MICRORRETO: LOS DÍAS DE LA SEMANA.

¡Hola, Tinteros! ¿Qué tal el verano? Espero que muy bien. Comenzamos nueva temporada con el microrreto y nada mejor que empezar con los días de la semana. Supongo que conoceréis su historia, pero vamos a recordarla. Los días de la semana los conocemos así: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, desde la era romana haciendo alusión a los planetas, la luna y el sol. Entre los siglos I y III el Imperio romano reemplazó en forma gradual al ciclo nundinal (semana del mercado) romano de ocho días por la semana de siete días. El orden de los días era Sol, Luna, Ares, Hermes, Zeus, Afrodita, y Cronos, denominados según los cuerpos celestes que presidían las primeras horas de cada día, según la astrología helenística. Desde Grecia los nombres planetarios de la semana pasaron a los romanos, y del latín a los otros idiomas del sur y oeste de Europa, y a su vez a otros idiomas que fueron influenciados por ellos. Los nombres de los días de la semana en los idiomas escandinavos...

¡UNA TEMPORADA LLENA DE ALFOMBRAS ROJAS!


De camino hacia la cocina pasamos por delante de la sección «¿Qué te cuentas?», y para una niña tan curiosa y observadora como Matilda no pasó desapercibida.
    —¿Qué es?
  —Es una sección fantástica, en ella recibimos la visita de compañeros con cosas muy chulas que contarnos sobre su novela, blog o conocimientos.
    —¡Quiero verla!
    Entramos e inmediatamente Matilda se pone a curiosear.
    —¡Qué interesante es todo! ¡Ah! Leyendas japonesas, son fascinantes.
    —¿También sabes algo de Japón?
    —Es que las horas en casa son muy largas… ¿Aparecen en ellas los yokai?
    —Sí, y los yurei, y los chichigami.
    —¡Shinigami! Ja, ja, ja…
    —Vale, cualquiera se equivoca, ¿no? Fue una delicia conocer todo ese universo de la mano de Ana Traves.

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    —¿Te gustado, Matilda?
    —¡He flipado! ¿Y este pulpo tan raro qué es? —dice indicando la figura de Cthulhu.
  —Es un artículo estupendo de Beri Dugo en el que nos habla del Multiverso… imagino que lo conoces, ¿verdad?
    —Esto… lo tengo un poco olvidado. Mejor lo vemos y así lo refresco.
    —¡Ah! Parece que eres también un poco mentirosilla.
    —Ji, ji, ji.

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    —¿Ya has recordado qué era el Multiverso, Matilda?
    —Ji, ji, ji… ¡Por supuesto!
    —Vale, pero seguro que sabes mucho de Fantasía, de hadas y de magia.
    —¡Eso sí! Adoro los mundos mágicos.
    —Pues también contamos con la visita de Adella Brac, ¿la conoces?
    —¡Justo ahora he comenzado La leyenda de Bellasombra! ¡Me encanta!
    —Entonces vas a disfrutar con lo que nos contó sobre este género y sobre la Literatura.

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    —¡Qué guay! ¿Y quiénes son estos señores tan serios? —dice señalando la imagen de unos tipos de cuidado.
    —Es el equipo de Total Noir, unos apasionados del género negro en todos sus formatos.
    —¡Me encantan las historias de asesinatos!
   —¿De verdad tienes cinco años? Pero tienes razón, alguien dijo que si no sabes por dónde avanzar con tu novela lo mejor es introducir un cadáver.

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    —¿Sabéis quién inició este género?
    —A ver, ¡sorpréndenos, Matilda!
    —Fue Dashiell Hammett, él fue quien sacó el jarrón veneciano y lo tiró al callejón.
    —Caramba, ¿dónde leíste eso? 
    —En El simple arte de matar de Chandler, ¿lo habéis leído, verdad?
  —Claro, claro… pero tenía razón: la calle es donde más historias podemos encontrarnos. Sabes, incluso hay un género moderno nacido de allí. Lo conoces, ¿no?
    —Hum… vagamente.
    —Ja, ja, ja. Pues entonces echemos un vistazo a la entrada que nos regaló Yessy Kan para hablarnos del Street Lit.

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    —Jo, ¡cuántas cosas hay por leer!
    —O por escuchar, también podemos encontrar un montón de canales de Youtube o audio con los que poder disfrutar de una buena historia de ficción con los ojos cerrados.

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    —La literatura es maravillosa en todas sus formas.
    —Así es, Matilda. Y ojalá que leer nunca pase de moda.
    —¡Nunca lo hará!
    —Te vemos muy segura.
    —Es que si no se lee nos volvemos tontos, tanto como mis padres y hermano. Y no creo que nadie quiera ser tan tonto como ellos.
    —No sé, no sé… ¿Te has fijado que cada nueva red social que sale ofrece menos espacio para las letras?
    —Y entonces para qué sirven.
    —Buen tema para debatir.

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    —Pues yo siempre voy a preferir un libro o visitar un blog de relatos.
    —Por eso estamos aquí, Matilda. Y hablando de leer, ¡todavía no te hemos enseñado nuestros relatos! ¿Te apetecería leernos?
    —¡La duda ofende, señores!

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