CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR: 4. NARRAR CON PERSONALIDAD


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  ¿Qué significa escribir con voz propia? Ángel Zapata en su libro La práctica del relato nos propuso cuatro pilares a tener en cuenta para que nuestros textos logren lo que todos queremos: atrapar al lector. En anteriores entregas os hablé de la Naturalidad, la Visibilidad y la Continuidad. En esta entrada cierro la serie con el pilar más complicado de conseguir: la Personalidad.

LA PERSONALIDAD EN NUESTRA NARRACIÓN

«Personalidad es decir las cosas de un modo propio, novedoso para cualquier persona que no sea el mismo autor.»
(Ángel Zapata, La práctica del relato)
  Esa es la sencilla, y hasta evidente, respuesta que nos ofrece Ángel Zapata para definir lo que es la personalidad aplicada al estilo narrativo. Y sin embargo, ¡qué difícil es conseguirla! Tanto, que la primera cuestión que me viene a la cabeza, y que seguro a vosotros también, es si es posible enseñar a escribir con personalidad.
  
  Sinceramente, para mí no. Lograr una voz propia, un estilo reconocible, es algo que no vamos a conseguir leyendo libros sobre narrativa o entradas como esta. Cada uno deberá encontrar esa voz escribiendo, palabra tras palabra, hasta que llegue un momento en el que sus textos se puedan distinguir de los de otros escritores; bien sea por el uso de una determinada paleta de adjetivos, por sus diálogos, por sus temas, por la construcción de sus frases…

  Ello nos lleva a una segunda pregunta, ¿para qué seguir leyendo esta entrada?

  Vale, una cosa es que no exista una lectura filosofal que nos dote de un estilo propio y otra es que no existan algunos consejos generales para intentar conseguirlo. Conceptos que podemos entender como faros cuando nuestro barco de escritura zozobre en el mar de la duda (un poco cliché esta frase, ¿verdad?). Estos son los que propone Zapata:

1. EVITA EL PERFECCIONISMO

   Sí algo tenemos que sentir cuando escribimos es diversión. Si no nos divierte escribir, lo mejor es buscar otra manera de pasar el rato. Crear personajes, mundos imaginarios o simplemente gozar con el mero hecho de plasmar ideas en un papel solo tiene sentido si concebimos la escritura como nuestra habitación de los juguetes.

  Juego y perfección están más cerca de ser antónimos que sinónimos. Lo aconsejable es sentarse a escribir como cuando de niños sacábamos nuestra caja de muñecas o de playmobil y los desparramábamos sobre la cama. Usando una caja de huevos como montaña, botellas de agua como naves espaciales o reciclando nuestro castillo medieval en una base alienígena. Nada de estas cosas era perfecta. Pero ni falta que hacía. Escribir, sobre todo, es jugar. Y solo jugando nuestra imaginación se libera, adoptamos una «actitud espontánea y enteramente natural», evitando la previsibilidad. 

2. EVITA LOS TÓPICOS


  ¿Cuántas veces habremos leído esta recomendación? Pero cuánto cuesta no caer en él tópico, no solo a los escritores noveles, sino a autores consagrados. El tópico siempre está al acecho, esperando un descuido para colarse en nuestro texto. No solo mediante frases tipo: La piel tersa del rostro cubierta por su pelo moreno azabache; las mañanas soleadas cuya luz iluminaban el alma; o a través de escenas manidas como la del soldado, generalmente de color, que cinco minutos antes de morir muestra la foto de su familia. Y ¿qué me decís de los thrillers que recurren a oportunas amnesias para escondernos cosas y, presuntamente, sorprendernos después; o de historias cuyo punto fuerte es descubrir que al final todo es un sueño o bien que el protagonista es en realidad un fantasma…?

   Por no hablar de los ojos húmedos cuando queremos mostrar emociones en nuestros personajes: lloró cuando le dijo que la o lo quería; lloró cuando leyó una carta; lloró cuando su perro lo miró con ojos húmedos. ¿Acaso el ser humano solo tiene dos registros: llorar y estar contento? Bueno, también está el modo cabreado que se refleja frunciendo el ceño. Creo que es una buena idea proveernos de una paleta de emociones lo más amplia posible. La nieve está fría, el sol calienta y la soledad es ¿triste? Podríamos escribir páginas y páginas de tópicos como estos que si no espantan al lector, desde luego no lo enamoran e, incluso, puede conseguir que su lectura se vuelva vertical. 

  Sería divertido, y provechoso, que en los comentarios añadierais tópicos que os den mucha rabia. 

  Escribir historias de ficción es reinventar la vida. El lector lo que quiere leer es lo que no sabe. Quiere sorprenderse y preguntarse, por ejemplo, por qué la nieve quema, por qué el sol congela o por qué ese solitario está dando botes de alegría. Es el juego de los contrastes lo que nos ayudará a conseguir nuestra propia voz. 

¿Por qué el coche nunca arranca cuando nos persiguen los zombies?

3. EVITA EL PUDOR


  Zapata nos propone jugar. Jugar con la trama, con los personajes… y por supuesto con la moral. ¿No son acaso las historias que nos plantean conflictos morales las que nos atrapan? ¿No son esas las que dejan resonancia, las que nos hacen preguntarnos qué haríamos nosotros? Y con esta idea podemos plantear cualquier cosa, puesto que el ser humano es contradictorio. No es recomendable el pudor o lo políticamente correcto en literatura. Por ejemplo, un personaje asiduo a clubs de alterne, pero que adora a sus hijos y pareja… ¿Habéis pensado en un hombre? ¿Por qué no puede ser una mujer? No existen los príncipes ni las princesas azules así que juguemos con los imperfectos, busquemos dentro de ellos esos vicios que no pueden evitar, o si lo consiguen, ¿a qué precio?


4. NO ESCRIBIR CON LA CABEZA


  Déjate llevar por la acción. Deja que el personaje tome vida, ponle cara, ponle voz y suéltalo al ruedo de ese mundo que has imaginado para él. Si por el contrario escribimos de manera lógica, de la manera en la que estamos acostumbrados a que pasen las cosas, le estamos repitiendo al lector lo que por propia experiencia ya conoce. ¿Por qué le va a interesar cómo llega alguien a su trabajo por la mañana? ¡Lo que le interesa es que en el camino se encuentre un enorme cocodrilo! Os acordáis de ellos, ¿verdad?


  Zapata recomienda desvariar, eso sí, hacia una dirección, puesto que la imaginación es la combinación del pensamiento fantaseador y el pensamiento dirigido.


TEXTOS CON PERSONALIDAD: EJEMPLOS

  Por los comentarios que he recibido parece que ha gustado que acompañe estos artículos con ejemplos concretos. Sin embargo, en la entrada de hoy he pensado que sería demasiado pretencioso que un escritor novel como yo, que todavía anda buscando su propia voz, se atreviera a escribir ejemplos de textos con personalidad. Así que he pensado hacerlo al revés: Coger textos de grandes maestros con una personalidad fuera de toda duda y reescribirlos de una manera más impersonal. En primer lugar, aparecerá la versión del gris escritor X para después reseñar el texto del maestro. Espero que os resulte un ejercicio interesante.

El halcón maltés, de Dashiell Hammett

Versión del escritor X:
  Samuel Spade era un detective privado de cara afilada. Tenía los ojos grises, como la ceniza de sus cigarrillos y el pelo castaño coronaba su amplia frente, lo que en conjunto le daba un aspecto amable aunque su nariz fuera aguileña.

Texto original de Dashiell Hammett con el que empieza su novela
 Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior; y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.
  Desde luego la diferencia es notable y no solo por la extensión del texto. El escritor X escribe de manera correcta y desarrolla una descripción aceptable, aunque cae en tópicos adjetivos, como afilada y aguileña o comparaciones manidas como el gris y la ceniza. En el de Hammett se atreve a ponernos delante, y no una, sino varias veces la forma de la cara de Spade (¿recordáis la continuidad?) mediante la letra V. Los ojos son grises, pero también extraños con ese tono amarillento y con esa comparación final, un Satanás rubio, nos hace ver que nos encontramos con alguien de buen corazón pero no exento de picardía.

Spade siempre será Bogart

El largo adiós, de Raymond Chandler

Versión del escritor X
  La primera vez que vi a Terry Lenox estaba borracho, recostado en el asiento trasero de un Rolls-Royce Silver Wraith con las piernas hacia fuera. El guardacoches lo miraba sin saber qué hacer. 
Texto original de Raymond Chandler con el que comienza su novela. 

  La primera vez que le eché la vista encima, en el interior de un Rolls-Royce Silver Wraith, junto a la terraza de The Dancers, Terry Lenox estaba borracho. El guardacoches había traído el automóvil hasta la entrada y mantenía la portezuela abierta porque el pie izquierdo de Lennox seguía balanceándose fuera, como si su propietario hubiera olvidado que le pertenecía. 

  En este ejemplo quiero destacar cómo el maestro Chandler utiliza la ironía. No dice algo tan vulgar como que estaba con las piernas hacia fuera. Dice que el pie izquierdo se balanceaba fuera del coche como si su propietario hubiera olvidado que le pertenecía. Esa frase al principio de la novela ya predispone al autor a asistir a una narración potente, se siente seguro del narrador, percibe que el escritor sabe cómo contar una historia.


Lolita, de Vladimir Nabokov

Versión del escritor X
  Jamás podré olvidar a alguien como Lolita, sus ojos, su mirada que hacía que me derritiera como un helado bajo el sol. Lo sé. Jamás pude resistirme a su sensualidad. Esa mirada pícara impropia de una joven adolescente. Siempre supe que no era adecuado para un hombre de mi posición fijarse en esas curvas de infarto que todavía no habían alcanzado la mayoría de edad. Pero, ¿qué podía hacer sino perderme en la lujuria de su tacto? En el dulce veneno de su piel. 

Texto original de Vladimir Nabokov con el que empieza su novela
  Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde los dientes. Lo. Li. Ta.
  Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con los pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

  El escritor X nos muestra un texto tan bien escrito y tan correcto como podría ser cualquier instancia administrativa. No transmite emoción. Es solo un puñado de frases un tanto manidas e imágenes trilladas. Por el contrario, leer el texto del maestro es la mejor muestra de lo que significa tener voz propia. Se atreve a trocear el nombre y dotarlo de vida propia. Nos habla con naturalidad, con pasión. También utiliza la visibilidad, en una rápida descripción y en esa lengua que nos hace saborear el nombre, consiguiendo transmitir sensualidad. La continuidad también aparece cuando vuelve una y otra vez sobre el nombre. Nos insinúa el pecado al detallar que ella es menor, va a la escuela, y él un hombre maduro. Impresionante inicio con el que consigue que el lector se muera por conocer a Lolita. 

¿Qué dirían las redes sociales si hoy se publicara esta novela?

Crónicas marcianas, de Ray Bradbury

Versión del escritor X
  Cuando el cohete despegó, las oleadas de calor que desprendían los motores de combustión derritieron la escarcha de las ventanas que, a su vez, se abrieron de par en par. Todos los habitantes del pueblo quedaron extasiados al contemplar cómo el cohete abandonaba nuestro manto terrestre para cruzar el cielo azul rumbo a un incierto destino. 

Texto original de Ray Bradbury con el que comienza el primer relato, El día del cohete.
  Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, los carámbanos bordeaban los techos, los niños esquiaban en las pendientes; las mujeres envueltas en abrigos de piel caminaban pesadamente por las calles heladas como grandes osos negros.
  Y de pronto, una larga ola de calor atravesó el pueblo; una marea de aire cálido, como si alguien hubiera dejado abierta la puerta de un horno. El calor latió entre las casas y los arbustos y los niños. Los carámbanos cayeron, se quebraron y se fundieron. Las puertas se abrieron de par en par; las ventanas se levantaron; los niños se quitaron las ropas de lana; las mujeres guardaron en los armarios los disfraces de oso… 

  Como en los anteriores nuestro escritor X nos ofrece un texto correcto, pero plano. Nada se insinúa, todo se ofrece, se explica sin ofrecer la oportunidad al lector de que poder entrever alguna cosa más que el significado de las propias frases. Peca de nuevo de normalidad, de lógica y de perfección. De inmediato nos informa de que un cohete despega y que el calor derrite el hielo de las ventanas. Poco que objetar, salvo que no dice más de lo que dice.
  En cambio, el texto de Bradbury comienza con una frase antológica “Un minuto antes era invierno en Ohio”. No hace falta más para despertar dos sensaciones en el lector. La primera, expectación. ¿Qué paso un minuto después? La segunda, esa sensación de que algo ha cambiado para siempre en ese estado o tal vez en la humanidad. Nos van a contar lo que ocurrió un minuto después de que todo cambiara para siempre. Creo que no hace falta reseñar que el texto, aparte de la personalidad, también utiliza la continuidad, la visibilidad y la naturalidad.

De esta obra ya tenemos edición en El Tintero de Oro

Champagne. Relato de un granuja, de Chéjov

Versión del escritor X

  Pasé mi juventud siendo jefe de una pequeña, y apartada, estación. Así que mi vida transcurrió de forma muy aburrida, tediosa hasta el infinito. Claro que me gustaba divertirme e irme de fiesta, pero es que en veinte verstas a la redonda no había nada con lo que pudiera disfrutar de mi juventud. En resumen, un verdadero infierno en el que quemé mis mejores años.

Texto original escrito por Chéjov y que inicia ese relato
  El año en que empieza mi relato yo era jefe de una pequeña estación en nuestras líneas ferroviarias del sudeste. Si mi vida era alegre o aburrida en aquella estación podrán ustedes adivinarlo al saber que veinte verstas a la redonda no había ni una vivienda humana, ni una mujer, ni una taberna que valiese la pena, mientras que yo, por aquel entonces, era un joven sano, de sangre ardiente, ligero de cascos y bobo. 

  Bueno, creo que ya no hace falta destacar los pecados del texto escrito por nuestro escritor X, tan aburrido como la vida de un jefe de una estación aislada. ¿Qué me decís del texto del maestro? Lo primero que destaca, de nuevo, es la naturalidad. El narrador está conversando con el lector mientras le cuenta su historia, huye de la asertividad, dándole al lector la posibilidad de que juzgue el aburrimiento de su vida. Y con naturalidad, se juzga a sí mismo y nos muestra lo único que le preocupaba en esa época de una manera indirecta: no había ni una mujer, ni una taberna que mereciera la pena.

La tercera de las cosas que acabaron con mi padre, de Raymond Carver

Versión del escritor X
  Tras sobrevivir a Pearl Harbor, mi padre se fue a vivir a la granja de mi abuelo, cerca de Wenatchee, lugar donde murió y fue enterrado, años después de que falleciera Dummy.

Texto original escrito por Raymond Carver y que inicia su relato
 Te diré qué llevó a mi padre a la tumba. Lo tercero fue Dummy, la muerte de Dummy. Lo primero fue Pearl Harbor. Y lo segundo, irse a vivir a la granja de mi abuelo, cerca de Wenatchee. Allí fue donde mi padre acabó sus días. Solo que probablemente acabaron antes. 
  ¿Recordáis uno de los consejos de Zapata que hemos visto antes? Huye de la lógica. Juega. En esta ocasión, el aplicado escritor X ha escrito un texto aseadito, ordenado. Muy ordenado. Si lo comparamos con el del maestro, ¿veis la diferencia? Lo primero que llama la atención es que la lista de tres sucesos (tres, ¿recordáis la magia de este número en la anterior entrega?) aparece desordenada. Empieza por el tercero, sigue por el primero y acaba con lo segundo. Este orden no es caprichoso, enlaza con la última frase Solo que probablemente acabaron antes, eso nos lleva a Dummy, que es lo importante, tanto que se repite su nombre. El lector ya sabe que es la historia de Dummy.


El laberinto de las aceitunas, de Eduardo Mendoza

Versión del escritor X
  Fue una verdadera suerte que la policía no nos sorprendiera mientras cargábamos nuestro fardo en el ascensor. Tal vez esa noche estuvieran pendientes de otros actos criminales. El caso es que nos adentramos con él en la calle hasta llegar a la casa de don Plutarquete. Acto seguido llamamos con sigilo.
Texto original de Eduardo Mendoza con el que comienza uno de los capítulos de su novela. 

  La criminalidad, que de unos años a esta parte se ha enseñoreado de nuestras urbes tanta congoja sembrando, debía de tener muy atareada a la policía esa noche en concreto, porque no fuimos sorprendidos, como yo temía que ocurriera, mientras bajábamos el delatante fardo en el ascensor, hacíamos con él en volandas la travesía del zaguán y la calle y nos colábamos a la chitacallando en el portal de las casa de don Plutarquete, a cuya puerta tocamos con sigilo y pertinacia. 
   He querido traer este texto por dos razones. La primera, porque este libro fue el que me hizo descubrir que leer podía ser divertido, que podía ser un acto agradable. Creo que tendría unos trece años y hasta ese momento solo había leído las horripilantes y tediosas novelas que nos mandaban en el colegio. Este cayó en mis manos como regalo de una suscripción a Círculo de Lectores que un vendedor enchufó a mi madre. ¡Bendito vendedor!

  La segunda razón es para que veáis el maravilloso estilo de esta novela. Es rebuscado, con palabrejas un tanto chirriantes, pero eso es lo que dota de personalidad a ese libro y a ese magnífico personaje del que ha escrito cinco novelas más. El delatante fardo, tocar con sigilo y pertinancia... Son expresiones que no son usuales y que parecen alejarse de la naturalidad. No es así. Es la voz del personaje, es la forma en la que se dirige a nosotros con esa ironía fascinante. ¿A que no es lo mismo que lo narrado con unas palabras más normalitas por el escritor X? 

¡Gracias, maestro!

La historia interminable, de Michael Ende

Versión del escritor X
  La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Se pasaba tardes enteras leyendo, abstraído a todo lo que le rodeaba. Incluso, en ocasiones, por la noche, se guardaba una linterna para seguir leyendo bajo las sábanas cuando sus padres se iban a dormir. Se introducía de tal manera en los mundos imaginarios que leía que hasta llegaba a llorar y sentirse vacío cuando terminaba la lectura. 

Texto original de Michael Ende
  Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado…
  Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito…
  Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personaje con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido…
 Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.
 
  Bueno, no hace faltar comentar lo que transmite uno y otro, ¿verdad? Este texto de Ende es uno de esos que al leerlo sabes que te acompañará toda la vida. Uno de los mayores cantos al amor por la lectura que quizá se hayan escrito, un texto que debería iniciar todas las clases de Literatura en los colegios.


   Y con esto terminamos la serie CÓMO ATRAPAR A UN LECTOR, cuyo contenido está inspirado en la base teórica del profesor Ángel Zapata en su obra LA PRÁCTICA DEL RELATO. Obra que haber si vuelven a editar pronto, por cierto.

   Sin más, os agradezco la atención prestada y dejo los enlaces a las otras entradas si esta os ha sabido a poco.


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¡Saludos tinteros!

Comentarios

  1. Para mi la lectura es impacto. Impacto más necesario en tiempos donde la atención está demasiado "impactada" por un carrusel de cosas que nos proporcionan una dopamina inmediata. Prefiero pues hoy por hoy los relatos cortos y precisos o relatos largos pero que te sumerjan en ficciones aditivas.
    Un abrazo

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    1. Gracias, doctor. Como en tu caso, lo que busco en la Literatura es fundamentalmente evasión. Sumergirme en el mundo y la historia escrita. Un abrazo!

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  2. Si hay algo con lo que no puedo, es el tópico de personaje (o personaja, táchese lo que no interese) perfectísimo, por dentro y por fuera, que es listo, guapo, y modesto, como un Clark Kent que se ha escapado del cómic y ejerce de protagonista en otras obras en sus ratos libres, y que encima es un excelente cocinero que sabe de vinos, con un pasado trágico de llorar a moco tendido, de modo que además de requeteperfectísimo, encima consigue que le tengas lástima. ¡¡Ah!!, eso me supera. Nadie es así, ni siquiera en el espacio o en La Tierra Media.
    Otro tópico con el que no puedo es con este villano (o villana) con un plan perfecto, porque es más listo que el hambre y un estratega de manual que juega tres veces al ajedrez antes de desayunar, pero que comete el error fatal de tratar mal a su único sicario, compinche, segundo al mando, o aliado en general, solo para que al lector le quede claro que es un malo malísimo como un dolor de muelas. Si ya está, ya sabemos que es malo Si tienes un plan malvado y encima cuentas con la gran suerte de tener alguien que te apoya y te ayuda, no le trates mal jamás, ¿No ves que al final te va a traicionar y aliarse con el bueno, so melón?
    En fin, que los tópicos, haberlos haylos y a capazos, pero estos consejos son una maravilla y vale la pena releerlos para que queden bien claros. Solo puedo agradecer esta genial colaboración en el blog y felicitar a ambos por los ejemplos y estas sencillas, pero útiles, reglas... que nunca se sabe demasiado ni mucho menos, especialmente en el arte de escribir. Un abrazo bien grande.

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    1. Gracias, T.A. Desde luego que has expuesto un par de clichés muy reconocibles. ¿Y qué me dices de ese villano que cuando ya tiene a todos los héroes a su merced comienza un monólogo explicando sus planes, su vida y hasta la biblia en verso para dar tiempo a que el héroe consiga escapar? Son clichés de historia que pueden funcionar, pero que al ser tan comunes provocan que el lector entienda como algo convencional, entretenido, pero olvidable. Un abrazo y gracias por los aportes!

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  3. Geniales los consejos y geniales los ejemplos. Desde luego la personalidad no se enseña, pero sí que hay ciertas cosas que se pueden aprender como a huir de los tópicos y frases hechas, poner un adjetivo original en lugar del más manido (pelo azabache, gris ceniza, sol espléndido), cosas que unidas a una personalidad ya formada ayudarán a escribir mejor.
    has puesto como siempre ejemplos muy buenos. no he leído aún "De qué hablamos cuando hablamos de amor", pero ese empiece de "La tercera de las cosas..." me ha animado totalmente. El caso es que tengo el libro en casa hace siglos y en varias películas se habla de él, pero aún no había encontrado el momento. Espero que tú lo hayas conseguido.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Carver es un maestro absoluto del relato. Sus historias son sencillas, sin grandes sucesos, pero tiene la tremenda virtud de lograr una significación tremenda. Además, es de esos autores que al leerlos notas que te van a influir en tu propia escritura.
      Los clichés no es que sean malos en sí mismos, el problema es que al lector terminan por hacerse invisibles, no le provocan pasión y ello termina por hacerte percibir una historia peor de lo que seguramente es.
      Eso sí, ¡que levante la mano quien no haya caído alguna vez, o muchas, en ellos!
      Un abrazo!

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  4. Ángel Zapata pone en valor ni más, ni menos, que el arte de la guerra llevado a la forma de escribir. Esto es una especie de memorándum que todo escritor novel debería tener en la cabeza.

    Los ejemplos que has puesto son muy clarificadores y la verdad es que ha merecido mucho la pena que divulgues estos consejos. Quizás algún día este post lo encuentre alguien en una búsqueda de Google y le pueda servir para comenzar con ese juego del escribir. Me ha encantado esa forma de definir la pasión que sientes.

    Un fuerte abrazo, David.

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    1. Gracias, Miguel. Es que o escribes con pasión o simplemente estás rellenando un formulario. Si no sientes algo especial por cada frase de tu historia es que esa frase sobra, incluso las más sencillas, en el contexto adecuado, pueden tener un tremendo impacto. Un fuerte abrazo!

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  5. Fantástico remate de la serie. Qué buenos todos los ejemplos y que difícil conseguir esa voz propia... Me encantaría encontrar el libro de Zapata, a ver si en algún momento se volviera a reeditar. Por el momento me quedo con tu resumen. Mil gracias, David.

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    1. Gracias, Marta. Ojalá lo reediten pronto porque merece la pena. Pero eso sí, mientras tanto creo que estos apuntes reflejan buena parte de sus comentarios. Creo que también hay varios vídeos suyos en YouTube, prueba a buscarlo por ahí para conocer sus enseñanzas de primera mano. Un abrazo

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  6. Por supuesto que me ha sabido a poco, David. Y de hecho, tengo que tratar de localizar un ejemplar del libro de Zapata y hacerme con él. En cuanto a tu querido y misterioso escritor X, me temo que refleja a muchos de nosotros. De hecho me he sentido terriblemente identificada. Así que me queda mucha tarea por delante. Formidables, por cierto, esas comparativas de textos entre originales y la reinterpretación de ese escritor X.

    Me llevo esta entrada a mis redes para que recorra mundo. Un abrazo.

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    1. Gracias, Rebeca. La verdad es que era la única forma de hacerlo, coger el texto del maestro y ponerlo en palabras de un alumno. Tener personalidad es algo que no se puede enseñar, quizá lo da la madurez, el quitarnos esa pelusilla de encima del pudor o ese intentar ser demasiado pulcro y aseado. Mientras nos llega, lo mejor es escribir y escribir. Un fuerte abrazo y gracias por compartir el artículo.

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  7. Por supuesto, totalmente de acuerdo con Zapata, especialmente cuando habla de la perfección., o del exceso de la perfección, que mata y remata a la espontaneidad de manera radical. No digo qu eno revisemos, ni que no trabaajemos nuestras historias, pero pretender ser una o un Proust con su estilo maravillosamente rebuscado, solo consiguiríamos ser una burda imitación.
    Me apunto todos los consejos, aunque ya había y sigo leyendo a Zapata, siempre es aleccionador tenerlo presente.

    ¡Vaya ejercicios más interesantes nos has puesto y vaya curre te has pegado colega!

    Gracias de nuevo David.

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    1. Gracias, Isabel. Es que pienso que hay dos fases en la escritura. La primera es la creadora, ahí solo importa una cosa: trasladar al papel la historia, lo que nos inspiran los personajes, la emoción... La segunda es la de revisión, ahí es cuando tenemos que hacernos preguntas, pulir, pensar en si se nos entiende, si hemos conseguido la historia que teníamos en la cabeza. En esta segunda fase es cuando si debemos ser más tiquismiquis. Siempre es una buen consejo dejar unos días entre una y otra, para que cuando volvamos a lo escrito tengamos esa sensación como de que lo ha escrito otro. Un abrazo!!

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  8. Tópicos típicos: Blanco como la nieve, negro como el carbón... bueno como un ángel, malvado como un demonio... :))

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    1. Buenas "obviedades", Isabel. Creo que todos hemos escrito más de una parecida...

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  9. Hola. Te acabo de descubrir y tengo que decir que ha sido muy constructivo leerte. Ya que hablamos de topicazos te diré que no puedo con esas tramas en las que cada vez que sube el nivel dramático de una escena llueve, o truena, o ambas cosas a la vez. O con aquello de: "fue amor a primera vista", o con "la melancolía de la lluvia"... En fin, todo lo que has explicado nos sirve para ponernos en guardia a la hora escribir, porque es realmente fácil y tentador caer en ello. Un saludo

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    1. Gracias, Matilde. Desde luego nos traes topicazos clásicos. Asociar el clima a la historia y hacerla a la manera tan obvia como mencionas es algo recurrente. ¿Acaso no suceden tragedias en días soleados? ¿No sería más sugerente hacer un contraste entre la acción y la atmósfera en la que se desarrolla? ¿No da más miedo un ambiente cotidiano a una mansión abandonada?
      Ese amor a primera vista diría que es la frase cliché por excelencia.
      Como dices, ninguno estamos libres de caer en su uso, pero es bueno, al menos, estar en alerta de ello. ¡Saludos!

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  10. Hola David, no he leído aún las entradas anterioressobre la Naturalidad, la Visibilidad y la Continuidad, pero después de leer ésta, no voy a dejar de hacerlo. Me ha encantado lo que cuentas y cómo lo cuentas. Los ejemplos y la manera de engarzarlos.
    Una entrada que sin duda volveré a leer.

    Un beso!

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    1. Gracias, Carmela. Me alegra que te haya gustado y por aquí quedarán hasta que desaparezca internet. Un abrazo!

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  11. Este título...YA ME ATRAPÓ. No lo leo ahora porque voy saliendo. Pero le dedicaré el tiempo que corresponde pues no te imaginas cómo me interesa ese tema.

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  12. Hay muchos tópicos horribles: la prostituta de buen corazón, el profesor que se fuga con la alumna, el anciano miserable que en realidad es un buenazo pero que le ha tratado mal la vida... El tópico en sí mismo tampoco es que sea malo, pero es mucho mejor subvertirlo y buscarle significados paradójicos e incluso contradictorios.
    Como siempre, una lección magistral.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Rocío. Has aportado unos excelentes clichés. La personalidad no solo se muestra en la redacción, también en la historia y los personajes. Buscar contrastes que no sean los habituales es la manera en la que el lector puede sentir que está ante algo especial. En los que aportas, me interesa más el anciano aparentemente buenazo, pero que luego es miserable. O la prostituta manipuladora que se aprovecha del enamoradizo, la alumna que acosa al profesor... Es cambiar el punto de vista. Un abrazo!!

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  13. !Hola David!

    !Que manera de cerrar esta edición!, Vale por una de las mejores galas de tu blog.

    Además de esas tres entregas anteriores, esta le pone la tapa al pomo, pues aunque no se puede enseñar personalidad, si se puede inducir a ser nosotros mismos al escribir, sin querer copiar, imitar o superar a nadie, como bien lo has hecho tú con esos maravillosos ejemplos.
    Mientras menos escribimos con la cabeza (que aunque está en el cuarto lugar me parece que es de las más esenciales) más naturalidad y espontaneidad. Si dejamos a un lado la cabeza y escribimos con el corazón repleto de sentimientos y emociones, de ahí brotará nuestra esencia y personalidad, lo demás será pulir un poco esos otros tres acápites, ni muy perfectos, ni muy comunes, ni muy rígidos, mientras más relajados estemos como escritores, más se relajarán nuestros personajes...

    Sencillamente GRACIAS. Te haré una propuesta para tu regreso luego de tus muy merecidas vacaciones.

    Aquí va

    Que tal si nos pones una tarea donde escribamos algo usando esos consejos, como tu eres el maestro lo ideal es que nos señales el camino (el tema, tamaño, etc.), es solo una propuesta, yo intentaré de todas formas practicar y ver si sale algo que valga la pena leer y disfrutar, es lo menos que puedo hacer para agradecerte David.

    Que pases bien el fin de semana. Además de un fuerte aplauso, te dejo un cálido abrazo.

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    1. ¡Hola, Harolina! Pienso que en la escritura hay dos partes, en la creadora tiene que primar el corazón y jugar con las situaciones, intentar buscar enfoques no habituales, rarezas con significado... Luego viene la otra, la revisora dirigida por la cabeza para pescar contradicciones e intentar que la historia que esté escrita sea comprensible y además inspire lo que hemos querido contar.
      Respecto a lo que comentas al final me parece fantástico. El año que viene habrá cambios respecto a esta temporada y ese apartado en concreto podrá ser la base de los microrretos. Bueno, a ver qué se me ocurre a partir del 30 de junio que es cuando cerraremos esta primera temporada. Un fuerte abrazo!!

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  14. Tan fácil y tan difícil. Tan fácil es verlo y comprobarlo, y tan difícil ponerlo en práctica. Si lees el texto del autor X dices "pues qué bien", pero cuando pasas al siguiente, el del autor original, dices uau, qué diferencia. Conjugar sencillez con originalidad no es tarea fácil. Autores (autora en este caso) como Isabel Allende, escriben con una naturalidad perfecta, totalmente ausente de piruetas literarias, sin perfeccionismo ni barroquismo, y es esa sencillez la que siemrpe me ha cautivado de ella, pero que, sin embargo, no resulta nada fácil de repoducir, porque escribir de forma sencilla puede llegar a ser sinónimo de vulgar. He leido a autores, sobre todo noveles, cuyos textos parecen haber sido escritos por un niño de 12 años en su trabajo de redacciòn escolar. ¿Es un texto sencillo?, sin duda, pero falto de gracia. Ahí está, para mí, el quid de la cuestión.
    Con el "arte" de escribir, me ocurre como me ocurría con el inglés, cuando lo estaba aprendiendo: veía más excepciones que reglas, je,je. Recuerdo cuántas veces mi "profe" del taller de escritura creativa nos advertía contra (y nos censuraba) el empleo de frases tópicas. Llegó un momento en el cual no sabía cómo escribir. "No hay que empezar nunca con una frase relativa al tiempo (climatológico): "Era una mañana gris y tormentosa..."; no hay que usar expresiones muy manidas: "de tal palo tal astilla"; evitar los tópicos o frases demasiado usadas : "tenía unos ojos de un azul imposible"; evitar los adjetivos y los advervios terminados en "mente", y así una retahíla de consejos, todos ellos muy válidos, que lo que lograban era coartarnos, cortando las alas antes de aprender a volar, je,je.
    Y luego, lees a autores de prestigio y utilizan esos mismos tópicos, del tipo "una mirada profunda", "unos labios sensuales y carnosos", "un sudor frío", etc.
    La escritora catalana Care Santos, en un taller de narrativa al que asistí, hizo mucho hincapié en algo que ya he leído muchas veces: que el inicio de una novela (ya incuso el primer párrafo) tiene que impactar al lector, engancharlo. Desde entonces, me fijo en ello en todas las nivelas que leo y son muy pocas, en mi opinión, las que cumplen con este requisito.
    Difícil es escribir con soltura y libertad y, a la vez, ciñéndoe a límites que se escapan muchas veces a nuestro control.
    Con ello no quiero, ni mucho menos, menospreciar "las reglas del buen escribir", todo lo contrario. Cada vez que leo estas recomnedaciones tan útiles (ya dije en una ocasión que compré y leí el libro de Zapata), me pregunto si alguna vez lograré seguirlas a pie juntillas (expresión esta que algunos considerarían un tópico). Ya te digo yo que no, ja,ja,ja.
    Me encanta la forma tan didáctica con la que nos ilustras. Con ejemplos, todo se entiende mucho mejor. Todo un acierto.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Josep. ¡Qué aportes tan interesantes! Respecto a lo que comentas, pienso que a la hora de escribir una historia lo único que nos debe guiar es "qué historia me gustaría leer a mí mismo y cómo me gustaría que fuera contada". Eso es fundamental y depende de cada uno, no es extrapolable. Lo peor que podemos hacer es escribir como se supone que debe estar un texto bien escrito. A mi, por ejemplo, me gusta que el comienzo sea significativo, y desde luego que el parte meteorológico no es algo que me lo parezca, ni en un escritor novel ni en uno profesional.
      Todos estos consejos son guías que debemos conocer, pero solo eso. Lo primordial es que cada frase que escribamos sintamos que es precisa, que debe estar ahí esa y no otra, que nos provoque esas mariposas. Si un párrafo no nos provoca eso, pero pensamos que debe estar ahí para la comprensión de la historia, directamente hay que borrarlo y reescribir de otra forma esa información básica.ç
      Un fuerte abrazo!!

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  15. Hola.
    Muchísimas gracias por esta entrada, todas las que has publicado las he releído porque son estupendas, muy didácticas y muy útiles.
    Los ejemplos son brutales.
    Feliz finde.

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    1. Gracias, Gemma. Me alegra que te haya gustado la serie. Un fuerte abrazo!!

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  16. Enseñar a escribir con personalidad no es tarea fácil, por lo que me parece muy loable el libro de Ángel Zapata.
    Sí, evitar los tópicos es algo fundamental.
    No me gustan estos tópicos tan facilones, como aburridos:
    ---Tenía una vida monótona, del trabajo a casa y de casa al trabajo.
    ---El sol brillaba en el cielo, iluminando la mañana...
    ---Tenía un padre trabajador y una madre cariñosa, él, sin embargo, resultó ser un niño caprichoso.
    ---La casa estaba bien situada. Tenía las ventanas abiertas y una puerta grande.

    Los ejemplos que nos compartes de las versiones del escritor X respecto a la versión original, me han resultado muy clarificadores.
    Muchas gracias, David, por todo el ingente esfuerzo a la hora de elaborar una nueva entrada para mejorar y motivar nuestro quehacer narrativo.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Estrella. Excelentes ejemplos para identificar lo que no es escribir con personalidad. El cuarto de ellos, esa referencia a la casa, además nos lleva al tema de las descripciones. Soy de los que piensa que una descripción debe conseguir avanzar también la historia. De nada sirve mencionar que la puerta es grande si ello no tiene peso en los hechos que vayan a narrarse. En el ejemplo que pones del sol, es uno de los peligros de escribir bonito, normalmente sucede cuando no tienes historia y tratas de ir llenando líneas para hacer como que cuentas. Estupendo comentario. Un abrazo!!

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  17. Hola David, gracias de nuevo por traernos un mano a mano con Zapata y trayendo tus experiencias contigo. Buenas lecturas. Buenas añadas para que un vino joven se embriague con su propias letras. Un abrazo

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  18. Qué fácil parece una vez mostrado, pero qué complicado es saber darle a la teclita. Evitar los clichés o los tópicos no es algo fácil porque esos clichés o tópicos ya forman parte de nuestra manera de pensar. Arrancar esa mal hiervajo es como tratar de cambiar la manera de caminar o de inspirar profundamente o cualquier otra cosa que hayamos hecho durante toda la vida. Sin embargo, sabiendo dónde debes corregir siempre es un paso hecho.

    Yo lo que más odio de los tópicos es la perfección en los personajes. Sobre todo porque suelen copar cada aspecto de él; guapísimo pero sin querer serlo, listísimo pero humilde, Bueno, prudente, comprensivo, pero cuando toque... He dejado libros a mitad por ello, aunque algunos tuvieran gran cartel, y es que cada uno tenemos nuestras rarezas XD.

    Fenomemal entrada, David, a seguir creciendo.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Pepe. Tampoco nos obsesionemos, será imposible que no caigamos en alguno más de una vez. Lo importante es detectarlo e intentar pensar en la manera de expresarlo de otro modo. En cuanto a los personajes estereotipados, puff... Últimamente parece que se reproducen como las setas. El problema es que el escritor se sienta presionado por lo políticamente correcto. Por pudor, puede quedarse en la superficie. Si es listo es más fácil que el personaje sea humilde para que caiga bien al lector, si es guapo, que entienda que la hermosura es insustancial... ¡No! Quiero que ese guapo se aproveche de su hermosura de una manera egoista, que ese intelectual estirado se enfrente a otro más listo que él e intente ponerle la zancadilla. Quiero personas reales no "bienquedas". Un fuerte abrazo!!

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  19. ¡Qué difícil!... eso de tener un estilo propio,... la mayoría no pasamos de un estilo "plano" si me permites la expresión David,... muchas veces nuestros escritos se asemejan a una serie más o menos larga de tópicos unidos por conjunciones copulativas jajaja,... después cuando lees a un maestro, cuando te regocijas releyendo un párrafo una y otra vez, cuando te sorprende el tempo que utiliza, ... es cuando te das cuenta lo lejos que estás de escribir algo con estilo propio, con personalidad. Y si me lo permites decirte que entre nuestros compañeros hay gente muy buena,... gente que sabe atrapar a un lector.
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Norte. No solo te lo permito, sino que lo suscribo completamente. Hay muchísimos compañeros que perfectamente podrían publicar una novela de calidad y que ya casi han alcanzado una voz propia. Respecto al estilo plano a la hora de narrar, bueno, una manera excelente de cambiar hábitos es imitar al autor que más te gusta. Coger uno de nuestros textos y redactarlo de varias formas. Que tú mismo te conviertas en un personaje más. Un fuerte abrazo!!

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  20. Supongo, David, que la personalidad del autor es la clave del éxito de su obra además de su sello.
    Me han encantado los primeros consejos: Evitar el pudor, evitar escribir con la cabeza y considerar la escritura como un juego. Desde luego, al que escribe, igual que ocurre con muchas otras destrezas de la vida, debe gustarle escribir, si no, menudo tostón para autor y lector.
    Y los ejemplos, son geniales. Es la parte que siempre me gusta más de estas entradas.
    Un abrazo!!!

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    1. Gracias, Macarena. Es que a veces intentando escribir bien, resulta que abandonamos nuestra esencia. Tenemos que olvidarnos de eso y, al menos en la fase creadora, narrar la historia que nosotros querríamos leer y de la manera como a nosotros nos gusta que nos la cuenten.
      En esta ocasión son ejemplos inversos, pero creo que sirven para mostrar esa sutil diferencia. Un fuerte abrazo!

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  21. Destacan de tus entradas el gran trabajo de planificación y de redacción que exigen. Resumir lo que quieres decir, buscar párrafos de grandes de la literatura y reescribirlos para que sirvan de ejemplo de lo que no se debe hacer... me imagino que cada una de estas entradas deben llevarte mucho tiempo. Me apunto los consejos, como siempre, que intentaremos poner en práctica a base de escribir y escribir mucho, pues es la única forma de aprender e ir haciendo oficio poco a poco.
    De todo lo expuesto solo hay una cosa que me chirria un poco. Y es que escribir es y ha de ser divertido, es cierto, pero cualquier escritor por muy bueno que sea cuando escribe un texto de corrido cometerá decenas de errores que luego habrá que repasar, corregir, adaptar y reescribir. Escribir exige planificación, esfuerzo, meterte en escenas que a veces no son las mas fáciles ni divertidas pero que el relato exige. Y esto necesariamente cuesta trabajo, y el trabajo, por mucho que nos guste lo que hacemos, requiere esfuerzo y es muchas veces pesado. Por supuesto que el resultado final es agradable y reconfortante, pero no es menos cierto que en el camino habremos dejado muchas horas corrección y planificación y más de un quebradero de cabeza si queremos alumbrar una historia que merezca la pena ser leída (y muchas veces el esfuerzo ni siquiera nos garantizará esto último). Así que, bajo mi punto de vista, concebir la escritura como algo siempre divertido no me parece lo más adecuado. Lo contrario por supuesto, tampoco. Es mi forma de verlo, pero formas de ver las cosas hay muchas y cada uno tenemos una.
    En fin, que un gran trabajo como siempre David, entradas de las que aprendemos mucho y que agradecemos. Un abrazo.

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    1. Gracias, Jorge. Cuando haces lo que te gusta eso no es un trabajo, Ray Bradbury. Ja, ja, ja... es que la tenía muy fresca. Por supuesto, una cosa es jugar y otra que ello no suponga un esfuerzo. A quien le gusta ir en bicicleta, habrá tramos que se le hagan duros, pero no por ello considerará que eso es desagradable.
      En el aspecto de la documentación y planificación, lo divertido es descubrir un mundo que no conocemos; en la corrección, lo divertido es repasar, pulir y sacar esplendor. Cuando de niños hacemos un dibujo que nos gusta, nos podíamos pasar horas retocando las sombras, los colores, etc... Corregir o revisar supone un esfuerzo como todo, pero tiene otros encantos.
      De lo que comentas hay una parte en la que sí discrepo: "meterte en escenas que a veces no son las más fáciles ni divertidas pero que el relato exige". Entiendo que te refieres a partes que se te hacen pesadas y un poco tostones mientras las escribes. Sinceramente, si una parte se nos hace aburrida de escribir, ¿cómo crees que se sentirá el lector al leerla? Sentir lo que comentas es un indicador de primera para borrarla y eliminarla de nuestro relato. Si la información es importante, habremos de pensar en cómo introducirla de una manera que nos haga disfrutar de su escritura. Nada de lo que aburra al escritor va a interesar a un lector. ¡Así que fuera!
      Lo divertido de escribir es buscar la aventura, no la comodidad. Un fuerte abrazo!!

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    2. Muchas gracias David por la respuesta. Cuando digo "escenas que no son las mas fáciles o divertidas" me refiero al punto de vista del escritor, no del lector. Un ejemplo, cuando encaramos un diálogo tenemos en mente qué es lo que queremos hacer decir a los personajes que va a ser importante para la trama. Sin embargo no podemos ir directos a lo que nos interesa transmitir, pues el diálogo quedaría artificial. Tampoco debemos crear un diálogo a base de tópicos o frases que no digan nada, pues aburriríamos al lector. Ahí es donde entra la habilidad y el trabajo del escritor en crear un diálogo creíble, ameno y que introduzca de manera correcta y sin artificios la información que queremos transmitir. Esa es muchas veces la parte tediosa que al autor le toca trabajar para que luego al lector le resulte amena, y cuando digo tediosa me refiero a que en nuestra concepción inicial del diálogo está la parte en la que se aporta la información clave, pero no el resto que tenemos que crear de cero. En todo caso es, por supuesto, un punto de vista. Un abrazo.

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  22. so amazing blog dear :)
    I follow you # 128 , follow back?

    https://bubasworld.blogspot.com/

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  23. Estoy de acuerdo con vos en todo Para ser bueno hay que ser a veces diferente a los demás
    Pero no todos pueden hacerlo. Algunos no se quieren lo suficiente como para largarse y aceptarse siendo bueno o malo
    No todo lo malo es bueno
    y lo buenos es....
    un abrazo muchacho desde el silencio del mar

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    1. Gracias, Mucha. Ni bueno, ni malo. La escritura es una expresión artística y por tanto se trata de sacar ese mundo interior que nos interesa. De esa forma, nuestra voz sera propia, aunque no mejor ni peor que otras. Un abrazo!

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  24. [...]Escribir historias de ficción es reinventar la vida. El lector lo que quiere leer es lo que no sabe. Quiere sorprenderse y preguntarse, por ejemplo, por qué la nieve quema, por qué el sol congela o por qué ese solitario está dando botes de alegría. Es el juego de los contrastes lo que nos ayudará a conseguir nuestra propia voz[...]
    (Dixit David Rubio)

    Escribir es eso de ahí arriba, pero también es establecer una sincronicidad, una mancomunidad entre el lector y el autor, un vínculo emocional.
    Digamos que el lector busca en sus lecturas eso que decís y, además, un punto de conexión con su realidad. La realidad supera la ficción y la ficción se edifica sobre la realidad de los hombres.
    (Dixit J. Madison)

    Ergo.

    Mis lectores quieren encontrar en mis textos quesos sueños que no son capaces de llevar al plano de su realidad por cobardía. Sin embargo yo, el autor, puedo conseguir gracias a la ficción —y a ese valor que refieres a lo largo de la entrada: ser yo mismo, todo el tiempo y contra todo pronóstico—, construir un mundo donde todo es posible.

    Con respecto a la moral vivimos en un mundo plagado de etiquetas. Propongo deshacerse de ellas si se pretende ser fiel a la realidad que el autor exorciza y a la verdad aud roda obra debe reflejar: la vida. En la vida entra todo. Vivimos en una realidad dual, por tanto los autores han de reflejar en sus textos ambos lados de la navaja según lo exija el hilo narrativo.

    La verdad, me ha tocado profundamente el cuore la entrada de hoy. Estoy inmerso en un ensayo bastante polémico referente a la moralidad y el papel de los escritores como reflejo de la sociedad, los tabues sexuales, la dualidad en la que vive el hombre y el reflejo de esa dualidad dentro del concepto del arte en sus diversas facetas..

    El escritor debe escribir siempre desde la.voz del personaje por respeto al estilo de la obra (de la obra, el estilo del autor es otra historia) y no desde la moral. La moral le corresponde de a la vida privada del autor y no a la voz del personaje en escena. Y es ese respeto por el estilo lo que hace creíble una ficción (entre otras cosas).

    Escribir con estilo propio es ante todo un acto de valor. Si tienes miedo de mostrarte tal cual es nunca a serás un escritor completo.


    Abrazo.

    (Soy muy fan de Eduardo Mendoza. Tengo toda su obra, toda. Un humor excelente y un carisma envidiable a imitar si se quiere lograr un estilo personal. Bueno, colega. Me ha molado mazo lo de hoy. Cada día mejor, man).

    Abrazo doble y merecido.


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    1. Gracias, John. Respecto a Mendoza, solo puedo añadir que en el Sant Jordi del año pasado, cuando me firmó su última novela, no pude por menos que mencionarle que su novela me convirtió en lector. Creo que hasta me puse rojo. Pero su respuesta la tengo grabada: Muchas gracias, me siento muy honrado por sus palabras.
      Bueno, y hablando de voz propia y personalidad... ¡Qué te puedo decir a ti! Sin duda, eres el autor que publica en blogs con la voz más distinguible de todos los que suelo leer. Así que me parece que esta entrada de poco te va a servir, ja, ja, ja...
      ¡Qué excelente comentario para complementar el contenido!
      Un fuerte abrazo!!

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  25. ...Tener un pelo negro como la noche, tener un corazón de oro (o de abuelita), los ojos más azules que el cielo (o el mar), el frío de la indiferencia, sentir mariposas en el estómago, abrir los ojos como platos, la luz del sol que se cuela por la ventana, robar un beso, estar pálido como la nieve, llorar desconsoladamente, tener unos penetrantes ojos negros, el miedo que embarga, tener los pelos de punta, estar armado hasta los dientes, usar las mejores galas, llevarse como perros y gatos...

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    1. Que gran post David, entrar a tu blog es entrar al país de las letras. Muy didactica entrada, es un placer venir.
      Estoy muy de acuerdo con Ángel Zapata, me gusta su lección, sus consejos.
      No hay nada más natural que dejarte llevar por cada momento que respires, en cada respiración se enciende una vela, y te lleva al faro de la imaginación.
      No me gusta este tópico, la mujer para las labores del hogar, o las mujeres solo sirven para abrirse de piernas, el azúl para los niños el rosa para niñas....
      Son tópicos ya desfasados, mi mama me los contaba.
      Gracias por esta entrada tan didactica.
      Un abrazo

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    2. Gracias, Julio David. ¡Jo, qué estupenda selección de frases clichés! Desde luego que todas las que has aportado son frases que tendríamos que desterrar de nuestros relatos. Excelente aporte. Un abrazo!!

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    3. Gracias, Carmen. Sin duda que ese libro de Zapata es de los mejores sobre Narrativa. Actualmente está descatalogado a ver si lo editan de nuevo. Cuando creamos, lo mejor es llevarse por el instinto, escarvar en la historia. Ya llegará el momento de pulir, de cortar y de perfilar. Desde luego que esos tópicos no solo están desfasados en narrativa, sino en la propia vida. Un fuerte abrazo!

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  26. Hola.
    Muy buenos los consejos y ejemplos. Un articulo muy interesante sobretodo para los escritores y unos cuantos lectores.
    Nos leemos.

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    1. Gracias, Carolina. Me alegra que te haya resultado interesante. Un abrazo!

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  27. Hola David, haces fácil lo difícil y tus ejemplos nos hablan de tu gran capacidad didáctica y tu saber hacer escribiendo. Creo que otras veces he comentado que descubrí al autor y al libro por ti y es de esos libros que has de releer y tener muy cerquita para no caer en todos esos defectos que no ayudan en la escritura.
    Te reconozco que al acabar tu entrada he pensado que tengo que aprender mucho, y ahora que estoy sin escribir desde hace meses se me hace muy cuesta arriba volver a ponerme.
    No tengo tópicos de esos que me irritan en la lectura pero sí cuando los detecto me sonrio diciéndome que voy aprendiendo, al menos a identificarlos.
    Muchas gracias por estas entradas, se aprende un montón contigo.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Conxita. La escritura va por épocas, y estoy seguro que ese gusanillo pronto te atacará de nuevo. En el fondo, la mejor manera para aprender a narrar es escribir, escribir y escribir. Te agradezco tus palabras. Un fuerte abrazo!

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  28. Jo, cuántos consejos, qué buenos todos y qué difíciles de seguir algunos. Lo de los clichés y no usar frases manidas es algo que me pone de los nervios cuando los leo, pero que resulta yo utilizo algunas veces, es como si te vinieran a la mente sin pensarlo y sin ser realmente consciente. Especialmente lo veo cuando hay que manifestar emociones, ahí es donde más me vienen recurrentes esas frases hechas: "le embargó la emoción" "ahogado por la pena" "frunció el ceño" (esta especialmente me resulta casi imposible de evadir cuando quiero mostrar que alguien está enfadado), son muchos.
    En cambio, me encanta romper con lo esperado por convencionalismo, por ejemplo, en mi último escrito aludo a una guerra donde históricamente se le echa la culpa a una mujer porque abandonó a su marido y se fue con su amante, pues yo voy y le echo la culpa al amante por convencerla para que se fuera con él, hala.
    En fin, una entrada que guardo como oro en paño.
    Por cierto, otra duda que me asalta: cuando uno sigue su propio estilo, ¿no hay riesgo de repetirse? ¿de hacerse previsible? Jobar, qué complicado es esto de escribir, aunque, como bien avisas, mientras sea divertido, todas esas complicaciones son bienvenidas, cuando deje de disfrutar creo que lo dejaré.
    Gracias, David. Un abrazo.

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    1. Gracias, Paloma. Comenzando por el final. ¡Por supuesto que ese riesgo está ahí! Aunque a lo mejor tampoco es tan malo. Patricia Highsmith en su libro SUSPENSE decía que cada autor tiene sus tres o cuatro temas, algo que no es necesariamente malo. Por ejemplo, ¿si le quitáramos a King la posibilidad de recurrir a escritores atormentados y bloqueados, cuántas historias desaparecían? Quizá es la perspectiva, los distintos enfoques lo que harán que esos temas puedan parecer novedosos.
      En cuanto a los clichés, ese fruncir el ceño es un clásico. De hecho, yo lo utilizo siempre en una primera versión cuando intento no pararme en el desarrollo de la historia pensando en una u otra frase. Luego será en la revisión cuando llegará el momento de erradicarlos, los que se detecten que seguro alguno se nos colará. Un abrazo!!

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