la mano de la manipulación y detrás vienen los intereses creados. No creo que los millones de personas que hay en las redes tengan por objetivo manipular al otro. Están también ejerciendo su derecho a la libre expresión. Pero cuando alguien, llamémosle influencer o algo parecido, toma la posta y comienza a volcar sus ideas, hay unos cuantos que se dejan influenciar y anulan su pensamiento crítico para adherir a esas ideas cualesquiera sean, de quien es un modelo de éxito para ellos. No está mal que todos se expresen, lo que veo mal es que mucha gente se deje influenciar. A veces por comodidad, otras por desconocimiento, otras por miedo, en fin, todas reacciones humanas que tienden a mantener el status quo.
    Muchas obras no habrán salido a la luz, pero muchas otras sí lo hicieron. Me viene a la mente Frankenstain de Mary Shelley. Ella pudo sortear la censura a la voz femenina en las letras. Creo que, como en muchos otros ámbitos, sino todos, siempre estamos dando batalla contra los que pretenden abusar de su poder.
    Les dejo un saludo y gracias, David, por el debate, es muy enriquecedor.

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  17. Pensaba escribir una cita con la que estoy totalmente de acuerdo, pero he visto que alguien al que considero muy inteligente y certero ya lo ha hecho -Macondo-.

    Yo no puedo creer que aún hoy, después de todo lo vivido, aún estemos debatiendo estás cosas. Como dice Voltaire, puedo no estar de acuerdo pero defenderé tu derecho a expresarte, porque esa es la verdadera libertad en países democráticos. Aquí en Italia han sucedido últimamente algunos hechos que me dejan perpleja, un ejemplo: hace unos veranos atrás había un sitio, un bar, en una de las playas de la región, que el dueño, muy de derecha, había 'decorado' con imágenes del Duce, la camisa negra y demás. Este hombre no atacaba a nadie con su ideología, ni hacía apología de ningún tipo, es decir, no trataba de 'convencer' a nadie de nada, sólo era su manera de pensar, su idea... la gente empezó a quejarse y tanto hizo, hasta que le cerraron el local. Ahora, aclarando que en lo personal estoy muy, muy lejos de ideologías de derecha, me pregunto: ¿es justo que alguien porque piensa diferente sea censurado y hasta penalizado? ...si yo tengo derecho a hacer un lugar con la imagen del Che, llevar una camiseta con esa misma, etc...¿por qué lo otro no es aceptable? Creo firmemente que este hombre tenía derecho a expresar lo que pensaba y yo, como cualquier otro que no estuviera de acuerdo con eso, tengo todo el derecho de no frecuentar su sitio, ni entablar alguna conversación o relación con él.

    Es simple, si yo tengo derecho a creer, a pensar, a expresar, a sentir... el otro también. Como digo siempre, o las reglas son para todos o no son para ninguno.

    Y ya me he pasado tres pueblos... discúlpame. Un beso y buen fin de semana.

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  18. Ya no se trata solo de escribir Lolita y conseguir verla publicada. Se trata de que algún autor se atreva siquiera a imaginar un artefacto semejante. Como dicen en los comentarios, el problema es la autocensura. Aún más lejos, es el miedo. El miedo a ser vapuleado en las redes. El Gran Hermano de Orwell se hizo realidad y somos...¡nosotros!

    Por suerte, hay autores que se pasan Twitter y demás por el forro, escriben lo que les da la gana y las editoriales se les rinden porque por encima de la opinión está el dinero: si vendes mucho y eres global, puedes decir lo que te de la gana. La gente tiene ganas de leer a deslenguados, que hacen lo que ellos no pueden hacer por miedo. Piensa en decirle a Houellebecq o Chuck Palahniuk que se corten porque si no les criticarán en redes, jaja.

    Pero estos escritores ya están en el crepúsculo y lo mismo los editores con agallas, cuando mueran o dejen el oficio, ¿qué vendrá después? Las generaciones que han crecido con miedo asumen la autocensura sin darse cuenta. Y si de autores nóveles hablamos...Fíjate que escribo casi exclusivamente para mí y a veces he caído en el "retoque", ¿para qué? Lo que te digo, lo interiorizamos.

    Como lector, espero todo tipo de historias, espero honestidad y no un opúsculo políticamente correcto. Por suerte, la historia de la literatura tiene todavía mucho que ofrecerme si ahora la moda es escribir pensando en la reacción de las redes, allá ellos.

    Muy interesante, David.
    Un abrazo.

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  19. Muy interesante, David. Te dejo que me des colleja. Por no pasar más por tus lares. No me demoro más, tengo que aprender mucho.

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  20. Muy interesante su artículo sobre un tema con mil aristas David,... es el eterno debate entre la libertad del artista y el derecho de las personas, es un difícil dilema,... Por una parte el cuerpo me pide lo primero,... pero al instante te asaltan dudas sobre casos concretos y la cosa deja de estar clara, pero si algo tengo presente es que la peor censura es la que ejerce la propia sociedad sobre sus individuos.

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  21. Inmersos en el sistema capitalista, donde su nombre lleva implícito el cómo debemos proceder, (el capital es quien manda) poco hay para agregar. Manipulación, autocensura para evitar la segura censura, poder, dinero, la sociedad que erróneamente juzga a un escritor ─una persona más─ en vez de elegir si le gusta leer lo que escribe o no sin dar más vueltas; las editoriales que hacen lo que les manda su conveniencia: eligen lo que publican entre seguir facturando siempre con los mismos nombres, o esquivando al "dragón" del relato del querido compañero Pepe de la Torre, para que no les cierre el chiringuito. Los lectores (obviaré un adjetivo), que se jactan de comprar libros de esos mismos nombres conocidos que les venden y los leen, en muchos casos, solo porque la corriente social es lo que acepta, toods esos son ingredientes que cuecen el gran pastel de lo que se ha transformado la buena literatura hoy en día.

    Ainsss...
    Todo esto es viejo y conocido, no estoy diciendo nada nuevo. Como decimos siempre, aquí hay un nivelazo, la gente está enterada y piensa, pero... siempre hay un ¡pero!

    Hay una máxima que reza: «las palabras siempre tienen el sentido que le queramos dar».
    Respecto a la influencia que puede ejercer en una persona violenta un libro, David, te diría: es una realidad que, así como la polémica ley del aborto no hará abortar a una madre que no lo desea, una novela negra no obligará a nadie a practicar la violencia si no lo desea. Esa persona, buscará cualquier medio, no necesita un libro, si lo quiere hacer.
    Ahora, si ese es el argumento más «válido» que encuentran para disuadir a quienes escriben, pues... pensad vosotros mismos. Y como el tema de la violencia cualquier otro.
    Un afectuoso saludo, David.
    Una vez más, tu propuesta no deja a nadie indiferente.


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  22. Ya sabes a lo que me dedico, David, y evidentemente no puedo abogar por la censura y, ni siquiera por la autocensura. Ideas que un día parecieron descabelladas han sido genialidades con el paso del tiempo.
    Otra cosa es "la plasmación de burradas", pero para ello existen figuras jurídicas como los delitos de incitación al odio, delito de apología del terrorismo, delitos contra el honor, la intimidad,...
    Así que cada uno escriba lo que quiera que, una cosa son los relatos políticamente incorrectos, y otra cosa es cometer delitos a la hora de escribir.
    Un saludo!!!!

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  23. Un artículo interesante (que he leído con un buen café en la mano) y un complicado dilema.
    De las obras de George Orwell solo conozco 1984 y parece que fue todo un visionario avisándonos de la importancia del valor de la libertad en nuestra sociedad.
    Un abrazo:-)

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  24. Yo creo que la labor del escritor es sacar a la luz engranajes ocultos. El escritor o escritora es como el relojero o el cirujano que se aventura a descubrir el por qué de las cosas. No es su función dar respuestas, pero si abrir preguntar. A este respecto, cuando en una obra se pone de manifiesto otra perspectiva y se da voz al personaje "incómodo" a la oveja negra, lo que se está ofreciendo es una visión más completa, algo así como una vista en 3D que generará polémica, precisamente por sacar a la luz lo que hay bajo la superficie. Conocer nuestra naturaleza humana, dejando aparte los juicios, es el objetivo de las grandes obras. "Crimen y castigo" (Dostovesky) "El jugador" o "El extranjero" (Camus) son un buen ejemplo de lo expuesto. Interesante debate, David, en el que muchas veces nos vemos inmersos al escribir.

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  25. Un tema con muchas aristas, muy bien explicado, a mi entender la libertad del escritor ante todo es su principal argumento, lo que cuenta puede estar basado en la realidad o ser totalmente inventado, pero nadie deber cortar su libertad a la hora de escribir. Y si alguien se se siente molestado con lo que lee con no hacerlo solucionado.
    Un abrazo David
    Puri

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  26. Ante la pregunta "¿El escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana?", mi respuesta es un categórico SÍ. Aunque tal autor deje entrever, tímidamente, en su novela de 1000 páginas o en su microrrelato de cien palabras, que defiende la necrofilia o el abuso sexual, a la clase política o que la Tierra es plana y no redonda. Lo que sea.

    Todo lo que leemos y que vaya en contra de lo políticamente correcto, nos sirve para expandir nuestros horizontes intelectuales: nos pone a prueba, nos pone en jaque. A la larga, nos hace más inteligentes e incluso podemos aprender cosas de aquellas personas que opinan totalmente diferente a uno.

    Como escritor, eso te nutre mucho más. Y más todavía si relatas tu historia desde el punto de vista de un ser omnisciente. Los escritores que escriben siempre cosas políticamente correctas, me recuerdan a los cantantes de regetón: van a lo seguro para caerle bien a la mayoría. Pero para que un escrito te marque la memoria, debe ir a contracorriente sí o sí: debe ser extraño,.único, a lo que opina y aprueba el resto. Pero debe ser este autor sincero y coherente, no solo escribir cuestiones a lo loco por destacar como sea del resto. Por moda.

    Por ejemplo Edgard Allan Poe, en su cuento "El gato negro", hace algo impensable y condenable: en su intento por asesinar a un gato, le saca un ojo (finalmente este gato lo termina delatando de un crimen todavía mayor). Eso te marca, pues lo esperable es que la gente cuide a sus mascotas.

    Esta clase de literatura es como el porno: nos relata una fantasía que todos quisiéramos cumplir, pero que pocos logran. Es una vía de escape a nuestros deseos más reprimidos y que nos hacen sentir mal. Es una voz que da vergüenza admitir, pero te dice la verdad en voz alta. Y tú te liberas por medio de ella.

    Un ejemplo: actualmente ir contra el feminismo, es ir en contra del Dios de nuestros tiempos. Te van a llevar a la hoguera y no solo mujeres, sino que también hombres con el cerbero bien lavado. No me importa. Yo seguiré escribiendo microrrelatos como "La tonta" en mi blog.
    Te dejo un abrazo.

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    1. Hola Julio David, creo que relacionar la violencia de género con el feminismo, es una comparación poco acertada. Es cierto que un escritor debe escribir en absoluta libertad pero también creo que no se deberían alentar actitudes de este tipo. En mi país solo en lo que va de año 10 mujeres han muerto víctimas de la violencia de género (7 de las cuales a manos de su pareja),... trivializar estas actitudes ayuda poco.
      Un ejemplo: “Una vez que has tenido en tus brazos, besado, acariciado, poseído a un chico de 13 años, a una niña de 15, todo lo demás te parece insulso, pesado, insípido”. En los años setenta y ochenta, el escritor francés Gabriel Matzneff detallaba en sus libros sus preferencias sexuales por “menores de 16 años”, como se titula uno de sus ensayos de 1974 —Les moins de seize ans, reeditado en 2005— y se paseaba por los platós para hablar sobre ellos, con las sonrisas cómplices de presentadores y público. Nadie se ríe ya.
      Otro ejemplo:En Le consentement (el consentimiento), la hoy editora parisina de 47 años cuenta lo que entonces no escandalizaba a casi nadie —Matzneff nunca fue juzgado ni sus libros cuestionados— y lo llama por lo que es: pederastia.
      https://elpais.com/sociedad/2019/12/29/actualidad/1577651856_541849.html
      Te dejo un abrazo.

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  27. Buenas noches, por aquí. Supongo que ya se ha cerrado la cafetería en aquellos pagos. Acerca del tema en debate, creo que la censura se gesta en el propio escritor, cuando busca- por lo menos- ganarse la vida con esta profesión; mejor si logra ser exitoso y reconocido.
    Al respecto, cada uno debe decidir sobre qué y con qué herramientas, escribe; y para qué escribe.
    No es nuevo que ganarse al público dependa de una elite dominante. Ella, a través del entramado editorial elige y selecciona y rechaza; y va preparando la capacidad de los lectores para elegir, seleccionar y rechazar. Queda entonces jugarse; aceptarse como persona que escribe lo que piensa y siente; y como persona que recepta lo que lee con esa misma premisa de libertad personal.
    Gracias.

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  28. Buenas noches, ya me han cerrado el local, pero los compañeros aún siguen charlando del tema en la calle, así que me he parado a opinar.
    Pienso que todo escritor debe ser libre de crear en su mente cualquier cosa y de plasmarla en letras también.
    Primero está limitado por su autocensura respecto al guión y la forma literaria, y luego por su miedo a no ser leído y fracasar, si encima de esto le sumamos una censura de la sociedad, las autoridades de lugar o del régimen y de la comunidad, está perdido como escritor, es más bien un narrador sin alma, porque todo escritor tiene un alma libre que es la que le permite sacar a la luz sus interioridades, de él y solo de él, debe depender si es solo a su luz, o a la del resto del mundo.
    Debe de haber total libertad para escribir, con el ingrediente de que también debemos de tomar responsabilidad y consciencia de lo que escribimos y sacamos a la luz. Escribir para ser leído, no es igual a escribir para nosotros mismos, me explico con este simple ejemplo:
    Si ocurre como en la película "El colector de huesos", o "Los siete pecados capitales", que tu libro ha incitado a unos cuantos locos a matar y cometer todas las torturas que plasmaste en tu novela, tienes que vivir con eso y afrontar esa realidad sin culparte, no eres responsable de cada locura que puedan desatar tus libros, pero sí de haberlas escrito.
    Otro ejemplo es lo siguiente: En una discusión no siempre decimos todo lo que pensamos, algo nos guardamos para nosotros, ya sea por no ahondar en la herida, por temor a arrepentirnos después, o por el gusto propio de regalarnos ese derecho. Pues igual pasa con lo que escribimos, no todo se debe decir, se puede hacer claro, pero hay que buscar la forma más sensata o menos dañina, por así decir, de hacerlo. Porque una cosa es usar ciertas palabras soeces porque incluso van mejor con el personaje, y otra escribir un compendio de palabras sucias y vulgares con algunas palabras menos subidas de tono, para narrar la historia, pero también está en su derecho de hacerlo el autor, y vaya usted a ver, es probable que se venda más que muchos libros famosos. El momento histórico, las circunstancias preestablecidas y la propaganda de valores, influyen mucho en cada caso.
    Esa misma libertad también tiene que tener el lector, por muy best seller que sea el libro, si no nos gusta en principio, ahí lo dejamos. Muchas veces, desde la infancia nos imponen lecturas sin preguntarnos nuestras preferencias, de ahí que muchos aborrecen un tipo de libros, mientras otros los adoran.
    David, lo que sí es seguro es que las censuras existen, han existido y me atrevería a decir que existirán mientras el afán de poder y protagonismo, imperen en el mundo.

    Gracias por este entretenido y suculento plato fuerte, me debes el café.

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  29. Buenas noches!!! me perdí el desayuno, el almuerzo, la merienda....¿El escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana?Pues claro que sí. Me vienen a la cabeza grandes éxitos literarios que sino hubiesen sido sido transgresores no hubieran alcanzado el éxito que tuvieron, y que aún tienen, siendo otros tiempos. Y es que para la buena lectura no hay tiempo ni era. La polémica con estas obras estaba asegurada y las ventas, claro. Cosa aparte es del pié que cojee cada autoría literaria; políticamente me refiero, o si se tuvo que exiliar, era mujeriego, lesbiana, nazi, franquista, rojo, azul, amarillo. La censura ha hecho que se hayan prohibido libros, pero nadie duda que ha merecido la pena para la editorial incluida. Hay una época para cada libro como he comentado, en su tiempo fueron censurados: el adulterio, la brujería, el ocultismo, ir en contra de la iglesia, de la dictadura franquista, el racismo, que el ser humano proceda del mono. Qué hubiese sido entonces de los grandes éxitos como: El código Da Vinci, Las investigaciones de Sherlock Holmes, El escarabajo de la Metamorfosis, El color púrpura, la Madame Bobary. Y en nuestro país yo creo que el autor de El Lazarillo de Tormes ni asomó la nariz, se quedó en Anónimo, por iescribir una obra que iba en contra de la iglesia, pero ahí quedó para las generaciones venideras. Chapó por quién fuera. Comentas el caso de Rebelión en la granja, pero algo parecido le pasó a los viajes de Gulliver creo, esas diferencias entre las naciones grandes y chicas. Seguro que actualmente hay libros transgresores que se harán famosos por plantear algo diferente, antialgo, antinatua, cibernéticamente correcto. Vaya miga de tema que has sacado y eso que pensaba ser breve. Un abrazo

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  30. Mi respuesta es previsible a poco que se lea lo que escribo o intento decir tras mis palabras. He leido a escritores abyectos con argumentos abyectos. Pongamos un caso: Louis- Ferdinand Céline y su Viaje al Fin de la Noche, pongamos la filosofía de Cioran, un poema de Baudelaire en las Flores del Mal, un relato del Marques de Sade, la filosofía que subyace tras Lolita de Nabokov y que los censores/as de turno quieren mancillar.
    La premisa de todo Inquisidor como me dijo una vez un cura del Opus es que ellos son seres superiores, el cura se comparó a si mismo con un farmacéutico que ofrece medicamentos por prescripción médica, que saben por tanto lo que podemos leer los seres inmaduros que somos el resto. Pura jerarquía estúpida basada en un falso sentido de la superioridad y amparada por una ideología que se considera infalible y absoluta.

    Un abrazo

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    1. Totalmente de acuerdo contigo Doctor krapp. No se puede expresar el concepto libertario de literatura mejor de lo que lo has hecho.

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  31. Premisa 1a- ¿El escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana?
    Premisa 1b- ¿El escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana?
    Dos premisas con la misma estructura formal y lógica, diferenciadas por introducir la variable "responsabilidad" entre una y otra. Las dos se apoyan en una aparente contradicción : Pregunta retórica a partir de una suposición propuesta.
    Supuesto: El escritor está bajo una obligación ("debe ser") que choca de frente con la creencia popular del concepto "libertad".
    Un concepto este, volátil e imposible de categorizar y menos de definir. Julian Beck fundador del Living Theatre, decía que solo se podía saber lo que es la libertad cuando se pierde. Curiosamente hoy día, casi nadie se acuerda de aquel experimento libertario y un espectáculo como "Paradise Now" tendría dificultades para ser representado.
    Todo esto, viene a cuento porque la la "libertad" tal como la propone David es eso que los filósofos llaman "Libertad positiva" o "Libertad para" que se diferencia de la "Libertad negativa" o "Libertad de".
    El filósofo Gustavo Bueno, escribió que : En el «plano del ser» es evidente que la libertad-para implica, como requisito previo, la libertad-de: no puede decirse de alguien que tiene libertad de expresión (libertad-para la expresión) si no tiene libertad-de (o respecto de) las trabas de la censura.
    Pero la implicación en este plano no es recíproca, porque alguien que no tenga trabas de censura para escribir puede sin embargo no tener nada especial que decir, o, dicho de otro modo, no tiene libertad-para expresarse («¿para qué quiere este la libertad de pensamiento?»).
    Este intento de reflexión o cuando menos aporte para el café reflexivo, viene al tanto por echar mi cuarto a espadas en este debate tan interesante sobre la "libertad-de" o "de la libertad-para", pero que pienso sinceramente que es tan ajeno al mismo acto creativo de escribir.
    El escritor (su acción creativa) no es ajeno al ambiente en el que vive, tomado éste en su total expresión (la época, el nicho cultural en el que se desenvuelve, el momento concreto en que escribe). Apurando un poco el razonamiento, el escritor, la escritora son esclavos de las "leyes" que les permiten escribir (Cicerón decía que "solo se es libre siendo esclavo de las leyes").
    Nada más hay que pensar en este magnífico marco en el que compartimos trabajos y experiencias. Hay unas "leyes escritas" que determinan, extensión, temática, plazos a nuestra escritura. Hay otras leyes más sutiles (no escritas) que determinan el protocolo y el "savoir faire" de lo que se escribe y como se escribe, por ejemplo. En una palabra , tal vez merezca la pena atemperar un poco los cantos a esa libertad etérea y tener en cuenta que las cosas suceden con un cierto determinismo o causalidad, sino queremos quedar en la situación del burro de Buridán que sediento y hambriento, situado a la misma distancia entre un cubo de agua y otro de avena, acaba muriendo, incapaz de elegir el cubo por el que le conviene.

    (Continúa en el mensaje siguiente)

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  32. (Sigue de mensaje anterior)
    En resumen, el escritor ni debe de ser "libre para", ni debe ser "libre de".
    El escritor escribe.
    En este sentido pienso que las intervenciones de las colegas Carla Guerrero y Beba Pihen, señalan perfectamente esto que he escrito hasta ahora, y sin tanto rollo. En mi disculpa he de decir que me sentía a gusto en este lugar que montó el genial anfitrión David, que empecé a dar la cháchara y mira en que paró.
    Como desagravio os dejo esta cita, a propósito del tema
    «Hay un pueblo (observaba Montesquieu, en el libro xi, 2, del Espíritu de las leyes, refiriéndose a los moscovitas de la época de Pedro el Grande) que por mucho tiempo ha creído que la libertad consistía en el uso de llevar la barba larga.»
    y una canción de George Brassens que toca de pasada al "pobre Buridán"
    https://youtu.be/nxZAJiDZHSo
    Igualmente, ¿dónde está la reina (Juana de Navarra)
    que mandó que Buridán
    fuese tirado en un saco al Sena?


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  33. Evidentemente, la ficción es ficción y nada tiene que ver con los pensamientos o forma de ser del escritor... ¿o no? Tendemos, erróneamente, a identificar las actitudes de los personajes con la ideología del autor porque a eso nos han acostumbrado algunos de ellos; son escritores con ideologías muy marcadas que dejan clara exposición de su forma de pensar y luego lo ves reflejado en sus personajes, sobre todo si la temática es ideológica (novelas sobre la Guerra Civil española, por ejemplo).
    Yo intento aislar la biografía personal del escritor de su obra, pero es cierto que muchas veces se ven paralelismos y luego eso se extrapola a los demás y viene el lío.
    De todas formas, has citado una obra, Lolita, que es especialmente sensible al tema que tratas y que a mí, te confieso, me hizo sentir muy incómoda durante toda la lectura la primera vez (mucho antes del 'me too' y toda la sensibilización sobre los abusos), pero cuando una lectura me resulta desagradable, sea el tema que sea, nunca pienso en que eso no debería haberse publicado, simplemente dejo de leerlo y ya está.
    La censura en la literatura nunca debe darse porque la creatividad no puede juzgarse ni clasificarse.
    Estupendo debate el que nos has traído, David. ¡Bravo!

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  34. David pienso que el escritor debe ser libre para escribir, y publicar, la historia que le venga en gana y el lector para leerla o no. Un abrazo.

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  35. ¡Hola! Planteas un tema muy interesaste. Una historia, aunque sea de ficción, puede tener de trasfondo un mensaje o una ideología, pero claro, esto hay que saber interpretarlo. Hay historias de ficción, como bien dices, que se adaptan a un género con una serie de características que debe reflejar el argumento y no busca ir más allá. Aquí también entra en juego el criterio del lector/a de analizarlo correctamente. Ahora está el peliagudo tema de las redes sociales. Yo creo que, a grandes rasgos, hay dos tipos de usuarios: los que tienen criterio y una manera razonable de opinar (con cuya opinión podemos estar de acuerdo o no por diferentes razones) y los que no. Aquí entra otro tema, tenemos que saber analizar también las opiniones de los demás. Y súmale que por la redes se está extendiendo una moral extraña. A veces, a la gente le escandalizan ciertas cosas y otras no. Desde luego que lo planteas merece un profundo análisis. Un abrazo!

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